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Notas de la palabra clave

Inmaculada Concepción

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ECR 1.1-3 · Volumen 1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

1.1 ­Jesús me ordena: «Coge un cuaderno completamente nuevo. Copia en la primera hoja el dictado del día 16 de agosto. En este libro se hablará de Ella».

Obedezco y copio.

16 de agosto de 1944.

Dice Jesús:

«Hoy escribe esto sólo. La pureza tiene un valor tal, que un seno de criatura pudo contener al Incontenible, porque poseía la máxima pureza posible en una criatura de Dios.

La Stma. Trinidad descendió con sus perfecciones, habitó con sus Tres Personas, cerró su Infinito en pequeño espacio — no por ello se hizo menor, porque el amor de la Virgen y la voluntad de Dios dilataron este espacio hasta hacer de él un Cielo — y se manifestó con sus características:

el Padre, siendo Creador nuevamente de la Criatura como en el sexto día y teniendo una “hija” verdadera, digna, a su perfecta semejanza. La impronta de Dios estaba estampada en María tan nítidamente, que sólo en el Primogénito del Padre era superior. María puede ser llamada la “segundogénita” del Padre, porque, por perfección dada y sabida conservar, y por dignidad de Esposa y Madre de Dios y de Reina del Cielo, viene segunda después del Hijo del Padre y segunda en su eterno Pensamiento, que ab aeterno en Ella se complació;

el Hijo, siendo también para Ella “el Hijo” y enseñándole, por misterio de gracia, su verdad y sabiduría cuando aún era sólo un Embrión que crecía en su seno;

el Espíritu Santo, apareciendo entre los hombres por un anticipado Pentecostés, por un prolongado Pentecostés, Amor en “Aquella que amó”, Consuelo para los hombres por el Fruto de su seno, Santificación por la maternidad del Santo.

Dios, para manifestarse a los hombres en la forma nueva y completa que abre la era de la Redención, no eligió como trono suyo un astro del cielo, ni el palacio de un grande. No quiso tampoco las alas de los ángeles como base para su pie. Quiso un seno sin mancha.

Eva también había sido creada sin mancha. Mas, espontáneamente, quiso corromperse. María, que vivió en un mundo corrompido — Eva estaba, por el contrario, en un mundo puro — no quiso lesionar su candor ni siquiera con un pensamiento vuelto hacia el pecado. Conoció la existencia del pecado y vio de él sus distintas y horribles manifestaciones, las vio todas, incluso la más horrenda: el deicidio. Pero las conoció para expiarlas y para ser, eternamente, Aquella que tiene piedad de los pecadores y ruega por su redención.

ECR 4.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

4.3 ­Tenía esperanza por lo que sucedió el último día mientras oraba en el Templo — lo más que puede una mujer en la Casa de Dios — ya de noche. ¿Te acuerdas que decía: “Un poco más, todavía un poco más”? ¡No sabía separarme de allí sin haber recibido gracia! Pues bien, descendiendo ya las sombras, desde el interior del lugar sagrado al que yo miraba con arrobo para arrancarle al Dios presente su asentimiento, vi surgir una luz. Era una chispa de luz bellísima. Cándida como la luna pero que tenía en sí todas las luces de todas las perlas y gemas que hay en la tierra. Parecía como si una de las estrellas preciosas del Velo — las que están colocadas bajo los pies de los querubines —, se separase y adquiriese esplendor de luz sobrenatural... Parecía como si desde el otro lado del Velo sagrado, desde la Gloria misma, hubiera salido un fuego y viniera veloz hacia mí, y que al cortar el aire cantara con voz celeste diciendo: “Recibe lo que has pedido”. Por eso canto: “Una estrella te llegará”. ¿Y qué hijo será éste, nuestro, que se manifiesta como luz de estrella en el Templo y que dice “existo” en la Fiesta de las Luces? ¿Será que has acertado al pensar en mí como una nueva Ana de Elcana?

