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Notas del tema

Religión romana y griega en la época de Cristo

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Comodidad de lectura

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ECR 177.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Esta vez a la serie [de saludos] se une el saludo del centurión del lugar — creo —. Su saludo es: «¡Salve, Maestro!». Jesús responde con su expresión: «¡Que Dios vaya a ti!».

El romano prosigue: «Hace varios días que te espero. Si no me reconoces como uno de los que te escuchaban en el Monte es porque estaba vestido de paisano. ¿No me preguntas por qué estaba allí?». Mientras, la gente se ha acercado, curiosa por ver cómo se desarrolla este encuentro.

«No te lo pregunto. ¿Qué quieres de mí?».

«La orden recibida es seguir a quienes reúnen en torno a sí a la gente, porque demasiadas veces Roma ha tenido que arrepentirse de haber concedido reuniones aparentemente justas.

Palabras clave

ECR 179.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

En el pueblo elegido deberían encontrarse por todas partes espíritus preparados para recibir a este Mesías en cuya espera se consumieron de ansiedad los Patriarcas y los Profetas; a este Mesías que por fin ha venido, precedido y acompañado por todos los signos profetizados; a este Mesías cuya figura espiritual se delinea cada vez más clara a través de los milagros visibles, en los cuerpos y en los elementos, y de los milagros invisibles en las conciencias que se convierten, y en los gentiles que se vuelven al Dios verdadero. Y, sin embargo, no es así. Precisamente en los hijos de este pueblo la prontitud para seguir al Mesías se ve fuertemente obstaculizada, y, además, aunque duela decirlo, a medida que se sube a las clases más altas, más obstaculizada está. No lo digo para escandalizaros, sino para induciros a orar y a reflexionar.

¿Por qué sucede esto? ¿Por qué gentiles y pecadores avanzan más por mi camino?, ¿por qué acogen lo que Yo digo, y los otros no? Porque los hijos de Israel están anclados; es más, incrustados como madreperlas al banco en que nacieran. Porque están saturados, henchidos de su sabiduría, que los ha engordado, y no saben abrir camino a la mía desprendiéndose de lo superfluo para hacer espacio a lo necesario. Los otros no padecen esta esclavitud: son pobres paganos, o pobres pecadores, desancorados como naves a la deriva; son pobres, que no tienen tesoros propios, sino que sólo poseen fardos de errores y pecados de los que se desprenden con gozo en cuanto logran comprender la Buena Nueva y prueban su dulzura corroborante, bien distinta del desagradable revoltijo de sus pecados.

ECR 180.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Escuchad ahora el espíritu de la parábola.

Tenemos cuatro tipos de campos: los fértiles, los espinosos, los pedregosos y los que están llenos de senderos. Tenemos también cuatro tipos de espíritus.

Por una parte, están los espíritus honestos, los espíritus de buena voluntad, preparados por esta misma buena voluntad y por la obra buena de un apóstol, de un “verdadero” apóstol. Porque hay apóstoles que tienen el nombre pero no el espíritu de apóstoles: su efecto sobre las voluntades que se están formando es más mortífero que los propios pájaros, espinos y piedras; con sus intransigencias, prisas, reprensiones y amenazas, trastocan todo, de tal forma, que alejan para siempre de Dios. Hay otros que, al contrario, por regar continuamente benevolencia desfasada, ajan la semilla en un terreno demasiado blando. Enervan, con su enervamiento, las almas que están bajo su custodia. Mas refirámonos a los verdaderos apóstoles, es decir, a los espejos límpidos de Dios: son paternos, misericordiosos, pacientes, y, al mismo tiempo, fuertes como su Señor. Pues bien, los espíritus preparados por éstos y por la propia voluntad se pueden comparar a los campos fértiles, exentos de piedras y zarzas, limpios de malas hierbas y cizaña; en ellos prospera la palabra de Dios; cada palabra — una semilla — produce una macolla y luego espigas maduras, y da en unos casos el cien, en otros el sesenta, en otros el treinta por ciento. ¿Entre los que me siguen hay de éstos? Sin duda. Y serán santos. Los hay de todas las castas, de todos los países, incluso gentiles hay (que darán también el cien por ciento por su buena voluntad; por ella únicamente, o también, además de por ella, por la de un apóstol o discípulo que me los prepara).

Detalle

Jesús explica la parábola del sembrador.

ECR 182.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Pedro no vuelve hasta la mañana siguiente. El regreso es más sereno que la partida, porque no ha encontrado sino buena acogida en Cafarnaúm, y en la ciudad ya no están ni Elí ni Joaquín.

