ECR 81.5
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
81.5 «Judas, dijiste que esas joyas eran muy bonitas».
«Bonitas y muy valiosas».
«¿Cuánto podrán valer? Me parece que tú entiendes de eso».
«Sí que entiendo. ¿Por qué quieres saber su valor, Maestro? ¿Las quieres vender? ¿Por qué?».
«Quizás... Di, ¿cuánto podrán valer?».
«Si se venden bien... al menos... al menos seis talentos».
«¿Estás seguro?».
«Sí, Maestro. Sólo el collar, con lo grueso que es y el peso que tiene, siendo de oro purísimo, vale al menos tres talentos; le he mirado bien. Y también las pulseras... No sé ni siquiera cómo las muñecas finas de Áglae podían soportarlas».
«Eran sus cepos, Judas».
«Es verdad, Maestro... ¡Pero muchos quisieran tener cepos como éstos!».
«¿Tú crees? ¿Quién?».
«En fin... ¡muchos!».
«Sí, muchos que de hombre sólo tienen el nombre... Y, ¿sabrías de un posible comprador?».
«En definitiva, ¿los quieres vender? ¿Para el Bautista? ¡Mira que es oro maldito!».
«¡La incoherencia humana!... Has dicho hace un momento, con claro deseo, que muchos querrían tener ese oro, ¡¿y ahora le llamas maldito?! ¡Judas, Judas!... Es maldito, sí, es maldito, pero ya lo ha dicho ella: “Se santificará sirviendo para quien es pobre y santo”, y lo ha dado para esto, para que el que reciba el beneficio ruegue por su pobre alma, que, cual embrión de futura mariposa, se dilata en la semilla del corazón.»
Detalle
Sobre las joyas de Aglaé, donadas a la EMV 79.