Ir al contenido

Notas de la palabra clave

Silla

Página 1 de 4

Comodidad de lectura

Aa

ECR 5.12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La carne habitada por el espíritu es la obra maestra de Dios.

ECR 34.11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Cuando se busca a Dios, los hábitos animales deben ceder ante los anhelos impacientes y las necesidades suprahumanas.

ECR 46.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

46.13 Las dos vías más comunes que Satanás toma para llegar a las almas son la sensualidad y la gula. Empieza siempre por la materia; una vez que la ha desmantelado y subyugado, pasa a atacar a la parte superior: primero, lo moral (el pensamiento con sus soberbias y deseos desenfrenados); después, el espíritu, quitándole no sólo el amor — que ya no existe cuando el hombre ha substituido el amor divino por otros amores humanos — sino también el temor de Dios. Es entonces cuando el hombre se abandona en cuerpo y alma a Satanás, con tal de llegar a gozar de lo que desea, de gozar cada vez más.

ECR 47.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

47.6 El valor de la pureza es tal que — lo has visto — Satanás se preocupaba ante todo de inducirme a la impureza. Él sabe bien que la culpa sensual desmantela el alma y la hace fácil presa para las otras culpas. La atención de Satanás se dirigió a este punto capital para vencerme.

El pan, el hambre, son las formas materiales para la alegoría del apetito, de los apetitos que Satanás explota para sus fines. ¡Bien distinto es el alimento que él me ofrecía para hacerme caer como ebrio a sus pies! Después vendría la gula, el dinero, el poder, la idolatría, la blasfemia, la abjuración de la Ley divina. Mas el primer paso para poseerme era éste: el mismo que usó para herir a Adán.

Detalle

Contextualización: Jesús habla de la pureza, de la virginidad del espíritu, y vuelve a su tentación en el desierto.

Desafío: Adán y Eva cometieron un pecado de lujuria (véase la nota de Maria Valtorta más abajo).

Nota de Maria Valtorta
Cuando Jesús habla de la sensualidad que Satanás utilizó para llegar a Adán, Maria Valtorta anota en una copia mecanografiada: "El hombre como hijo de Dios había sido herido por el orgullo y la desobediencia. Quedaba el hombre animal. Estaba herido por la lujuria porque, una vez perdida la gracia, pecó como hombre natural. Jesús era Dios y hombre. Intocable como Dios. Así que sólo como "hombre" podía ser tentado por Satanás.

ECR 53.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El cuerpo sea siervo del espíritu que es siervo del Dios verdadero, y no sea el cuerpo señor del espíritu, y contra Dios.

ECR 69.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Judas, quiero estar solo en las horas nocturnas. Durante la noche, mi espíritu toma del Padre su alimento. Oración, meditación y soledad, me son más necesarias que el alimento material. Quien quiere vivir para el espíritu y conducir a otros a vivir la misma vida, debe posponer la carne, diría casi: matarla en sus desafueros, para ocuparse completamente del espíritu; todos, Judas, también tú, si quieres verdaderamente ser de Dios, o sea, de lo sobrenatural».

«Pero, Maestro, nosotros somos todavía de la tierra. ¿Cómo podemos desatender la carne poniendo toda nuestra solicitud en el espíritu? Lo que dices, ¿no está en antítesis con el mandato de Dios: “No matarás”?, ¿en esto no está también incluido el no matarse? Si la vida es don de Dios, ¿debemos o no amarla?».

«Voy a responderte como no respondería a una persona sencilla, a la cual es suficiente elevarle la mirada del alma, o de la mente, a esferas sobrenaturales, para poder llevárnosla en vuelo a los reinos del espíritu. Tú no eres una persona sencilla. Te has formado en ambientes que te han afinado... pero que, al mismo tiempo, te han contaminado con sus sutilezas y con sus doctrinas. ¿Tienes presente a Salomón, Judas? Era sabio, el más sabio de aquellos tiempos. ¿Recuerdas lo que dijo, después de haber conocido todo el saber?: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Temer a Dios y observar sus mandamientos: esto es todo el hombre”. Ahora Yo te digo que hay que saber tomar de los alimentos sustento, pero no veneno. Y si se ve que un alimento nos es nocivo (porque se producen reacciones en nosotros por las cuales ese alimento es nefasto, siendo más fuerte que nuestros humores buenos, los cuales lo podrían neutralizar) es necesario dejar de tomar ese alimento, aunque sea apetitoso al gusto. Mejor pan, sin más, y agua de la fuente, que no los platos rebuscados de la mesa del rey que tienen especias que alteran y envenenan».

«¿Qué debo dejar, Maestro?».

«Todo aquello que sabes que te turba. Porque Dios es Paz, y si te quieres encaminar por el sendero de Dios debes liberar tu mente, tu corazón y tu carne, de todo lo que no es paz, de todo lo que conlleva turbación. Sé que es difícil reformarse a sí mismo, pero Yo estoy aquí para ayudarte a hacerlo. Estoy aquí para ayudar al hombre a ser de nuevo hijo de Dios, a volver a formarse como por una segunda creación, una autogénesis querida por él mismo.»

Palabras clave

ECR 80.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Las dos potencias enemigas son Satanás y la carne. En la carne incluyo la vuestra y la del mundo, o sea, las pompas y seducciones del mundo, o sea, la riqueza, las fiestas, los honores, el poder que del mundo y en el mundo se tienen, y que no siempre se tienen honradamente, y menos aún se saben usar honradamente si por un complejo de causas el hombre llega a esas cosas.

Satanás, maestro de la carne y del mundo, también habla a través de éste y de la carne; también él tiene sus reglas... ¡Oh, que si las tiene!... Y — dado que el yo está envuelto en carne y la carne tiende a la carne como las limaduras de hierro tienden hacia el imán, y, dado que el canto del Seductor es más dulce que el gorgorito del ruiseñor en celo entre rayos de luna y perfume de rosales — es más fácil ir hacia estas reglas, volverse hacia estas potencias, decirles: “Os considero amigas, entrad”. Entrad... ¿habéis visto alguna vez a un aliado que permanezca siempre honesto, sin pedir el ciento por uno a cambio de la ayuda prestada? Así hacen esas potencias. Entran... Y se hacen las dueñas. ¿Dueñas? No: cómitres. Os atan, ¡oh hombres!, a su banco de galera, os encadenan ahí, no os dejan alzar ya el cuello de su yugo, y su látigo os llena de surcos de sangre, si tratáis de huir de ellas: o dejarse herir hasta llegar a ser un amasijo de carne hecha pedazos (tan inútil, como carne, que hasta su cruel pie la desprecia), o morir bajo ellas.

Si sabéis proporcionaros ese martirio, proporcionaros ese martirio, entonces pasa la Misericordia, la Única que todavía puede tener piedad de esa repugnante miseria de la cual el mundo — uno de sus dueños — siente ahora asco y contra la cual el otro dueño, Satanás, envía sus flechas de venganza. Y la Misericordia, la Única que pasa, se agacha, la recoge, la atiende, la vuelve a sanar y le dice: “Ven, no temas, no te mires porque tus llagas, a pesar de haber cicatrizado ya, son tan innumerables que te causarían horror por lo mucho que te afean. Yo no te las miro, miro tu voluntad; por esa voluntad buena estás marcada así. Por eso Yo te digo: Te amo, ven conmigo”... Y la lleva a su Estado. Entonces podéis entender que Misericordia y Rey amigo son una misma persona. Halláis de nuevo las reglas que Él os había mostrado y que vosotros no habías querido seguir. Ahora lo deseáis... y llegáis a la paz: de la conciencia, primero; a la paz de Dios, después.