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Notas del tema

Hechos sobre la vida pública de Jesucristo

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Comodidad de lectura

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ECR 7.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Pero, el Rey de Israel, el Ungido de Dios, me permitirá servirle?».

«No lo dudes. ¿No dice el rey Salomón: “Sesenta son las reinas y ochenta las otras esposas y sin número las doncellas”? En ello puedes ver que en el palacio del Rey serán sin número las doncellas vírgenes que servirán a su Señor».

«¡Oh! ¿Lo ves como debo ser virgen? Debo serlo. Si Él por madre quiere una virgen, es señal de que estima la virginidad por encima de todas las cosas. Yo quiero que me ame a mí, su sierva, por esa virginidad que me hará un poco similar a su dilecta Madre... Esto es lo que quiero...»

Detalle

María de niña hablando con su madre, Ana.

Anotación

Cantar de los Cantares 6, 8-11

Ct 6, 8-11 : Hay sesenta reinas, ochenta concubinas y doncellas sin número: una es mi paloma, mi inmaculada; es la única de su madre, la predilecta de la que la dio a luz. Las doncellas la han visto y la han proclamado bienaventurada; las reinas y concubinas la han visto y la han alabado: "¿Quién es ésta que aparece como la aurora, hermosa como la luna, pura como el sol, pero terrible como los batallones? "

ECR 7.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

7.5 Querría también ser pecadora, muy pecadora, si no temiera ofender al Señor... Dime, mamá, ¿puede una ser pecadora por amor a Dios?».

«Pero, ¿qué dices, tesoro? No entiendo».

«Quiero decir: pecar para poder ser amada por Dios hecho Salvador. Se salva a quien está perdido, ¿no es verdad? Yo querría ser salvada por el Salvador para recibir su mirada de amor. Para esto querría pecar, pero no cometer un pecado que le disgustase. ¿Cómo puede salvarme si no me pierdo?».

Ana está atónita. No sabe ya qué decir.

Viene en su ayuda Joaquín, el cual, caminando sobre la hierba, se ha ido acercando, sin hacer ruido, por detrás del seto de sarmientos bajos. «Te ha salvado antes porque sabe que le amas y quieres amarle sólo a Él. Por ello tú ya estás redimida y puedes ser virgen como quieres» dice Joaquín.

«¿Sí, padre mío?». María se abraza a sus rodillas y le mira con las claras estrellas de sus ojos, muy semejantes a los paternos, y muy dichosos por esta esperanza que su padre le da.

«Verdaderamente, pequeño amor. Mira, yo te traía este pequeño gorrión que en su primer vuelo había ido a posarse junto a la fuente. Habría podido dejarlo, pero sus débiles alas no tenían fuerza para elevarlo en nuevo vuelo, ni sus patitas de seda para fijarlo a las musgosas piedras, que resbalaban. Se habría caído en la fuente. No he esperado a que esto sucediera. Lo he cogido y ahora te lo regalo. Haz lo que quieras con él. El hecho es que ha sido salvado antes de caer en el peligro. Lo mismo ha hecho Dios contigo. Ahora, dime, María: ¿he amado más al gorrión salvándolo antes, o lo habría amado más salvándolo después?».

«Ahora lo has amado, porque no has permitido que se hiciera daño con el agua helada».

«Y Dios te ha amado más, porque te ha salvado antes de que tú pecaras».

«Pues entonces yo le amaré completamente, completamente. Gorrioncito bonito, yo soy como tú. El Señor nos ha amado de la misma manera, salvándonos... Ahora voy a criarte y luego te dejaré suelto. Tú cantarás en el bosque y yo en el Templo las alabanzas del Señor, y diremos: “Envía a tu Prometido, envíaselo a quien espera”.

Detalle

María de niña ha decidido ser virgen por amor a Dios, y espera ser la esclava de la Madre de Dios. Luego añade:

Anotación

¿Se puede ser pecador por amor a Dios? (...) ¿Cómo puede salvarme si no me pierdo a mí mismo?

Esta relación paradójica entre el pecado y el amor agradecido al Redentor se encuentra en el Exultet de Pascua: ¡Bendito el pecado del hombre, que ha traído al mundo en angustia al único Salvador!

San Pablo también cultiva esta paradoja por amor a sus hermanos: Yo mismo quisiera ser anatema de los judíos, mis hermanos de raza, separados de Cristo (Romanos 9,3).

ECR 7.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Oh, papá mío! ¿Cuándo me vas a llevar al Templo?».

«Pronto, perla mía. Pero, ¿no te duele dejar a tu padre?».

