ECR 172.2
Notas del tema
La vida pública de Jesucristo en la EMV
Comodidad de lectura
ECR 172.11
El Evangelio como me ha sido revelado
ECR 174.7 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Viene el tercer hombre: «Maestro, mi padre ha muerto. Creíamos que tenía riquezas en dinero, pero no las hemos encontrado. El mal no sería grave porque entre los hermanos no nos falta el pan. Lo que sucede es que yo vivía con mi padre, porque soy el primogénito, y mis hermanos me acusan de haber hecho desaparecer las monedas, y quieren proceder contra mí por ladrón. Tú, que ves mi corazón, sabes que no he robado ni una perra. Mi padre conservaba sus denarios en un cofre, en una cajita de hierro. Cuando ha muerto hemos abierto el cofre, y ya no estaba la cajita. Ellos dicen: “Esa noche, mientras dormíamos, la has robado”. No es verdad. Ayúdame a poner paz y afecto entre nosotros».
Jesús le mira muy fijamente y sonríe.
«¿Por qué sonríes, Maestro?».
«Porque el culpable es tu padre. Su culpa ha sido como la de un niño que esconde su juguete por miedo a que se lo cojan».
«Pero si no era avaro. Créeme. Hacía el bien».
«Lo sé; pero era muy anciano... Son las enfermedades de los ancianos... Quería conservar su dinero para vosotros, y, por excesivo amor, ha provocado un choque entre tus hermanos y tú. La cajita está enterrada al pie de la escalera de la bodega. Esto te lo digo para que sepas que sé las cosas. Mientras te estoy hablando, por pura casualidad tu hermano menor, golpeando airado el suelo, ha hecho vibrar la cajita y la han descubierto; ahora se sienten confundidos y arrepentidos por haberte acusado. Vuelve a casa sereno y sé bueno con ellos. No les recrimines nada por su falta de estima».
«No, Señor. Ni siquiera iré. Me quedo aquí escuchándote. Ya iré mañana».
«¿Y si te quitan el dinero?».
«Tú dices que no debemos ser codiciosos. No quiero serlo. Me basta con que la paz reine entre nosotros. Por lo demás... ni siquiera sabía cuánto dinero había en la caja. No sentiré ningún pesar porque no me digan la verdad. Pienso que ese dinero se podría haber perdido... Como habría vivido, viviré, si me lo niegan. Me basta con que no me llamen ladrón».
«Estás muy avanzado en el camino de Dios. Sigue así. La paz sea contigo».
Y también éste se va contento.
Palabras clave
ECR 174.10 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Hijos de Dios, tutelaos contra vosotros mismos. Vigilaos atentamente contra todas las tentaciones. No hay mal en el hecho de ser tentados. El atleta se prepara para la victoria con la lucha. El mal está en ser vencidos por falta de preparación o de atención. Sé que todo puede servir de tentación. Sé que defenderse debilita. Sé que la lucha cansa. De todas formas, ¡ánimo!; pensad en lo que conseguís por estas cosas. ¿Estaríais dispuestos a perder una eternidad de paz por una hora de placer, del tipo que sea? ¿Qué os deja el placer de la carne, del oro y del pensamiento? Nada. ¿Qué conseguís de repudiarlos? Todo. Hablo a pecadores, porque el hombre es pecador. Bien, decidme, de verdad: ¿una vez aquietado el apetito de la carne o el orgullo o la avaricia, os sentís más lozanos, contentos, seguros? ¿En el tiempo que sigue a la satisfacción del deseo — que es siempre tiempo de reflexión — verdaderamente os habéis sentido felices? Yo no he probado este pan de la carne, pero respondo por vosotros: no; lo que habéis sentido es decaimiento, desagrado, incertidumbre, náusea, miedo, desasosiego: ése ha sido el contenido sacado a la hora transcurrida.