Detalle

Concepción de María. Ana, la madre de María, cuenta cuándo se cumplió su deseo:

Anotación

¿Tenía razón al ver en mí una nueva Ana de Elcana? En efecto, Joaquín había hablado de la madre del profeta Samuel en EMV 3.

Bajo los pies de los querubines: Los querubines (Kerubim) abundaban en la decoración del Templo de Salomón (por ejemplo: 1 Reyes 6:23-35). Las estrellas son probablemente las estrellas de David o el sello de Salomón.

Tuve la impresión de que un fuego partía de detrás del Velo sagrado, de la Gloria misma, que venía rápidamente hacia mí y que, al pasar por el aire, cantaba con voz celestial: "¡Que te suceda lo que has pedido! " Esta es la voz del Redentor, como leemos en EMV 4.5: "La Sabiduría misma descendió (...) y se hizo palabra a la mujer estéril" (p. 31).

¿Qué clase de niño será el nuestro, entonces, que aparece como la luz de una estrella en el Templo y dice: "Yo soy" durante la Fiesta de las Luces? La estrella forma parte de la profecía de Balaam. Núm 24, 17-19. Lo veo, pero no como presente; lo contemplo, pero no de cerca. Una estrella sale de Jacob, un cetro se levanta de Israel. Romperá los dos lados de Moab; cortará a todos los hijos del tumulto. Edom es su posesión; Seir, su enemigo, es su posesión, e Israel despliega su valor. De Jacob sale un gobernante; destruye en las ciudades lo que queda de Edom".

"Yo soy" : el nombre mismo de Dios, tal como fue definido a Moisés, segúnÉxodo 3:14-15. Esto es lo que dirá a los hijos de Israel: "El que me ha enviado a vosotros soy YO SOY". Ver la ficha sobre el Nombre Divino.

ECR 4.5-7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

4.5 ­Dice Jesús:

«La Sabiduría, tras haberlos iluminado con los sueños de la noche, descendió; Ella, que es “emanación de la potencia de Dios, genuino efluvio de la gloria del Omnipotente”, y se hizo Palabra para la estéril. Quien ya veía cercano su tiempo de redimir, Yo, el Cristo, nieto de Ana, casi cincuenta años después, mediante la Palabra, obraría milagros en las estériles y en las enfermas, en las obsesas, en las desoladas; los obraría en todas las miserias de la tierra.

Pero, entretanto, por la alegría de tener una Madre, he aquí que susurro una arcana palabra en las sombras del Templo que contenía las esperanzas de Israel, del Templo que ya estaba en la frontera de su vida. En efecto, un nuevo y verdadero Templo, no ya portador de esperanzas para un pueblo, sino certeza de Paraíso para el pueblo de toda la tierra, y por los siglos de los siglos hasta el fin del mundo, estaba para descender sobre la tierra. Esta Palabra obra el milagro de hacer fecundo lo que era infecundo, y de darme una Madre, la cual no tuvo sólo óptimo natural, como era de esperarse naciendo de dos santos, y no tuvo sólo un alma buena, como muchos también la tienen, y continuo crecimiento de esta bondad por su buena voluntad, ni sólo un cuerpo inmaculado... Tuvo — caso único entre las criaturas — inmaculado el espíritu.

4.6 ­Tú has visto la generación continua de las almas por Dios. Piensa ahora cuál debió ser la belleza de esta alma que el Padre había soñado antes de que el tiempo fuera, de esta alma que constituía las delicias de la Trinidad, Trinidad que ardientemente deseaba adornarla con sus dones para donársela a sí misma. ¡Oh, Todo Santa que Dios creó para sí, y luego para salud de los hombres! Portadora del Salvador, tú fuiste la primera salvación; vivo Paraíso, con tu sonrisa comenzaste a santificar la tierra.

