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Notas de la palabra clave

La Virgen María - Llena eres de gracia

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Comodidad de lectura

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ECR 5.15

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hasta en el más santo ha habido al menos un contubernio: el de origen, entre el espíritu y la Culpa, esa unión que sólo el Bautismo disuelve. La disuelve, sí, pero — como en el caso de una mujer separada de su marido por la muerte — no devuelve la virginidad total como era la de los Primeros antes del pecado. Una cicatriz queda, y duele, recordando así su presencia, cicatriz que puede siempre en cualquier momento traducirse de nuevo en una llaga, como ciertas enfermedades agudizadas periódicamente por sus virus. En la Virgen no existe esta señal de un disuelto ligamen con la Culpa. Su alma aparece bella e intacta como cuando el Padre la pensó reuniendo en Ella todas las gracias.

ECR 7.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

María era no sólo la Pura, la nueva Eva recreada para alegría de Dios, era la super-Eva, era la Obra Maestra del Altísimo, era la Llena de Gracia, era la Madre del Verbo en la mente de Dios.

“Fuente de la Sabiduría” dice Jesús Bar Sirac “es el Verbo”. ¿Y el Hijo no va a haber puesto su sabiduría en los labios de su Madre?

Si a un Profeta que debía decir las palabras que el Verbo, la Sabiduría, le confiaba para transmitírselas a los hombres, le fue purificada la boca con carbones encendidos, ¿no va a haber depurado y elevado el Amor el habla de esa su Esposa niña que debía llevar en sí la Palabra, a fin de que no hablase primero como niña y luego como mujer, sino sólo y siempre como criatura celeste fundida con la gran luz y sabiduría de Dios?

El milagro no está en el hecho de que María — como luego Yo — mostrara en edad infantil una inteligencia superior. El milagro está en el hecho de contener a la Inteligencia infinita — que en Ella moraba — en los diques convenientes para no pasmar a las multitudes y para no despertar la atención satánica.

En otra ocasión seguiré hablando de esto, que está en relación con ese “recordarse” que los santos tienen de Dios».

Anotación

Libro de Ben Sira el Sabio 1, 1-8

Si 1, 1-8 : TODA SABIDURÍA viene del Señor y permanece con él para siempre. La arena de los mares, las gotas de lluvia y los días de la eternidad, ¿quién puede contarlos? ¿Quién puede contar la altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del abismo? La sabiduría fue creada antes que todas las cosas, y la profundidad de la inteligencia siempre ha estado ahí. La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en lo alto del cielo. Sus caminos son los mandamientos eternos. La raíz de la sabiduría, ¿quién ha tenido la revelación, y sus sutilezas, quién ha tenido el conocimiento? ¿A quién le fue revelada la ciencia de la sabiduría, y quién se benefició de su gran experiencia? Sólo hay un ser sabio y muy formidable, el que está sentado en su trono. Es el Señor (...).

Libro de Isaías, 6, 6-7

Is 6, 6-7 : Uno de los serafines voló hacia mí, sosteniendo un carbón encendido que había cogido con unas tenazas del altar. Lo acercó a mi boca y dijo: "Esto ha tocado tus labios, y ahora tu culpa ha sido quitada, tu pecado ha sido perdonado".

Un profeta encargado de pronunciar las palabras que la Palabra (...) le inspiraba, es decir, Isaías, como vemos en Isaías 6,6-7. Este hecho se cita varias veces en "El Evangelio tal como me fue revelado", ya sea de forma directa (como aquí y, por ejemplo, en EMV 166.8 y EMV 626.2) o indirecta (como en EMV 364.8). Pero son sobre todo las profecías mesiánicas las que se recuerdan (véanse las notas sobre EMV 561.11 y EMV 577.4).

ECR 10.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

10.10 ­María era la Llena de Gracia. Toda la Gracia Una y Trina estaba en Ella. Toda la Gracia Una y Trina la preparaba como esposa para la boda, como tálamo para la prole, como divina para su maternidad y para su misión. Ella es la que cierra el ciclo de la profetisas del Antiguo Testamento y abre el de los “portavoces de Dios” en el Nuevo Testamento.

Verdadera Arca de la Palabra de Dios, mirando en su interior eternamente inviolado, descubría, trazadas por el dedo de Dios sobre su corazón inmaculado, las palabras de ciencia eterna, y recordaba, como todos los santos, haberlas oído ya al ser generada con su espíritu inmortal por Dios Padre, creador de todo lo que tiene vida. Y, si no recordaba todo de su futura misión, era porque en toda perfección humana Dios deja algunas lagunas, por ley de una divina prudencia que es bondad y mérito para y hacia la criatura.

María, segunda Eva, tuvo que conquistarse su parte de mérito de ser la Madre del Cristo; con una fiel, buena voluntad. Esto quiso también Dios en su Cristo para hacerle Redentor.

El espíritu de María estaba en el Cielo. Su parte moral y su carne estaban en la tierra, y tenían que pisotear tierra y carne para llegar hasta el espíritu y unirlo al Espíritu en un abrazo fecundo.

ECR 13.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La sabiduría del Justo, que aumenta por la unión con la Toda Gracia y por la cercanía a Ella, le prepara a penetrar en los secretos más altos de Dios y a poderlos tutelar y defender de insidias humanas y demoníacas. Y contemporáneamente le va renovando. Del justo hace un santo; del santo, el custodio de la Esposa y del Hijo de Dios.

