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Notas del tema

Discípulos de Juan el Bautista que siguen a Jesús

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Comodidad de lectura

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ECR 121

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

En Belle-Eau, los apóstoles están agitados, porque el cuñado de Herodes, Manahen, ha llegado para escuchar al Maestro. Pero Jesús aún no ha llegado, y los Doce están confusos, faltos de instrucciones del Señor. Pronto estalla una discusión entre Pedro y Judas: Simón de Jonás no quiere que el Iscariote se acerque a Aglaia, y acaba contándole la verdad a Judas. Los demás apóstoles intervinieron, porque tanta discusión estaba cansando a Jesús, y tanto Judas como Felipe relataron dos episodios en los que sorprendieron a Jesús llorando. El futuro traidor rompió a llorar, y entretanto llegó el Salvador. Pedro se culpa por haber sido demasiado duro con Judas, pero éste también admite que no es bueno. Jesús calma las cosas, les asegura que Manahen quiere verle sin malas intenciones, luego despide a los demás y habla con Judas. Jesús quiere que su discípulo se examine y hable con su alma, para discernir mejor sus faltas, y Judas acaba confesando que Cristo no es justo. De hecho, el hombre de Kerioth se pone celoso y Jesús vuelve a poner la iglesia en medio del pueblo. Señala que le ha defendido constantemente ante los demás apóstoles, y entonces Jesús se despide, pues es hora de que vaya a ver a la multitud que le espera.

El Maestro habla a La Belle-Eau del mandamiento "No tomarás el nombre del Señor en vano". Volvió sobre el error de Israel, que creía que los paganos blasfemaban cuando pronunciaban el nombre de Dios. Pero los paganos tienen derecho a buscar al Señor. Jesús añadió que incluso los creyentes pronuncian el nombre de Dios en vano cuando sus almas son impenitentes o hipócritas. Podríamos pensar entonces que sólo los niños pequeños tienen derecho a invocar al Altísimo, pero los pecadores pueden (y deben) invocarlo cuando quieren curarse de sus faltas. Por último, Jesús concluyó: "El nombre de Dios se pronuncia en vano si no intentamos cambiar para mejor".

No había ningún enfermo, y cuando Cristo se dio cuenta de que Manahen estaba a punto de marcharse, tras dudar un momento, le preguntó si tenía un lugar donde dormir y si tenía comida. El futuro discípulo reveló que no, y Jesús le invitó a La Belle-Eau.

ECR 121.1.3.5.9-10

El Evangelio como me ha sido revelado

Traducción en curso

Palabras clave

ECR 127.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Traducción en curso

Palabras clave

ECR 176.1-2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús, durante la noche, subiendo por el monte, se ha alejado bastante. La aurora le muestra erguido sobre el borde de un despeñadero. Pedro le ve y se lo indica a sus compañeros. Se encaminan hacia arriba en dirección a Él.

«Maestro — preguntan bastantes de ellos — ¿por qué no has venido con nosotros?».

«Necesitaba orar».

«Pero también tienes mucha necesidad de descansar».

«Amigos, durante la noche una voz venida del Cielo pedía oración por los buenos y por los malos, y también por mí mismo».

«¿Por qué? ¿Es que acaso la necesitas?».

«Como los demás. Mi fuerza se nutre de oración; mi alegría, de hacer lo que mi Padre quiere. El Padre me ha dicho dos nombres de personas, y, para mí, un hecho doloroso. Estas tres cosas tienen necesidad de oración».

Jesús está muy triste. Mira a los suyos con una mirada que parece suplicar o querer preguntar algo; se posa en éste o en aquél y, finalmente, en Judas Iscariote, y en él se detiene.

El apóstol lo nota y pregunta: «¿Por qué me miras así?».

«No te veía a ti. Mis ojos contemplaban otra cosa...».

«¿Y qué es?...».

«La naturaleza del discípulo. Todo el bien y el mal que un discípulo puede dar a su Maestro y hacer por Él. Pensaba en los discípulos de los Profetas y en los de Juan; y en los míos. Y rogaba por Juan, por los discípulos y por mí...».

«Esta mañana estás triste y cansado, Maestro. Manifiesta tu pesar a quien te ama». Es Santiago de Zebedeo el que le invita a expresarse.

«Sí, dínoslo; que, si se puede hacer algo para aliviártelo, lo haremos» dice Judas, el primo de Jesús.

Pedro habla con Bartolomé y Felipe, pero no comprendo lo que dicen.

Jesús responde: «Sed buenos, esforzaos por ser buenos y fieles: ése será mi consuelo. No existe ningún otro, Pedro, ¿comprendes?; abandona esa sospecha. Queredme. Quereos. No os dejéis seducir por quien me odia. Amad sobre todo la voluntad de Dios».

«¡Sí, pero, si todo viene de ella, también de ella vendrán nuestros errores!» exclama Tomás con aire de filósofo.

«¿Tú crees? No es así.

176.2

Pero... vamos, que muchos se han despertado ya y están mirando hacia aquí. Vamos a bajar. Santifiquemos el día santo con la palabra de Dios».

ECR 180.10 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

« Pero... ¡di, muchacho!, ¿la Madre está verdaderamente a salvo?».

«¡Sí, sí; se han quedado con Ella también los pastores discípulos de Juan! »

Detalle

Juan el Bautista fue arrestado mientras Juan acompañaba a la Virgen María a Hennon para que el Precursor pudiera ver a la Madre de Cristo.