¡Oh, el alma creada para ser alma de la Madre de Dios!... Cuando, de un más vivo latido del trino Amor, surgió esta chispa vital, se regocijaron los ángeles, pues luz más viva nunca había visto el Paraí­­­so. Como pétalo de empírea rosa, pétalo inmaterial y preciado, gema y llama, aliento de Dios que descendía a animar a una carne de forma muy distinta que a las otras, con un fuego tan vivo que la Culpa no pudo contaminarla, traspasó los espacios y se cerró en un seno santo.

La tierra tenía su Flor y aún no lo sabía. La verdadera, única Flor que florece eterna: azucena y rosa, violeta y jazmín, helianto y ciclamino sintetizados, y con ellas todas las flores de la tierra fusionadas en una Flor sola, María, en la cual toda virtud y gracia se unen.

En abril, la tierra de Palestina parecía un enorme jardín. Fragancias y colores deleitaban el corazón de los hombres. Sin embargo, aún ignorábase la más bella Rosa. Ya florecía para Dios en el secreto del claustro materno, porque mi Madre amó desde que fue concebida, mas sólo cuando la vid da su sangre para hacer vino, y el olor de los mostos, dulce y penetrante, llena las eras y el olfato, Ella sonreiría, primero a Dios y luego al mundo, diciendo con su superinocente sonrisa: “Mirad: la Vid que os va a dar el Racimo para ser prensado y ser Medicina eterna para vuestro mal está entre vosotros”.

He dicho que María amó desde que fue concebida. ¿Qué es lo que da al espíritu luz y conocimiento? La Gracia. ¿Qué es lo que quita la Gracia? El pecado original y el pecado mortal. María, la Sin Mancha, nunca se vio privada del recuerdo de Dios, de su cercanía, de su amor, de su luz, de su sabiduría. Ella pudo por ello comprender y amar cuando no era más que una carne que se condensaba en torno a una alma inmaculada que continuaba amando.

4.7 ­Más adelante te daré a contemplar mentalmente la profundidad de las virginidades en María. Te producirá un vértigo celeste semejante a cuando te di a considerar nuestra eternidad. Entretanto, piensa cómo el hecho de llevar en las entrañas a una criatura exenta de la Mancha que priva de Dios le da a la madre — que, no obstante, la concibió en modo natural, humano — una inteligencia superior, y la hace profeta, la profetisa de su hija, a la que llama “Hija de Dios”. Y piensa lo que habría sido si de los Primeros Padres inocentes hubieran nacido hijos inocentes, como Dios quería.

Éste, ¡oh, hombres que decís que vais hacia el “superhombre”, y que de hecho con vuestros vicios estáis yendo únicamente hacia el super-demonio!, éste habría sido el medio que conduciría al “superhombre”: saber estar libres de toda contaminación de Satanás, para dejarle a Dios la administración de la vida, del conocimiento, del bien; no deseando más de cuanto Dios os hubiera dado, que era poco menos que infinito, para poder engendrar, en una continua evolución hacia lo perfecto, hijos que fueran hombres en el cuerpo y, en el espíritu, hijos de la Inteligencia, es decir, triunfadores, es decir, fuertes, es decir, gigantes contra Satanás, que habría mordido el polvo muchos miles de siglos antes de la hora en que lo haga, y con él todo su mal».

Anotación

"Después de haberlos iluminado a través de los sueños de la noche, la Sabiduría misma descendió como "efluvio del poder de Dios, emanación pura de la gloria del Todopoderoso" y se convirtió en Palabra para la mujer estéril. Extracto del libro de la Sabiduría.

Libro de la Sabiduría 7, 25

Sab 7, 25 : Ella es el soplo del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Todopoderoso; por eso nada impuro puede caer sobre ella.

Única entre todas las criaturas, tiene un alma inmaculada. Cf. El Dogma de la Inmaculada Concepción proclamado el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX en la Constitución Apostólica Ineffabilis Deus. La proclamación dogmática se encuentra al final del documento

Habéis visto la continua generación de almas por parte de Dios. En la visión del 25 de mayo de 1944. Ver Los cuadernos de 1944.