«¡Mucho! Pero tú vendrás... y, además, si no doliese, ¿qué sacrificio sería?».

«¿Y te vas a acordar de nosotros?».

«Siempre. Después de la oración por el Emmanuel rezaré por vosotros. Para que Dios os haga dichosos y os dé una larga vida... hasta el día en que Él sea Salvador. Luego diré que os tome para llevaros a la Jerusalén del Cielo».

La visión me cesa con María estrechada en el lazo de los brazos de su padre...

ECR 7.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

María era no sólo la Pura, la nueva Eva recreada para alegría de Dios, era la super-Eva, era la Obra Maestra del Altísimo, era la Llena de Gracia, era la Madre del Verbo en la mente de Dios.

“Fuente de la Sabiduría” dice Jesús Bar Sirac “es el Verbo”. ¿Y el Hijo no va a haber puesto su sabiduría en los labios de su Madre?

Si a un Profeta que debía decir las palabras que el Verbo, la Sabiduría, le confiaba para transmitírselas a los hombres, le fue purificada la boca con carbones encendidos, ¿no va a haber depurado y elevado el Amor el habla de esa su Esposa niña que debía llevar en sí la Palabra, a fin de que no hablase primero como niña y luego como mujer, sino sólo y siempre como criatura celeste fundida con la gran luz y sabiduría de Dios?

El milagro no está en el hecho de que María — como luego Yo — mostrara en edad infantil una inteligencia superior. El milagro está en el hecho de contener a la Inteligencia infinita — que en Ella moraba — en los diques convenientes para no pasmar a las multitudes y para no despertar la atención satánica.

En otra ocasión seguiré hablando de esto, que está en relación con ese “recordarse” que los santos tienen de Dios».

Anotación

Libro de Ben Sira el Sabio 1, 1-8

Si 1, 1-8 : TODA SABIDURÍA viene del Señor y permanece con él para siempre. La arena de los mares, las gotas de lluvia y los días de la eternidad, ¿quién puede contarlos? ¿Quién puede contar la altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del abismo? La sabiduría fue creada antes que todas las cosas, y la profundidad de la inteligencia siempre ha estado ahí. La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en lo alto del cielo. Sus caminos son los mandamientos eternos. La raíz de la sabiduría, ¿quién ha tenido la revelación, y sus sutilezas, quién ha tenido el conocimiento? ¿A quién le fue revelada la ciencia de la sabiduría, y quién se benefició de su gran experiencia? Sólo hay un ser sabio y muy formidable, el que está sentado en su trono. Es el Señor (...).

Libro de Isaías, 6, 6-7

Is 6, 6-7 : Uno de los serafines voló hacia mí, sosteniendo un carbón encendido que había cogido con unas tenazas del altar. Lo acercó a mi boca y dijo: "Esto ha tocado tus labios, y ahora tu culpa ha sido quitada, tu pecado ha sido perdonado".

Un profeta encargado de pronunciar las palabras que la Palabra (...) le inspiraba, es decir, Isaías, como vemos en Isaías 6,6-7. Este hecho se cita varias veces en "El Evangelio tal como me fue revelado", ya sea de forma directa (como aquí y, por ejemplo, en EMV 166.8 y EMV 626.2) o indirecta (como en EMV 364.8). Pero son sobre todo las profecías mesiánicas las que se recuerdan (véanse las notas sobre EMV 561.11 y EMV 577.4).

ECR 9.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Yo me circundé de una parentela mortal de sabios. Ana, Joaquín, José, Zacarías y, más aún, Isabel y luego el Bautista, ¿no son, acaso, verdaderos sabios? Y eso sin hablar de mi Madre, en la cual la Sabiduría había hecho morada.

Detalle

Jesús dijo:

ECR 10.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

10.4 ­Conozco mi destino. La Ley secular de Israel quiere de toda niña una esposa y de toda esposa una madre. Pero yo, no sin obedecer a la Ley, obedezco a la Voz que me dice: “Yo te quiero par mí”, y permaneceré siempre virgen. ¿Cómo podré hacerlo? Esta dulce, invisible Presencia que está conmigo me ayudará, porque ella desea eso. Yo no temo. Ya no tengo ni padre ni madre... y sólo el Eterno sabe cómo en ese dolor se quemó cuanto yo tenía de humano. Ardió con dolor atroz. Ahora sólo tengo a Dios. A Él, por tanto, le presto obediencia ciegamente... Lo habría hecho incluso contra el padre y la madre, porque la Voz me enseña que quien quiere seguirla debe pasar por encima del padre y de la madre, amorosas patrullas de ronda en torno a los muros del corazón filial, al que quieren conducir a la alegría según sus caminos... y no saben que hay otros caminos de infinita alegría. Yo les habría dejado los vestidos y el manto, con tal de seguir la Voz que me dice: “¡Ven, dilecta mía, esposa mía!”. Les habría dejado todo; y las perlas de las lágrimas — porque habría llorado por tener que desobedecer —, y los rubíes de mi sangre — que hasta a la muerte habría desafiado por seguir la Voz que llama — les habrían dicho que hay algo más grande que el amor de un padre y una madre, y más dulce: la Voz de Dios. Pero ahora su voluntad me ha dejado libre incluso de este lazo de piedad filial. Ya de por sí no habría habido lazo. Eran dos justos, y Dios, ciertamente, hablaba en ellos como me habla a mí. Habrían seguido la justicia y la verdad. Cuando pienso en ellos, pienso que están en la quietud de la espera entre los Patriarcas, y acelero con mi sacrificio la venida del Mesías para abrirles las puertas del Cielo. En la tierra yo me rijo, o sea, es Dios quien rige a su pobre sierva diciéndole sus preceptos, y yo los cumplo, porque cumplirlos es mi alegría. Cuando llegue la hora, le diré a mi esposo mi secreto... y él lo acogerá en su interior».

ECR 10.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

10.5 La Ley... Ana, no me llames blasfema. Yo creo que la Ley pronto va a sufrir un cambio. Pensarás: “¿quién puede cambiarla, si es divina?”. Sólo quien la puede mutar: Dios. El tiempo está más próximo de lo que pensáis, yo os lo digo. Leyendo a Daniel, una gran luz que venía del centro del corazón se me ha iluminado, y la mente ha comprendido el sentido de las arcanas palabras. Serán abreviadas las setenta semanas por las oraciones de los justos. ¿Será cambiado el número de los años? No. La profecía no miente; mas, la medida del tiempo profético no es el curso del Sol, sino el de la Luna, y por ello os digo: “Cercana está la hora que oirá el vagido del Nacido de una Virgen”. ¡Oh, si esta Luz que me ama quisiera decirme — pues muchas cosas me dice — dónde está la mujer feliz que dará a luz el Hijo a Dios y el Mesías a su pueblo! Caminando descalza recorrería la tierra; ni frío y hielo, ni polvo y canícula, ni fieras y hambre me serían obstáculo para llegar a Ella y decirle: “Concédele a tu sierva y a la sierva de los siervos del Cristo vivir bajo tu techo. Haré girar la rueda del molino y la prensa; como esclava ponme en el molino; como pastora, a tu rebaño; o para lavar los pañalitos a tu Nacido; ponme en tus cocinas, en tus hornos... donde tú quieras, pero recíbeme. ¡Que yo le pueda ver, que pueda oír su voz, recibir su mirada!”. Y, si no me admitiese, yo viviría, mendiga, a su puerta, de limosnas y escarnios, al raso o bajo el sol intenso, con tal de oír la voz del Mesías niño y el eco de su risa, y luego verle pasar... y, quizás, un día recibiría de Él el óbolo de un pan... ¡Oh, aunque el hambre me desgarrara las entrañas y desfalleciera después de tanto ayuno, yo no me comería ese pan! Lo tendría como un saquito de perlas contra mi corazón y lo besaría para sentir el perfume de la mano del Cristo, y ya no tendría ni hambre ni frío, porque su contacto me proporcionaría éxtasis y calor, éxtasis y alimento...».

Detalle

María habló a Ana de Fanuel y le dijo:

Anotación

Mientras leía a Daniel, una gran luz se encendió en mí; brotó de lo más profundo de mi corazón, y mi entendimiento captó el significado de estas palabras secretas. Las setenta semanas se acortarán gracias a las oraciones de los justos. ¿Se modificará entonces el número de años? No, la profecía no miente. Pero la medida del tiempo profético no se basa en el curso del sol, sino en el de la luna. Por eso digo: "Se acerca la hora en que se oirá vagar al hijo de una virgen. " Ver Daniel 9, 23-27.