ECR 174.12 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
[22 de mayo de 1945.] 169.4 Jesús habla despacio, gesticulando sereno; su rostro, destacándose de su vestidura azul oscura, y bajo el rayo de la Luna nueva — pequeña coma de luna en el cielo, filo de luz que acaricia al Dueño del Cielo y de la tierra — que cae justo donde está Él, parece más blanco.
[12 de agosto de 1944.] 174.12 Un fuerte movimiento entre la muchedumbre, que se agolpa hacia el sendero que sube al rellano. Las cabezas de los que están más cercanos a Jesús se vuelven. La atención se orienta hacia otro objeto. Jesús suspende su discurso y vuelve su mirada hacia donde los demás. Está serio; su aspecto es hermoso, con su indumento azul oscuro, los brazos recogidos sobre el pecho, y el sol rozándole la cabeza con el primer rayo que sobrepasa la cresta oriental del monte.
Detalle
Comparación entre EMV 169.4 y EMV 174.12 sobre el vestido de Jesús. Véase la anotación.
Anotación
Notable coherencia: la misma prenda se describe al principio de este capítulo, en una visión recibida el 22 de mayo de 1945, diez meses después de ésta.
Además, la observación sobre el "flanco oriental de la colina" es coherente, porque los dos picos de los cuernos de Hattin miran al noreste/sureste.
Palabras clave
ECR 174.13 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
He hablado de fidelidad a la Ley, humildad, misericordia, amor, no sólo hacia los hermanos de sangre sino hacia quien por el simple hecho de haber nacido, como vosotros, de hombre, es hermano vuestro. Os he dicho que el perdón es más útil que el rencor, que la compasión es mejor que la intransigencia. Mas ahora os digo que no se debe condenar si no se está exento del pecado por el que se tiende a condenar. No hagáis como los escribas y fariseos, que son severos con todos pero no consigo mismos; que llaman impuro a lo externo, que sólo puede contaminar lo externo, y luego dan cabida a la impureza en su más profundo interior: su corazón.
Palabras clave
- Biblia - Evangelio de Lucas
- Biblia - Evangelio de Mateo
- Cómo perfeccionarse y santificarse
- El fariseísmo moderno (argucias y disputas)
- El hombre, criatura de Dios
- Escribas
- Fariseos
- Fariseísmo
- Humildad
- Lealtad
- Los reproches de Jesucristo a los fariseos
- Misericordia y perdón
- Palabra de Dios - Ley de Dios
- Sentencia
- Severidad - Intransigencia - Dureza
- Sin
ECR 174.13 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Dios no está con los impuros, porque la impureza corrompe lo que es propiedad de Dios: las almas, especialmente las de los pequeñuelos, que son los ángeles dispersos por la faz de la tierra. ¡Ay de aquellos que les arrancan las alas con crueldad de fieras demoníacas y abaten a estas flores del Cielo para hundirlas en el lodo, haciéndoles así conocer el sabor de la materia! ¡Ay de ellos!... ¡Mejor sería que muriesen abrasados por un rayo antes que cometer tal pecado!
ECR 174.13 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
¡Ay de vosotros, los ricos, los que os gozáis la vida y nada más, porque precisamente entre vosotros fermenta la mayor impureza, recostada sobre el ocio y el dinero! Ahora estáis ahítos; hasta la garganta os llega el alimento de las concupiscencias, y os estrangula. Un día sentiréis hambre, una hambre espantosa, insaciable, sin posibilidad de ser atenuada, para toda la eternidad. Ahora sois ricos. ¡Cuánto bien podríais hacer con vuestra riqueza! Sin embargo, con ella hacéis un gran daño, a vosotros y a los demás. Un día sin final conoceréis una pobreza atroz. Ahora reís; os creéis los triunfadores; sin embargo, vuestras lágrimas llenarán los estanques de la Gehena, y no se enjugarán jamás.
ECR 174.15 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Jesús dice entretanto a Pedro que desmonte el cobertizo.
«Pero... ¿realmente nos marchamos?».