«Deben ser ellos los del complot. He preguntado a unos amigos que cuándo se habían marchado, y he comprendido que habían ido a visitar al Bautista como penitentes y no habían vuelto; y creo que no volverán tan pronto, ahora que he dicho que estaban presentes durante el arresto... Ha producido revuelo este arresto del Bautista... Y me las ingeniaré para que lo sepan hasta los mosquitos... Es nuestra mejor arma. He visto también al fariseo Simón... Bueno... si es como se me ha presentado, su actitud me parece buena. Me dijo, remarcando las palabras: “Aconséjale al Maestro que no siga el curso del Jordán por el valle occidental. Es más segura la otra parte”. Y terminó: “Yo no te he visto, no he hablado contigo. Recuérdalo. Obra en consecuencia, por el bien mío, tuyo y de todos. Di al Maestro que soy amigo suyo”, y miraba hacia arriba, como si estuviera hablándole al viento. Siempre — incluso cuando hacen cosas buenas — son falsos y... y... bueno, digo “extraños” para que no me reprendas. Eso sí... fui a dar un toquecito al centurión... Así... diciendo: “¿Está bien tu siervo?”. Y, habiéndome sido confirmado, respondí: “¡Menos mal! Pues estáte atento a tenerle sano, porque están al acecho del Maestro. Ya han cogido prisionero Juan el Bautista...”. El romano lo ha cazado al vuelo. ¡Es sagaz! Me respondió: “Dondequiera que haya una enseña, estará protegido y habrá quien recuerde a los israelitas que bajo el signo de Roma no se permiten complots, so pena de muerte o cárcel”. Son paganos... pero le habría besado. ¡Me gusta la gente que comprende y que hace! Así que podemos ir».

«Vamos. Pero no hacía falta todo esto» dice Jesús.

«¡Hacía falta, hacía falta!».

Jesús se despide de la hospitalaria familia que le ha acogido, como también del neodiscípulo, al cual parece que le ha dado instrucciones.

Detalle

Pedro fue a Cafarnaúm y preguntó por la traición de Juan el Bautista.

Anotación

Pedro no llegó hasta la mañana siguiente. Estaba más tranquilo que al principio, porque había encontrado en Cafarnaún una cálida acogida y la ciudad se había librado de Elí y Joaquín. Se trataba de los dos fariseos de Cafarnaún más sospechosos de haber organizado el arresto del Bautista (véase EMV 180.9).

También conocí al fariseo Simón y... Pero si es como me pareció, parece bien dispuesto. Fue este fariseo quien organizó el banquete en el que María Magdalena lloró a los pies de Jesús (cf. EMV 236,1).

Me dijo, subrayando las palabras: "Aconseja al Maestro que no vaya por la orilla occidental del Jordán. La otra orilla es más segura. " Jesús menciona este" consejo" en EMV 187.3.

Sin embargo, fui a hacerle una pequeña visita al centurión. Así que Pedro consiguió superar sus prejuicios contra los gentiles, como preveía por amor a Jesús, en EMV 181.1.

"Dondequiera que haya un signo romano, será una salvaguardia para él, y habrá alguien que recuerde a los judíos que, bajo los signos romanos, no está permitido conspirar sin exponerse a la muerte o a la galera. "Bajo la Pax Romana, no eran raros los ejemplos de conspiradores condenados a muerte.

ECR 183.1 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Pedro, Pedro!... Por amor a mí tendrás que entrar, no en una ciudad de placer, sino en verdaderos prostíbulos... Cristo no ha venido para salvar a los salvados, sino para salvar a los perdidos... y tú... tú serás “Piedra”, o “Cefas”, y no “Simón”, para esto. ¿Tienes miedo a contaminarte? ¡No, no! ¿Ves a éste? — indica al jovencísimo Juan —. Pues ni siquiera él sufrirá daño, porque no quiere; como tampoco quieres tú, ni quiere tu hermano ni el hermano de Juan. Ninguno de vosotros, por ahora, quiere. Mientras no se quiere, no se verifica el mal. Pero es necesario no querer fuerte y constantemente. La fuerza y la constancia se consiguen del Padre, orando con sinceridad de propósitos.

Anotación

Un anuncio apenas velado de la futura estancia de Pedro en Roma, "la gran prostituta". Otra mención de esta visita se hace en EMV 310.5, y luego en EMV 545.7. Las casas de prostitución (lupanares) eran comunes en la antigua Grecia y Roma ya en el siglo VI a.C.. En el argot romano antiguo, lupa, la loba, es el animal que simboliza a la prostituta.

