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Notas del tema

Región de Jordania

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Comodidad de lectura

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ECR 187.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Yo preferiría el camino que siguen las caravanas, antes que este... jardín, si así quieres llamarlo, y estoy completamente de acuerdo con Simón» dice Judas Iscariote.

«Ese camino no lo habéis querido vosotros» responde Jesús.

«¡Claro!... Pero yo no me hubiera dado por vencido ante los gerasenos. Me hubiera ido de allí, sí, pero luego hubiera proseguido al otro lado del río, bajando por Gadara, Pel.la, etc» refunfuña Bartolomé.

Y su gran amigo Felipe termina: «Los caminos son de todos; en fin, podíamos transitar por ellos también nosotros».

«¡Amigos! ¡amigos! Estoy muy apenado; nauseado... ¡No aumentéis mi dolor con vuestras pequeñeces! Dejad que busque un poco de alivio en las cosas que no saben odiar...».

Detalle

Los apóstoles refunfuñan y refunfuñan sobre la ruta que siguen, tras abandonar una zona cercana a Hippos y Gamala.

ECR 198.9 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

En su ausencia las conversaciones entre los varios grupos continúan. Relatos, comentarios, suspiros por la dureza humana.

Isaac relata todo lo que ha podido saber acerca de Juan el Bautista. Quién dice que está en Maqueronte, quién, que en Tiberíades. Los discípulos no han vuelto aún...

«Pero, ¿no le habían seguido?».

«Sí, pero, cerca de Doco, los que habían prendido a Juan cruzaron el río con el prisionero, y no se sabe si luego subieron hacia el lago o bajaron a Maqueronte. Juan, Matías y Simeón se han lanzado a la búsqueda, para saber a dónde le llevan. Ciertamente, no le abandonarán».

«Como tú tampoco, Isaac, me abandonarás a este nuevo discípulo. Por ahora estará conmigo. Quiero que pase la Pascua conmigo».

«Yo la celebraré en Jerusalén, en casa de Juana. Me ha visto y me ha ofrecido una dependencia de la casa para mí y mis compañeros. Este año vienen todos; y estaremos con Jonatán».

«¿También los del Líbano».

«También. Pero quizás no puedan venir los discípulos de Juan».

«¿Sabes que vienen los de Jocanán?».

«¿De verdad? Pues estaré a la puerta, junto a los sacerdotes encargados de las inmolaciones. Así, cuando los vea, me los llevaré conmigo».

«Espéralos para última hora, pues tienen el tiempo contado. Pero traen el cordero».

«Yo también. Uno espléndido, que me ha dado Lázaro. Inmolaremos éste, de forma que el suyo les servirá para la vuelta».

Anotación

Los pastores del Líbano, es decir, Daniel y Benjamín.

ECR 216.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Decía que Jesús iba por los campos de cereales en sazón. El día está caluroso; el paraje, desierto. No se ve un solo hombre por los campos; sólo espigas maduras y árboles diseminados acá o allá. Sol, mieses, pájaros, lagartijas, matas verdes y quietas en el aire tranquilo: esto es lo que hay en torno a Jesús, que va por un camino de primer orden — cinta polvorienta y cegadora entre el cimbreo de las espigas — a cuyos lados hay respectivamente un pueblecillo y una alquería; nada más.

Todos caminan en silencio, sudorosos. Se han despojado de sus mantos, pero, ciertamente, sufren igualmente bajo sus vestidos, que son ligeros pero de lana. Solamente Jesús con sus dos primos y Judas Iscariote llevan indumentos de lino o de cáñamo: los de Jesús y este último, sin duda, son de lino blanco; los de los hijos de Alfeo, por su compacidad, me parecen demasiado pesados como para ser de lino, y son además de color marfil intenso, justo como el del cáñamo sin blanquear. Los otros apóstoles llevan los indumentos habituales, y van secándose el sudor con el lienzo que les sirve de velo.

Llegan a un pequeño grupo de árboles que hay en un cruce de caminos. Bajo su saludable sombra se detienen, y, ávidamente, beben de los odres.

«Está caliente como recién apartada del fuego» dice Pedro con descontento.

«¡Si hubiera al menos un regatillo! Pero... ¡nada, nada!» suspira Bartolomé. «Dentro de poco me quedaré sin agua».

«Casi digo que es mejor la montaña» gime Santiago de Zebedeo, congestionado por el calor.

«Lo mejor es la barca: fresca, sedante, limpia, ¡ah!». El corazón de Pedro va hacia su lago y su barca.

«Tenéis razón todos, pero los pecadores están tanto en la montaña como en la llanura. Si no nos hubieran echado de Agua Especiosa y no nos hubieran seguido pisándonos los talones, habría venido aquí entre Tébet y Sabat. De todas formas, pronto estaremos en el litoral, donde la brisa del mar abierto refresca el aire» dice Jesús para confortar a los suyos.

Detalle

Evocación de la Belle-Eau mientras los apóstoles caminan bajo un calor sofocante.

Anotación

Si no nos hubieran expulsado de la Belle Eau y si no nos hubieran estado pisando los talones constantemente, habría venido aquí entre Tebet y Shebat. A principios de enero. Los discípulos expulsados de la «Belle Eau», una propiedad de Lázaro a orillas del Jordán; véase EMV 133.5-7, cuando los apóstoles se enteran de la amenaza. Son expulsados en el EMV 137, concretamente en el EMV 137.5.