«Sí».
«¿Porque ha venido ella?...».
«Sí; pero no se lo digas a nadie, y menos todavía a Simón Zelote: se entristecería por Lázaro. No puedo permitir que la palabra de Dios se transforme en juguete de paganos...».
«Comprendo, comprendo...».
«Pues comprende también otra cosa».
«¿Cuál, Maestro?».
«La necesidad de callar en ciertos casos. ¡Cuidado!; eres maravilloso, pero tu impulsividad es tanta que te lleva a hacer observaciones punzantes».
«Comprendo... No quieres por Lázaro y Simón...».
«Y por otros».
«¿Crees que también estarán hoy algunos de éstos?».
«Hoy, mañana, pasado mañana, siempre; como también siempre será necesario controlar la impulsividad de mi Simón de Jonás. Ve, ve a hacer lo que te he dicho».
Pedro se pone en movimiento y pide ayuda a sus compañeros.
Detalle
Tras la llegada de María Magdalena, entonces una gran pecadora, Jesús anunció su partida de los Cuernos de Hattin, donde habían permanecido unos días.
Anotación
- ¿Crees que habrá alguna hoy?
- Hoy, mañana y pasado mañana, siempre.
Sin duda, Jesús se refiere aquí a los fariseos, que pretenden hacer observaciones poco caritativas.
ECR 174.16 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Judas Iscariote está en un ángulo, pensativo. Jesús le llama; tres veces, porque no oye. Al final se vuelve: «¿Me querías, Maestro?».
«Sí; ve tú también a comer y a ayudar a tus compañeros».
«No tengo hambre, como tampoco Tú».
«Yo tampoco, pero por motivos opuestos. ¿Estás preocupado, Judas?».
«No, Maestro. Cansado...».
«Ahora vamos a ir al lago y luego a Judea, Judas. Y donde tu madre. Te lo prometí...».
Judas se reanima. «¿Vas a ir realmente conmigo solo?».
«¡Sí, hombre! Ámame, Judas. Quisiera que mi amor estuviera en ti hasta preservarte de todo mal».
«Maestro... soy hombre; no soy ángel; tengo momentos de cansancio. ¿Es pecado tener necesidad de dormir?».
«No, si duermes sobre mi pecho. Mira allá, qué feliz se ve a la gente, y qué alegre es el paisaje desde aquí. Pero también debe ser muy bonita Judea en primavera».
«Preciosa, Maestro; sólo allí, en las alturas de las montañas, que superan a las de aquí, es más tardía. Hay flores preciosas. Los pomares son un esplendor. El mío, atendido en particular por mi madre, es uno de los más bonitos. Créeme que verla pasear por él, con las palomas corriendo detrás esperando el grano, aplaca el corazón».
«Lo creo. Si mi Madre no se siente demasiado cansada, me gustaría llevarla a que viera a la tuya. Se querrían, porque son buenas las dos».
Judas, seducido por esta idea, se sosiega, y, olvidándose de “no tener hambre y de estar cansado”, corre adonde sus compañeros riendo alegre, y, siendo alto como es, desata los nudos más altos sin dificultad, y come su pan y sus aceitunas, alegre como un niño.
Jesús le mira con compasión y luego se dirige hacia los apóstoles.
Detalle
María Magdalena irrumpió en el Monte de las Bienaventuranzas. Era entonces una gran pecadora. Después de que Jesús le hablara, se marchó furiosa. Después de su discurso, Jesús fue a ver a Judas.
Anotación
Te lo prometí: Recordatorio de la promesa hecha a Judas en EMV 139.1.
Sólo que allá en las montañas, que son más altas que aquí, la primavera llega más tarde. Exactamente: la diferencia es de 3 o 4 semanas.
Si mi madre no está demasiado cansada, me encantaría llevarla a la tuya. Se querrían, porque las dos son buenas personas. Jesús quiere asociar a las dos madres que tanto tendrán que sufrir.