ECR 183.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El grupo continúa su camino, ahora en silencio. Lo que antes era una vía de primer orden ahora es una calle de la ciudad, pavimentada con piedras de un palmo cuadrado. Las casas van siendo cada vez más ricas y bonitas, construidas entre huertos exuberantes y jardines floridos. Tengo la impresión de que la Magdala elegante fuera para los palestinos una especie de lugar de placer como ciertas pequeñas ciudades de nuestros lagos lombardos: Stresa, Gardone, Pallanza, Bellagio, etc., etc. Con los palestinos ricos están entremezclados los romanos, que sin duda proceden de otros centros, como Tiberíades o Cesarea, donde, en torno al Gobernador, habrán sido, ciertamente, funcionarios y comerciantes exportadores de los mejores productos de la colonia palestina para Roma.

Detalle

María Valtorta menciona Cesarea y Tiberíades en un comentario sobre Magdala.

Anotación

Tiberíades y Magdala eran dos ciudades lacustres con gran población romana y griega.

ECR 183.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús se interna, seguro, como quien sabe a dónde va. Sigue el lago, a cuya orilla se asoman las casas con sus jardines.

En esto, se oye un gran coro de llanto, proveniente del interior de una rica mansión: son voces de mujeres y niños, y, agudísima, una voz femenina que grita: «¡Hijo! ¡Hijo!».

Jesús se vuelve y mira a los apóstoles. Judas se adelanta unos pasos. «Tú no» ordena Jesús. «Tú, Mateo; ve y pregunta».

Mateo va y regresa. «Una pelea, Maestro. Un hombre está muriendo. Es un judío. El que le ha herido se ha escapado; era un romano. Han llegado enseguida su mujer y su madre y los niños... Está muriendo».

«Vamos».

«Maestro... Maestro... Ha ocurrido en casa de una mujer... que no es la esposa».

«Vamos».

Detalle

Jesús entra en Magdala.

Anotación

Es una pelea, Maestro. Hay un hombre muriendo, un judío. El asesino escapó: era romano. Probablemente el amante romano de María Magdalena. Se le vislumbró durante el Sermón de la Montaña (EMV 174.12).

ECR 186.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿No es aquello Gamala?» pregunta el Zelote.

«Sí, es Gamala. ¿La conoces?» dice Jesús.

«Pasé ahí una noche ya muy lejana cuando era un fugitivo; luego vino la lepra y ya no salí de los sepulcros».

«¿Hasta aquí te persiguieron?» pregunta Pedro.

«Venía de la Siria, adonde me había encaminado buscando protección; pero... fui descubierto y tuve que huir hacia estas tierras para evitar ser capturado. Luego, lentamente, siempre bajo amenaza, fui descendiendo hasta el desierto de Tecua, y desde allí, ya leproso, hasta el valle de los Muertos. La lepra me salvaba de mis enemigos...».

«¿Éstos son paganos, verdad?» pregunta Judas Iscariote.

«Casi todos. Pocos hebreos, mercantes; y luego un sincretismo de creencias, y de falta completa de creencia... Pero no trataron mal al fugitivo».

«¡Lugares de bandidos! ¡Qué quebraduras!» exclaman muchos.

«Sí — dice Juan (todavía impresionado por la captura de Juan el Bautista) —, pero hay más bandidos al otro lado, creedlo».

«En el otro lado hay bandidos también entre los que llevan el nombre de justos» concluye su hermano.

ECR 186.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Habéis vuelto la cabeza cuando habéis tenido que pasar al lado de unos animales».

«Son impuros».

«Mucho más lo es el pecador. Éstos son animales hechos así y no se los debe culpar por ello. Sin embargo, el hombre es responsable de ser impuro por el pecado».

«¿Y entonces por qué nos han sido clasificados como impuros?» pregunta Felipe.

«Ya he aludido a ello en una ocasión. Hay razón sobrenatural y razón natural de este orden. La primera consiste en enseñar al pueblo elegido a saber vivir teniendo presente su elección y la dignidad del hombre incluso en una acción tan común como es comer. El salvaje se alimenta de todo, le basta con llenarse el vientre. El pagano, aunque no sea un salvaje, come también todo, sin pensar que comer exageradamente fomenta vicios y tendencias que rebajan al ser humano. Es más, los paganos persiguen este frenesí de placer que para ellos es casi una religión. Los más instruidos de entre vosotros tienen noticia de fiestas obscenas, en honor de sus dioses, que degeneran en una orgía de libídine. El hijo del pueblo de Dios debe saber contenerse, y, en obediencia y prudencia, perfeccionarse a sí mismo, teniendo presentes su origen y su fin: Dios y el Cielo. La razón natural es el no estimular la sangre con alimentos que conducen a ardores indignos del hombre, al cual no se le niega el amor carnal, pero debe templarlo siempre con el frescor del alma orientada al Cielo; hacer, por tanto, amor — no sensualidad — de ese sentimiento que une al hombre a su compañera, en quien debe ver la congénere y no la hembra. Los pobres brutos, sin embargo, no son culpables de ser puercos, ni de los efectos que su carne pueden a la larga producir en la sangre; y menos culpa todavía tienen los hombres que cuidan de los cerdos. Si son honestos, ¿qué diferencia habrá, en la otra vida, entre ellos y el escriba que está concentrado en sus libros y que, por desgracia, no aprende en ellos la bondad? En verdad os digo que veremos a porquerizos entre los justos y a escribas entre los injustos.