Como un pétalo de rosa celeste, un pétalo inmaterial y precioso que era una joya y una llama, que descendía para animar la carne de un modo muy distinto a las demás carnes. En la edición antigua está escrito: Como un pétalo de rosa celeste, un pétalo inmaterial y precioso que era una joya y una llama, que era el aliento de Dios, que bajó a animar la carne de una manera diferente a la de los demás. Sobre la parte "Aliento de Dios" (alito di Dio). La expresión fue corregida por Maria Valtorta en una copia mecanografiada. Inicialmente, había escrito "Parte de Dios" (parte di Dio).

María, en quien se unen todas las virtudes y gracias. "María, llanura de gracias". A comparar con lo que dice san Alfonsode Ligorio: "Según san Bernardino, todos los dones, todas las virtudes y todas las gracias son dispensados por las manos de María, a quien quiere, cuando quiere y como quiere"(san Alfonso María de Ligorio, Las glorias de María, cap. 5).

En abril, la tierra de Palestina parecía un inmenso jardín donde los perfumes y los colores deleitaban el corazón de los hombres. Pero la rosa más hermosa era aún desconocida. Florecía ya para Dios en el secreto del seno materno. En abril, María había sido concebida durante 4 meses.

Sólo en el momento en que la vid da su sangre para ser convertida en vino, cuando el olor dulce y fuerte del mosto llena los corrales y las narices, iba a sonreír, primero a Dios y luego al mundo, Confirmación de que el nacimiento de María tuvo lugar en septiembre (ver EMV 5).

ECR 5.8-9.11-12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

5.8 ­Ven y lee sus glorias en el Libro del Antepasado: “Dios me poseyó al inicio de sus obras, desde el principio, antes de la creación. Ab aeterno fui erigida, al principio, antes de que la tierra fuera hecha; aún no existían los abismos, y yo ya había sido concebida. Aún no manaba agua de los manantiales, aún no se elevaban con su pesada mole los montes, aún las colinas no eran para el Sol collares... y yo ya había nacido. Dios no había hecho todavía la tierra ni los ríos ni las columnas del mundo, y yo ya existía. Cuando preparaba los cielos, yo estaba presente, cuando con ley inmutable clausuró el abismo bajo la bóveda, cuando fijó arriba la bóveda celeste y colgó de ella las fuentes de las aguas, cuando al mar le establecía sus confines y daba leyes a las aguas, cuando daba leyes a las aguas de no sobrepasar su límite, cuando echaba los fundamentos de la tierra, yo estaba con Él ordenando todas las cosas. Siempre alegre jugueteaba ante Él continuamente, jugueteaba en el universo...”. Las habéis aplicado a la Sabiduría, pero hablan de Ella: la hermosa Madre, la santa Madre, la Virgen Madre de la Sabiduría, que soy Yo, el que te habla.

5.9 ­He querido que escribieras, como encabezamiento del libro que habla de Ella, el primer verso de este himno, para que fuera confesado y conocido el consuelo y la alegría de Dios; la razón de la constante, perfecta, íntima alegría de este Dios Uno y Trino que os sostiene y ama y que del hombre recibió tantos motivos de tristeza; la razón de que perpetuara la raza aun cuando ésta, con la primera prueba, había merecido la destrucción; la razón del perdón que habéis recibido.

