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Notas de la palabra clave

Andrés (apóstol)

Tema: El séquito de Jesús · Página 9 de 18

Comodidad de lectura

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ECR 139

El Evangelio como me ha sido revelado

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El grupo apostólico atraviesa los montes de Emaús. Avanzan a buen ritmo hacia Galilea. Judas, de buen humor, pregunta si pueden volver más tarde a Keriot, y Juan pregunta si puede llevar a Santiago de Zebedeo y a Andrés a Belén. El Iscariote pide entonces consejo a Jesús sobre su alma, y Jesús lo hace con caridad, diciendo que su mente está desordenada y que todo se desmorona a la menor señal de viento. Le aconseja que actúe con orden y que se quede con los buenos para combatir la tentación. Pedro llegó mientras tanto y quiso saber de qué hablaban. Jesús habla de orden y santidad evocando la imagen del lado derecho de un mapa. Pedro elogió a Andrés, pero Jesús le aseguró que los Doce trabajaban para ser buenos y mejores.

ECR 140

El Evangelio como me ha sido revelado

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Cleofás de Emaús, un anciano que había llegado a Belle-Eau, acogió a Jesús en su casa. Era un anciano, pero estaba realmente dispuesto. En esta ocasión, Jesús se encuentra con un tal Timón y Hermas, verdaderos israelitas, que le piden que les explique su doctrina. Jesús responde que hay que seguir el Decálogo, practicar el amor y la misericordia. El Señor dice que ahora la Misericordia ha prevalecido sobre la Justicia, pero también señala que siempre ha estado presente, desde el Principio. A partir de ahora, reconciliará al hombre con su Padre. A continuación, Cleofás presenta un caso de incesto, que está siendo juzgado por las autoridades farisaicas. En este caso, el caso de incesto es desafortunado: el hermano y la hermana no sabían realmente que eran del mismo linaje. Para seguir la Ley, el hombre la repudió (con el corazón destrozado) y la mujer murió de pena. Ahora el hombre, llamado José, es condenado y marginado de Israel. Está marginado. Jesús declara que, materialmente, fue una falta involuntaria, pero que no hubo intención de pecar. En cuanto se entera de que está en la calle, sale y le hace saber que es la Misericordia. Le invita a seguirle y le absuelve de su pecado involuntario, él que es el Cordero sin mancha y el Juez divino.