¡Ah, si esta Luz que me ama me dijera -ya que me dice tantas cosas- dónde está la virgen feliz que dará a luz un hijo para Dios y el Mesías para su pueblo! Estos sentimientos están atestiguados en las revelaciones hechas a Santa Isabel de Hungría (1207-1231). Dom Prosper Guéranger (1805-1875), abad de Solesmes, lo menciona en su Année liturgique, el 9 de diciembre: "Con sólo tres años, ella (la Virgen María) ya estaba iniciada en los secretos del amor divino. Siempre me levantaba en medio de la noche -decía ella misma en una revelación a Santa Isabel de Hungría- y me presentaba ante el altar del Templo, donde pedía a Dios observar todos los preceptos de su Ley, y le rogaba que me concediera las gracias que necesitaba para serle agradable. Sobre todo, le pedí que me mostrara el tiempo en que viviría esta Virgen santísima, que había de dar a luz al Hijo de Dios. Le rogué que conservara mis ojos para verla, mi lengua para alabarla, mis manos para servirla, mis pies para caminar a sus órdenes, mis rodillas para adorar al Hijo de Dios en sus brazos".

Santa Teresa del Niño Jesús alude a ello en sus cartas: "Una vez, en tu humildad, deseaste ser un día la pequeña sierva de la Virgen feliz que tendría el honor de ser la Madre de Dios" (Carta del 19 de octubre de 1892 a Céline, en el día de su fiesta(LT 137).

Libro de Daniel 9, 23-27

Daniel 9, 23-27 : Desde el principio de tu oración te ha llegado una palabra, y yo he venido a dártela a conocer, pues eres un hombre favorecido por Dios. Presta, pues, atención a la palabra y comprende la visión. Setenta semanas han sido señaladas para tu pueblo y para tu santa ciudad, para sellar la prevaricación, para sellar los pecados y expiar la iniquidad, y para traer la justicia eterna, para sellar la visión y el profeta y para ungir el Santo de los Santos. Sabed, pues, y entended: desde la salida de la palabra para edificar a Jerusalén hasta un ungido, un gobernante, hay siete semanas, y sesenta y dos semanas; y será edificada, en pie y embarazada, en la aflicción de los tiempos. Y después de sesenta y dos semanas, un ungido será cortado, y no habrá nadie para él. Y el pueblo de un príncipe que vendrá destruirá la ciudad y el santuario, y su fin será en la inundación, y hasta el final habrá guerra, que está decretado sobre la devastación. Hará un pacto firme con un gran número durante una semana; y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la oblación, y sobre el ala de las abominaciones vendrá un destructor, hasta que la destrucción y lo que ha sido decretado se derramen sobre los devastados.

ECR 22.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¡Qué nombre más hermoso! ¡El Nombre del Hijo de Dios, Salvador nuestro!».

«¡Oh..., Isabel!». María revela una expresión tristísima y ha aferrado las manos que su parienta tenía cruzadas sobre el vientre abultado. «Dime, tú que, cuando yo llegué, fuiste investida del Espíritu del Señor y que profetizaste lo que el mundo ignora. Dime, ¿qué tendrá que hacer para salvar al mundo mi Criatura? Los Profetas... ¡Oh!... ¡Los Profetas que hablan del Salvador!... Isaías... ¿recuerdas Isaías! “Él es el Varón de los dolores. Por sus moretones recibimos la salud. Él ha sido traspasado y está llagado por nuestras iniquidades... Plugo al Señor quebrantarle con dolores... Tras la condena fue levantado...” ¿De qué elevación habla? Le llaman Cordero, y yo pienso... yo pienso en el cordero pascual, el cordero mosaico, y concateno esto con la serpiente que Moisés levantó en una cruz. ¡Isabel!... ¡Isabel! ¿Qué le harán a mi Criatura? ¿Qué tendrá que sufrir para salvar al mundo?». María se echa a llorar.

Isabel la quiere consolar diciendo: «María, no llores. Es tu Hijo, pero también es Hijo de Dios. Dios se preocupará de su Hijo y de ti, que eres su Madre. Si bien es cierto que muchos le tratarán cruelmente, también lo es que otros muchos le amarán. ¡Muchos!... Por los siglos de los siglos. El mundo dirigirá su mirada al que de ti nacerá y, junto con Él, te bendecirá a ti, que eres Manantial de redención. ¡La suerte de tu Hijo! Proclamado Rey de toda la creación. Piensa en esto, María. Rey, por haber rescatado toda la creación; como tal, será su Rey universal. Y también en la tierra, en el tiempo, será amado. El que nacerá de mí precederá al tuyo y le amará. Se lo dijo el ángel a Zacarías. Él me lo escribió...»

Detalle

María revela el nombre de Jesús a Isabel.

ECR 22.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡La suerte de tu Hijo! Proclamado Rey de toda la creación. Piensa en esto, María. Rey, por haber rescatado toda la creación; como tal, será su Rey universal. Y también en la tierra, en el tiempo, será amado.

Detalle

Isabel habló con María y le dijo:

ECR 24.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Orad, hijos, con las palabras de mi Hijo.