Que María le amara... ¡Oh, bien merecía la pena crear al hombre y dejarle vivir y decretar perdonarle, para tener a la Virgen bella, a la Virgen santa, a la Virgen inmaculada, a la Virgen enamorada, a la Hija dilecta, a la Madre purísima, a la Esposa amorosa! Mucho os ha dado, y más aún os habría dado, Dios, con tal de poseer a la Criatura de sus delicias, al Sol de su sol y Flor de su jardín. Y mucho os sigue dando por Ella, a petición de Ella, para alegría de Ella, porque su alegría se vierte en la alegría de Dios y la aumenta con destellos que llenan de resplandores la luz, la gran luz del Paraíso, y cada resplandor es una gracia para el universo, para la raza del hombre, para los mismos bienaventurados, que responden con un esplendoroso grito de aleluya a cada milagro que sale de Dios, creado por el deseo del Dios Trino de ver la esplendorosa sonrisa de alegría de la Virgen.

(...) 5.11 ­La Mente suprema, que nada ignora, antes de que el hombre fuese, sabía que sería ladrón y homicida de sí mismo. Y, dado que la Bondad eterna no conoce límites en su ser buena, antes de que la Culpa fuera, pensó el medio para anular la Culpa. El medio, Yo; el instrumento para hacer del medio un instrumento operante, María. Y la Virgen fue creada en el pensamiento sublime de Dios.

5.12 ­Todas las cosas han sido creadas para mí, Hijo dilecto del Padre. Yo-Rey habría debido tener bajo mi pie de Rey divino alfombras y joyas como palacio alguno jamás tuviera, y cantos y voces, y tantos siervos y ministros en torno a mí como soberano alguno jamás tuviera, y flores y gemas, y todo lo sublime, lo grandioso, lo fino, lo delicado que es posible extraer del pensamiento de todo un Dios.

Mas Yo debía ser Carne además de Espíritu. Carne para salvar a la carne. Carne para sublimar la carne, llevándola al Cielo muchos siglos antes de la hora. Porque la carne habitada por el espíritu es la obra maestra de Dios, y para ella había sido hecho el Cielo. Para ser Carne tenía necesidad de una Madre. Para ser Dios tenía necesidad de que el Padre fuese Dios.

He aquí que entonces Dios se crea a su Esposa y le dice: “Ven conmigo. Junto a mí ve cuanto Yo hago para el Hijo nuestro. Mira y regocíjate, eterna Virgen, Doncella eterna, y tu risa llene este empíreo y dé a los ángeles la nota inicial y al Paraíso le enseñe la armonía celeste. Yo te miro, y te veo como serás, ¡oh, Mujer inmaculada que ahora eres sólo espíritu: el espíritu en que Yo me deleito! Yo te miro y doy al mar y al firmamento el azul de tu mirada; el color de tus cabellos, al trigo santo; el candor, a la azucena; el color rosa como tu epidermis de seda, a la rosa; de tus dientes delicados copio las perlas; hago las dulces fresas mirando tu boca; a los ruiseñores les pongo en la garganta tus notas y a las tórtolas tu llanto. Leyendo tus futuros pensamientos, oyendo los latidos de tu corazón, tengo el motivo guía para crear. Ven, Alegría mía, séante los mundos juguete hasta que me seas luz danzarina en el pensamiento, sean los mundos para reír tuyo. Tente las guirnaldas de estrellas y los collares de astros, ponte la luna bajo tus nobles pies, adórnate con el chal estelar de Galatea. Son para ti las estrellas y los planetas. Ven y goza viendo las flores que le servirán a tu Niño como juego y de almohada al Hijo de tu vientre. Ven y ve crear las ovejas y los corderos, las águilas y las palomas. Estáte a mi lado mientras hago las cuencas de los mares y de los ríos, y alzo las montañas y las pinto de nieve y de bosques; mientras siembro los cereales y los árboles y las vides, y hago el olivo para ti, Pacífica mía, y la vid para ti, Sarmiento mío que llevarás el Racimo eucarístico. Camina, vuela, regocíjate, ¡oh, Hermosa mía!, y que el mundo universo, que en diversas fases voy creando, aprenda de ti a amarme, Amorosa, y que tu risa le haga más bello, Madre de mi Hijo, Reina de mi Paraíso, Amor de tu Dios”. Y, viendo a quien es el Error y mirando a la Sin Error, dice: “Ven a mí, tú que cancelas la amargura de la desobediencia humana, de la fornicación humana con Satanás y de la humana ingratitud. Contigo me tomaré la revancha contra Satanás”.