Detalle

¿Por qué se declaró impuros a los cerdos? Jesús respondió a esta pregunta después de que los apóstoles mostraran su repugnancia ante estos animales.

Anotación

Los cerdos se describen como inmundos en Levítico 11:7 y Deuteronomio 14:8. De forma más general, la clasificación de animales limpios e inmundos, así como las prescripciones relacionadas, pueden encontrarse en Génesis 7:2-3; Levítico 11 y Deuteronomio 14:3-21. Véase el altercado entre Pedro y un posadero en EMV 292.1.

Libro del Levítico 11, 7

Levítico 11, 7 : Comoel cerdo, que tiene el cuerno partido y la pezuña hendida, pero no rumia: será inmundo para vosotros.

Deuteronomio 14, 8

Dt 14, 8 : También está el cerdo, que tiene el cuerno dividido, pero no rumia: será inmundo para vosotros. No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres.

Libro del Génesis 7, 2-3

Gn 7, 2-3 : De todos los animales limpios, tomarás contigo siete parejas, machos y sus hembras, y de todos los animales que no son limpios, tomarás dos, un macho y su hembra; siete parejas también de las aves del cielo, machos y sus hembras, para mantener viva su raza sobre la faz de toda la tierra.

Libro del Levítico 11

Lev 11: Habló Yahvé a Moisés y a Aarón, diciéndoles: "Hablad a los hijos de Israel y decidles:

Estos son los animales que comeréis de todos los animales que hay sobre la tierra: Comeréis todo animal que tenga el cuerno dividido y la pezuña hendida, y que rumie. Pero no comeréis ninguno que sólo rumie o que sólo tenga el cuerno partido. Como el camello, que rumia, pero cuyo cuerno no está dividido: será inmundo para vosotros. Como el jerbo, que rumia pero no tiene el cuerno dividido: será inmundo para vosotros. Como la liebre, que rumia, pero no tiene el cuerno dividido: inmunda será para vosotros. Como el cerdo, que tiene el cuerno dividido y la pata hendida, pero no rumia: será inmundo para vosotros. 8No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres: serán inmundos para vosotros.

Estos son los animales que comeréis de todos los que están en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas en las aguas, ya sea en el mar o en los ríos, lo comeréis. Pero todo lo que no tiene aletas y escamas, ya sea en el mar o en los ríos, de todos los animales que se mueven en las aguas y de todas las criaturas vivientes que están en ellos, usted encontrará una abominación. Os serán abominables; no comeréis su carne, y sus cadáveres os serán abominables. Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas os será abominable.

Y estas son las aves que aborreceréis; no se comerán, porque son abominables: el águila, el águila pescadora y el buitre: el milano y toda clase de halcones; toda clase de cuervos; el avestruz, el milano, la gaviota y toda clase de halcones; la lechuza, el cormorán y el mochuelo; el cisne, el pelícano y el quebrantahuesos; la cigüeña, toda clase de garzas; la abubilla y el murciélago.

Todo insecto alado que camina sobre cuatro patas es una abominación para ti. Pero de todos los insectos alados que andan sobre cuatro patas, comerás los que tienen patas por encima de las patas, para que puedan saltar sobre la tierra. Estos son los que comerás: toda clase de langostas, toda clase de solam, toda clase de hargol, toda clase de hagab. Toda otra bestia alada de cuatro patas es abominable para ti.

Estos también os harán inmundos: el que toque su cuerpo muerto quedará inmundo hasta la noche, y el que se lleve cualquier parte de su cuerpo muerto lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta la noche.

Todo animal que tenga el cuerno hendido, pero que no tenga las patas hendidas ni rumie, será inmundo para vosotros; el que lo toque se hará inmundo. Y de los cuadrúpedos, todo lo que ande sobre las plantas de sus patas será inmundo para vosotros: el que toque su cadáver quedará inmundo hasta la tarde; y el que lleve su cadáver lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta la tarde. Estos animales serán inmundos para ustedes.