Sin quitar el sello de Dios, él, el casto, que ahora lleva su castidad a heroísmo angélico, puede leer la palabra de fuego escrita sobre el diamante virginal por el dedo de Dios, y en él lee aquello que su prudencia no dice, y que es mucho más grande que lo que leyó Moisés en las tablas de piedra. Y a fin de que ningún ojo profano alcance este Misterio, él se pone, como sello sobre el sello, como arcángel de fuego, a la entrada del Paraíso, dentro del cual el Eterno encuentra sus delicias “paseando al fresco del atardecer” y hablando con Aquella que es su amor, bosque de azucena en flor, aura perfumada de aromas, viento suave de frescura matutina, hermosa estrella, delicia de Dios. La nueva Eva está allí, en su presencia. No es hueso de sus huesos ni carne de su carne; sí, compañera de su vida, Arca viva de Dios. Él la recibe para tutelarla, y a Dios debe restituírsela, pura como la ha recibido.

Detalle

Jesús habla de José y dice:

ECR 16.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

16.4 «¡Salve, María, llena de Gracia, salve!». La voz es un dulce arpegio como de perlas chocadas contra un metal precioso.

María se estremece y baja la mirada. Su estremecimiento aumenta cuando ve a la fúlgida criatura arrodillada aproximadamente a un metro de distancia de Ella, con las manos cruzadas sobre el pecho, mirándola con una veneración infinita.

María, repentinamente, se pone en pie y aprieta su cuerpo contra la pared. Palidece y se ruboriza alternativamente. Su rostro expresa estupor y turbación. Inconscientemente aprieta sus manos contra el pecho escondiéndolas en las anchas mangas. Se recoge sobre sí misma como queriendo esconder lo más posible su cuerpo: un acto de delicado pudor.

«No. No temas. ¡El Señor está contigo! ¡Bendita tú entre todas las mujeres!».

A pesar de estas palabras, María sigue temiendo. ¿De dónde viene ese ser extraordinario? ¿Es un enviado de Dios, o del Engañador?

«¡No temas, María!» insiste el Arcángel. «Yo soy Gabriel, el Ángel de Dios. Mi Señor me ha enviado a ti. No temas, porque has hallado gracia ante Dios. Tú concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre “Jesús”. Será grande, será llamado Hijo del Altísimo, y verdaderamente lo será. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará para siempre en la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin nunca. Comprende, santa Virgen amada del Señor, Hija bendita suya, llamada a ser Madre de su Hijo, comprende qué Hijo vas a engendrar».

«¿Cómo puede suceder esto si yo no conozco hombre? ¿Acaso el Señor ya no acoge el ofrecimiento de su sierva? ¿Es que ya no quiere que sea virgen por amor a Él?».

«No vas a ser madre por obra de varón, María. Tú eres la eterna Virgen, la Santa de Dios. El Espíritu Santo descenderá sobre ti y la potencia del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, Santo se llamará el que nacerá de ti, e Hijo de Dios. Todo lo puede el Señor, Dios nuestro. Isabel, la estéril, en su vejez ha concebido un hijo que será el Profeta de tu Hijo, el que preparará sus caminos. El Señor la ha liberado de su oprobio y su memoria quedará en las gentes unida a tu nombre, como el nombre de su hijo al de tu Hijo Santo, y hasta el final de los siglos las gentes os llamarán bienaventuradas por la gracia del Señor que habéis recibido, y a ti especialmente, María, porque habrán recibido la Gracia por medio de ti. Isabel está ya en su sexto mes, y su peso, paradójicamente, la regocija, y más aún la regocijará cuando conozca el motivo de tu gozo. Para Dios nada es imposible, María, llena de Gracia. ¿Qué debo responderle a mi Señor? No te turbe ningun tipo de pensamiento. Él tutelará tus intereses si te pones en sus manos. ¡El mundo, el Cielo, Dios eterno esperan tu respuesta!».

María, cruzando a su vez sus manos sobre el pecho e inclinándose con gesto reverente dice: «He aquí la esclava de Dios. Hágase de mí según su palabra».

El Ángel resplandece de alegría y se pone en actitud adorante, puesto que, sin duda, ve al Espíritu de Dios descender sobre la Virgen, inclinada en gesto de adhesión; luego desaparece sin mover la cortina, dejándola cerrada cubriendo el Misterio santo.

Detalle

San Gabriel se apareció en casa de María y le dijo:

ECR 17.19

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

17.19 No se debe olvidar que la Gracia es foco de luz, y, que quien la posee conoce aquello que es útil y bueno conocer. La Llena de Gracia conoció todo, porque la Sabiduría la instruía (la Sabiduría, que es Gracia), y supo guiarse a sí misma santamente. Eva conocía, por tanto, aquello que le era bueno conocer; no más de eso. Porque es inútil conocer lo que no es bueno. No tuvo fe en las palabras de Dios y no fue fiel a su promesa de obediencia. Prestó fe a Satanás, infringió la promesa, quiso conocer lo no bueno, lo amó sin remordimiento, transformó en cosa corrompida, envilecida, ese amor que Yo había otorgado tan santo. Ángel caído, se revolcó en barro y paja, mientras que podía haber corrido dichosa entre las flores del Paraíso Terrenal y ver florecer a su alrededor la prole, de la misma forma que un árbol se cubre de flores sin combar su copa y meterla en el pantano.

ECR 136.6

El Evangelio como me ha sido revelado