Anotación

Libro de los Proverbios, 8, 22-31

Pr 8, 22-31: El Señor me hizo para sí, el principio de su obra, la primera de sus obras, desde siempre.

Antes de los siglos fui formado, desde el principio, antes de que se formara la tierra. Cuando aún no existían las profundidades, fui dado a luz, cuando no había manantiales. Antes de que se fijaran las montañas, antes de las colinas, nací yo, antes de que el Señor hubiera hecho la tierra y el espacio, los elementos primitivos del mundo.

Cuando estableció los cielos, yo estaba allí, cuando trazó el horizonte en la superficie del abismo, cuando reunió las nubes en las alturas y controló los manantiales de las profundidades, cuando impuso sus límites al mar para que las aguas no pudieran violar su mandato, cuando puso los cimientos de la tierra. Y yo crecí a su lado. Yo era su delicia día tras día, jugando ante él en todo momento, jugando en el universo, en su tierra, y encontrando mi deleite con los hijos de los hombres.

Lee las glorias de María en el libro del Antepasado. En la Septuaginta, la Biblia de la época de Jesús, el libro de los Proverbios se llama "Proverbios de Salomón". Éste era hijo de David y antepasado de Jesús (cf. Mateo 1,6: "David, de su unión con la mujer de Urías, engendró a Salomón").

Este texto, aplicado a María, se comenta en el Libro de las Azarías, el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción (véase la nota 13). De hecho, ha sido conservado por la liturgia como aplicado a la Inmaculada Concepción. Esta relación -desde toda la eternidad- entre Cristo y la Virgen María, en la que se encarna, está desarrollada y documentada por el P. G.M. Roschini en La Virgen María en las obras de María Valtorta, síntesis de la teología mariana de Valtorta, Parte 1, María en la eternidad, pp. 66-71. También se refiere al Eclesiástico, 24:3ss.

Muchos teólogos creen que las palabras de Proverbios 8:22-31 se refieren tanto a Jesús como a María. La liturgia del 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, utilizó este texto , que no puede aplicarse sólo a Jesús (el Verbo de Dios por medio del cual se hicieron todas las cosas). De hecho, el texto describe a otra persona femenina (especialmente los versículos 27 a 31) junto al Creador. Algunos han visto en esta atribución a la Virgen María una herejía, pero ¿puede ser herética la Liturgia? Podemos ver en este texto la presciencia de Dios en quien todo existe (cf. por ejemplo Efesios 1,4 : "Nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante Él en el amor". La presciencia de la Pasión también existe en la Biblia, mucho antes de su realización en el tiempo señalado, por no hablar del fin de los tiempos. Lo mismo ocurre con la creación inmaculada del alma de María infundida en un púlpito humano en el momento señalado.

Jesús vuelve a hablar de ello en EMV 196.7.

San Alberto Magno (1200-1280), dice: "Dios tuvo sumo cuidado en preservar de toda mancha a la mujer que había predestinado desde toda la eternidad para ser su madre en el tiempo" (Sermones de sanctis 38).

ECR 5.15

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hasta en el más santo ha habido al menos un contubernio: el de origen, entre el espíritu y la Culpa, esa unión que sólo el Bautismo disuelve. La disuelve, sí, pero — como en el caso de una mujer separada de su marido por la muerte — no devuelve la virginidad total como era la de los Primeros antes del pecado. Una cicatriz queda, y duele, recordando así su presencia, cicatriz que puede siempre en cualquier momento traducirse de nuevo en una llaga, como ciertas enfermedades agudizadas periódicamente por sus virus. En la Virgen no existe esta señal de un disuelto ligamen con la Culpa. Su alma aparece bella e intacta como cuando el Padre la pensó reuniendo en Ella todas las gracias.

