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Notas de la palabra clave

Simon-Pierre - Simón de Jonás (apóstol)

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Comodidad de lectura

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ECR 95

El Evangelio como me ha sido revelado

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Santiago de Alfeo se une a Jesús en Cafarnaún, con su hermano Judas. Explica que toda la familia está en contra de ellos, y cuando se enteró de que había que poner a Dios por encima de su padre, decidió ir a buscar al Santo de Dios. Los primos han creído desde el principio que es el Mesías. Jesús le acoge. Sufre el rechazo de Alfeo, pero espiritualmente, como Palabra de Dios, se alegra de esta decisión.

Ahora tienen que dar el impuesto a Mateo. Pedro habla mal de él y es Jesús quien se presenta al futuro discípulo. Mantienen un breve intercambio. A continuación, Cristo pronuncia un discurso en el que habla del dinero y del arrepentimiento.

Cuando termina, le dicen que María de Alfeo está presente. Está desolada por su Alfeo, que rechaza a Dios. Ella le pide un milagro, pero el Señor no se lo concede, porque no es bueno hacerlo. Pero promete la salvación eterna para su Alfeo, y da palabras de aliento a su tía.

ECR 97

El Evangelio como me ha sido revelado

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En Cafarnaún, la pequeña Juana y Tobie discuten por unos higos. El hermano mayor, sin querer, deja caer un palo sobre su hermana, haciéndole daño. Jesús los reconcilia y les recoge higos. Luego se reúne con los apóstoles. Pedro, siempre fiel a su estilo, refunfuña porque Elías de Cafarnaún ha pasado por allí y siempre ha sido tan desagradable. Pero Jesús les asegura que intentará hacer las paces con ellos mostrándoles respeto.

Llegan a la plaza de Cafarnaún y Jesús llama a Mateo para que le siga. Los discípulos se asombran, la acogida de Mateo es mixta, Judas se muestra glacial. Van a casa del recaudador de impuestos, que quiere hacer una gran fiesta por su conversión. Cuando se marcha, Judas se lo reprocha y Pedro le dice la verdad. Jesús se muestra severo y les pide que se comporten cuando vuelvan Mateo y sus amigos.

Se acaba la comida. Tres fariseos -Elías, Simón y Urías- piden entrar, lo que Jesús permite, para que su malicia no exagere lo que está sucediendo. Los fariseos se muestran evidentemente despectivos, a pesar de las palabras de Jesús, y se marchan. Pero Jesús les dice que lo dejen estar y que su buena conciencia les justifica.