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Notas del tema

Personajes del Protevangile y del Evangelio de la Infancia

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ECR 111

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Jesús está en el vado del Jordán: buscan a Juan el Bautista, pero no está. En su lugar, se encuentran con Salomón, que es discípulo de Juan y le ha llevado almas sin pedirle dinero para cruzar el Jordán. Es un hombre justo. Cristo le saluda y prosiguen su camino hacia Jericó. El Señor les cuenta una parábola sobre los campos labrados por el labrador: así sucede con las almas que se dejan labrar más o menos por el Señor. Luego hablaron indirectamente de la Pasión. Jesús dice que, aunque vinieran legiones de ángeles a defenderle, no podrían hacer nada, porque hay que hacer justicia. También hablan de la copa presente, de la segunda copa y de la tercera copa que se beberá en el fin del mundo. Simón el Zelote comprendió las palabras del Libro y adivinó que el Redentor tendría que sufrir enormemente. Jesús confirma su visión de las cosas y Pedro viene a pedir explicaciones a Simón. Quería defender a su Maestro, pero el zelote, sabio, adivinó que el valor de los apóstoles se derretiría como la nieve al sol. Siguen hablando hasta que Pedro, que ve lo triste que está Jesús, se acerca al Salvador y le dice que ya no esté tan triste. Este pasaje es un buen ejemplo de la espontaneidad de Pedro.

ECR 111.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Traducción en curso

Palabras clave

ECR 114

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Jesús acude a un banquete ofrecido por José de Arimatea. Estaban presentes Lázaro, Gamaliel, Félix, Juan, Simón y Cornelio (fariseos). Jesús, por su parte, lleva consigo a Tomás y Nicodemo. Los invitados hablan de Juan el Bautista, cuya santidad es indiscutible, y de que los milagros no prueban necesariamente la santidad. Se desvían hacia Aarón y Moisés, hablando en particular del pontificado y del sumo sacerdote Caifás. Jesús da una definición de lo que es un pontífice, pero Félix se enfada y se marcha. Jesús pregunta entonces a Gamaliel si él también quiere un milagro, y Gamaliel sólo quiere la señal que el Niño le había prometido.