Es la Virgen. Es la Única. Es la Perfecta. Es la Completa. Pensada así. Engendrada así. Que ha permanecido así. Coronada así. Eternamente así. Es la Virgen. Es el abismo de la intangibilidad, de la pureza, de la gracia que se pierde en el Abismo de que procede, es decir, en Dios, Intangibilidad, Pureza, Gracia perfectísimas.

Así se ha desquitado el Dios Trino y Uno: Él ha alzado contra la profanación de las criaturas esta Estrella de perfección; contra la curiosidad malsana, esta Mujer Reservada que sólo se siente satisfecha amando a Dios; contra la ciencia del mal, esta Sublime Nesciente. Ignorante no sólo en lo que toca al amor degradado, o al amor que Dios había dado a los cónyuges, sino más todavía: en Ella se trata de ignorancia del fomes, herencia del Pecado. En Ella sólo se da la gélida e incandescente sabiduría del Amor divino. Fuego que encoraza de hielo la carne para que sea espejo transparente en el altar en que un Dios se desposa con una Virgen, y no por ello se rebaja, porque su perfección envuelve a Aquella que, como conviene a una esposa, es sólo inferior en un grado al Esposo, sujeta a Él por ser Mujer, pero, come Él, sin mancha».

ECR 7.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

7.5 Querría también ser pecadora, muy pecadora, si no temiera ofender al Señor... Dime, mamá, ¿puede una ser pecadora por amor a Dios?».

«Pero, ¿qué dices, tesoro? No entiendo».

«Quiero decir: pecar para poder ser amada por Dios hecho Salvador. Se salva a quien está perdido, ¿no es verdad? Yo querría ser salvada por el Salvador para recibir su mirada de amor. Para esto querría pecar, pero no cometer un pecado que le disgustase. ¿Cómo puede salvarme si no me pierdo?».

Ana está atónita. No sabe ya qué decir.

Viene en su ayuda Joaquín, el cual, caminando sobre la hierba, se ha ido acercando, sin hacer ruido, por detrás del seto de sarmientos bajos. «Te ha salvado antes porque sabe que le amas y quieres amarle sólo a Él. Por ello tú ya estás redimida y puedes ser virgen como quieres» dice Joaquín.

«¿Sí, padre mío?». María se abraza a sus rodillas y le mira con las claras estrellas de sus ojos, muy semejantes a los paternos, y muy dichosos por esta esperanza que su padre le da.

«Verdaderamente, pequeño amor. Mira, yo te traía este pequeño gorrión que en su primer vuelo había ido a posarse junto a la fuente. Habría podido dejarlo, pero sus débiles alas no tenían fuerza para elevarlo en nuevo vuelo, ni sus patitas de seda para fijarlo a las musgosas piedras, que resbalaban. Se habría caído en la fuente. No he esperado a que esto sucediera. Lo he cogido y ahora te lo regalo. Haz lo que quieras con él. El hecho es que ha sido salvado antes de caer en el peligro. Lo mismo ha hecho Dios contigo. Ahora, dime, María: ¿he amado más al gorrión salvándolo antes, o lo habría amado más salvándolo después?».

«Ahora lo has amado, porque no has permitido que se hiciera daño con el agua helada».

«Y Dios te ha amado más, porque te ha salvado antes de que tú pecaras».

«Pues entonces yo le amaré completamente, completamente. Gorrioncito bonito, yo soy como tú. El Señor nos ha amado de la misma manera, salvándonos... Ahora voy a criarte y luego te dejaré suelto. Tú cantarás en el bosque y yo en el Templo las alabanzas del Señor, y diremos: “Envía a tu Prometido, envíaselo a quien espera”.