Entre los animales pequeños que se arrastran sobre la tierra, éstos son los que serán inmundos para vosotros: la comadreja, el ratón y toda clase de lagartos; la musaraña, el camaleón, la salamandra, el lagarto verde y el topo. Estas son las cosas inmundas para vosotros entre los reptiles: cualquiera que las toque estando muertas quedará impuro hasta la noche. Todo aquello sobre lo que caigan muertos será impuro: un utensilio de madera, un vestido, una piel, un cilicio, cualquier cosa que utilices; lo pondrás en agua y quedará impuro hasta la noche, después de lo cual quedará limpio. Si algo de ello cae en medio de cualquier vasija de barro, todo lo que haya en medio de la vasija quedará impuro, y romperás la vasija. Toda comida preparada con agua quedará impura; toda bebida utilizada, cualquiera que sea el recipiente que la contenga, quedará impura. Todo objeto sobre el que caiga algo de su cuerpo muerto será impuro; el horno y la vasija con su tapa serán destruidos; serán impuros y los consideraréis impuros. Pero los manantiales y las cisternas, donde se forman los estanques de agua, permanecerán puros; pero quien toque el cadáver quedará impuro. Si algo de su cuerpo muerto cae sobre la semilla que se va a sembrar, la semilla permanecerá pura; pero si se ha echado agua sobre la semilla y algo de su cuerpo muerto cae sobre ella, la consideraréis impura.

Si muere uno de los animales que coméis, quien toque su cadáver quedará impuro hasta la noche. El que coma de su cadáver lavará sus vestidos y quedará impuro hasta la noche; el que lleve su cadáver lavará sus vestidos y quedará impuro hasta la noche.

Todo reptil que se arrastra sobre la tierra os es abominable; no se comerá. No comeréis ningún animal que se arrastre sobre la tierra, ni el que se arrastra sobre el vientre, ni el que anda sobre cuatro patas, ni el que anda sobre muchas patas; porque os son abominables.

No os hagáis abominables por todos estos reptiles; no os hagáis impuros por ellos; seréis contaminados por ellos. Porque yo soy Yahvé, vuestro Dios; os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo; y no os contaminaréis con todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra. Porque yo soy Yahvé, que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Seréis santos, porque yo soy santo. "Esta es la ley sobre los cuadrúpedos, las aves, todo ser viviente que se mueve en el agua y todo lo que se arrastra sobre la tierra, para que distingas entre lo que es inmundo y lo que es limpio, entre los animales que se pueden comer y los que no se pueden comer.

Deuteronomio 14, 3-21

No comerás ningún animal abominable. Estos son los animales que puedes comer: el buey, la oveja y la cabra; el ciervo, la gacela y el gamo; el íbice, el antílope, el buey salvaje y la cabra salvaje. Podrás comer cualquier animal que tenga un cuerno hendido y una pata hendida y que rumie. Pero no comerás ninguno que sólo rumie, o que sólo tenga un cuerno hendido y una pata hendida; como el camello, la liebre y el conejo, que rumian pero no tienen cuerno hendido: serán inmundos para ti; y como el cerdo, que tiene un cuerno hendido pero no rumia: será inmundo para ti. No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres.

Estos son los animales que comeréis de todos los que están en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas lo comeréis; pero todo lo que no tiene aletas ni escamas no lo comeréis: es inmundo para vosotros. Podrás comer cualquier ave limpia. Estas son las que no puedes comer el águila, el águila pescadora y el buitre; el halcón, el milano y toda clase de azor; toda clase de cuervo; el avestruz, la lechuza, la gaviota y toda clase de gavilán; la lechuza, el ibis y el mochuelo; el pelícano, el cormorán y el colimbo; 18la cigüeña y toda clase de garza; la abubilla y el murciélago. 19Todo insecto alado es inmundo para ti; no se puede comer. Debes comer toda ave limpia. No comerás ningún animal muerto. Se lo darás a comer al forastero que esté dentro de tus puertas, o se lo venderás a un extranjero, porque tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios. No hervirás un cabrito en la leche de su madre.

ECR 186.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El salvaje se alimenta de todo, le basta con llenarse el vientre. El pagano, aunque no sea un salvaje, come también todo, sin pensar que comer exageradamente fomenta vicios y tendencias que rebajan al ser humano. Es más, los paganos persiguen este frenesí de placer que para ellos es casi una religión. Los más instruidos de entre vosotros tienen noticia de fiestas obscenas, en honor de sus dioses, que degeneran en una orgía de libídine.

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