Detalle

María de niña ha decidido ser virgen por amor a Dios, y espera ser la esclava de la Madre de Dios. Luego añade:

Anotación

¿Se puede ser pecador por amor a Dios? (...) ¿Cómo puede salvarme si no me pierdo a mí mismo?

Esta relación paradójica entre el pecado y el amor agradecido al Redentor se encuentra en el Exultet de Pascua: ¡Bendito el pecado del hombre, que ha traído al mundo en angustia al único Salvador!

San Pablo también cultiva esta paradoja por amor a sus hermanos: Yo mismo quisiera ser anatema de los judíos, mis hermanos de raza, separados de Cristo (Romanos 9,3).

ECR 8.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Mira una vez más a la Madre. Y medita en eso que tantos ignoran, o quieren ignorar, porque el dolor es materia demasiado ingrata para su paladar y para su espíritu. El dolor. María lo tuvo desde las primeras horas de la vida. Ser perfecta como Ella era era poseer también una perfecta sensibilidad. Por eso, el sacrificio debía serle más agudo; mas, por eso mismo, más meritorio. Quien posee pureza posee amor, quien posee amor posee sabiduría, quien posee sabiduría posee generosidad y heroísmo, porque sabe el porqué por que se sacrifica.

¡Arriba tu espíritu, aunque la cruz te doble, te rompa, te mate! Dios está contigo.

ECR 9.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No sufrieron la angustia de la agonía, sino que fueron languor que se apaga, como dulcemente se apaga una estrella cuando el Sol sale con la aurora. Y, si bien no experimentaron el consuelo de tenerme como Encarnada Sabiduría, como me tuvo José, Yo, no obstante, estaba allí, invisible Presencia que decía sublimes palabras, inclinado hacia su almohada para adormecerlos en la paz en espera del triunfo.

Hay quien dice: “¿Por qué no debieron sufrir al generar y al morir, puesto que eran hijos de Adán?”. A éste le respondo: “Si el Bautista, hijo de Adán y concebido con la culpa de origen, fue presantificado en el seno de su madre porque Yo le visité, ¿ninguna gracia va a haber recibido la madre santa de la Santa sin Mancha, de la Preservada por Dios que llevó consigo a Dios en su espíritu casi divino y en el corazón embrional, y que no se separó nunca de Él desde que fue pensada por el Padre, desde que fue concebida en un seno, hasta que retornó a poseer a Dios plenamente en el Cielo para una eternidad gloriosa?”. A éste le respondo: “La recta conciencia proporciona una muerte serena y las oraciones de los santos os obtienen tal muerte”.

Anotación

Objeción formulada: "Ana dio a luz sin dolor".

Ana no experimentó los dolores del parto. En una nota mecanografiada, María escribe: "Esto es aceptado incluso por algunos teólogos en el sentido material de los dolores del parto; en realidad, la alegría extática de dar a luz a María prevaleció sobre el sufrimiento natural para cualquier mujer, hasta el punto de que Ana dio a luz sin la angustia y el sufrimiento habituales en este caso".

Desafío planteado: María fue creada desde toda la eternidad (la eternidad está reservada a Dios).

Hablando de María, la Obra dice que "nunca estuvo separada del Padre desde el momento en que pensó en ella". Esto confirma que el alma de María es pensada por Dios desde toda la eternidad (como cada uno de nosotros). Pero esto hay que distinguirlo de su existencia real (hace 2000 años).

ECR 10.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

10.8 Dice Jesús:

«María tenía el recuerdo de Dios. Soñaba con Dios. Creía soñar. No hacía sino ver de nuevo cuanto su espíritu había visto en el fulgor del Cielo de Dios, en el instante en que había sido creada para ser unida a la carne concebida en la tierra. Condividía con Dios, si bien de forma mucho menor, por exigencia de justicia, una de las propiedades de Dios: la de recordar, ver y prever, por el atributo de una inteligencia no lesionada por la Culpa, y, por tanto, poderosa y perfecta.