ECR 165.8
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
Notas del tema
Comodidad de lectura
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ECR 167.9
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ECR 172.1-4
ECR 172.3
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ECR 174.9 · Volumen 3
Ya sabéis cómo se corrompió Eva, y Adán por ella. Satanás besó los ojos de la mujer y los embrujó, de modo que todo lo que veía puro hasta ese momento para ella tomó aspecto impuro y despertó curiosidades extrañas. Luego Sanatás le besó los oídos, y se los abrió a palabras de una ciencia ignota, la suya. También la mente de Eva quiso conocer lo que no era necesario. Luego Satanás mostró a los ojos y a la mente, despertados al Mal, aquello que antes no habían visto ni entendido, y todo en Eva quedó despertado y corrompido; y la Mujer fue al Hombre y le reveló su secreto, y persuadió a Adán de que saborease el nuevo fruto, tan hermoso para la vista, tan prohibido hasta ese momento. Y le besó y le miró, con la boca y las pupilas, estando ya presente la mezquindad de Satanás. Y la corrupción penetró en Adán, que vio, y que a través del ojo sintió el apetito de lo prohibido, y lo mordió con su compañera, y cayó desde tanta altura al lodo.
Cuando uno está corrompido arrastra hacia la corrupción, a menos que el otro sea un santo en el verdadero sentido de la palabra.
Atención, hombres, con la mirada, la del ojo y la de la mente: una vez corrompidas, por fuerza corromperán lo demás. El ojo es faro del cuerpo; del corazón, tu pensamiento. Si tu ojo no es puro — ten en cuenta que por la sujección de los órganos al pensamiento los sentidos se corrompen por un pensamiento corrompido — todo en ti será tenebroso, seductores velos crearán impuros fantasmas en ti. Todo es puro en quien tiene pensamiento puro, que a su vez da una mirada pura; entonces la luz de Dios, señora, desciende donde no encuentra el obstáculo de la carne. Mas si por mala voluntad has educado tu ojo a torpes imágenes, todo en ti se transformará en tinieblas. Inútilmente mirarás incluso a las cosas más santas; en la oscuridad no serán sino tinieblas, y harás obras de tinieblas.
ECR 174.13 · Volumen 3
¿Dónde anida el adulterio? ¿Dónde, la corrupción de muchachas? ¿Quién tiene dos o tres lechos licenciosos, además del suyo propio como esposo, en los cuales disipa su dinero y el vigor de un cuerpo dado por Dios para que trabaje para su familia y no para debilitarse en repelentes uniones que le rebajan a nivel inferior al de una bestia inmunda? Habéis oído que se dijo: “No cometas adulterio”. Pues Yo os digo que quien mire a una mujer con concupiscencia, o quien vaya a un hombre con deseo, aun sólo con esto, ha cometido ya adulterio en su corazón. Ninguna razón justifica la fornicación. Ninguna; ni el abandono o repudio del marido, ni la conmiseración hacia la repudiada. Tenéis sólo un alma: no mienta, una vez que se ha unido a otra por pacto de fidelidad; pues, de ser así, ese hermoso cuerpo a través del cual pecáis irá con vosotros, almas impuras, a las inexhaustas llamas. Mutiladlo, antes que matarlo eternamente condenándolo. Vosotros, los ricos, sentinas de vicio llenas de gusanos, sed de nuevo hombres, para que el Cielo no sienta repulsa de vosotros...
ECR 174.18 · Volume 3
Es verdad que ha sido dicho que los deformes no podrán seguir sirviendo a Dios en el Templo; pero, pasada esta vida, los deformes de nacimiento santos, o los deformes por virtud, serán más hermosos que los ángeles y servirán a Dios amándole en el gozo del Cielo.
ECR 174.19 · Volumen 3
Se os dijo también: “Quienquiera que repudie a su mujer le dará libelo de divorcio”. Pues bien, esto debe ser reprobado. No viene de Dios. Dios dijo a Adán: “Ésta es la compañera que te he formado. Creced y multiplicaos sobre la tierra, llenadla y dominadla”. Y Adán, lleno de inteligencia superior porque el pecado todavía no había ofuscado su razón — que había salido de Dios perfecta —, exclamó: “¡Por fin el hueso de mis huesos y la carne de mi carne! Ésta se llamará Varona, o sea, otro yo, porque fue sacada del hombre. Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y serán los dos una sola carne”. Y la eterna Luz, en un creciente esplendor de luces, aprobó con una sonrisa lo que había dicho Adán, lo cual vino a ser la primera, imborrable ley. Pues bien, el hecho de que, por la dureza cada vez mayor del hombre, el legislador tuviera que estatuir un nuevo código; el hecho de que, por la versatilidad cada vez mayor del hombre, tuviera que poner un freno y decir: “Pero si la has repudiado no puedes volver a tomarla”; ello no cancela la primera, genuina ley, nacida en el Paraíso terrenal y aprobada por Dios.
La llamaremos Virago. Esta palabra latina viene de vir (hombre) y se refiere a una mujer que es como un hombre. No se utiliza aquí en el sentido peyorativo francés de mujer estridente.
El legislador humano aquí es Moisés.
Deuteronomio 24, 1 y 24, 3-4
Dt 24,1: Cuando un hombre toma esposa y se casa con ella, y ella deja de serle agradable porque descubre en ella un defecto, le escribirá una carta de repudio y se la entregará, enviándola fuera de su casa.
Dt 24, 3-4: Pero si le desagrada a su último marido y le escribe una carta de repudio y se la da y la despide de su casa, o si muere el último marido que la tomó por mujer, 4 entonces el primer marido que la despidió no podrá repudiarla.Porque es abominación delante de Yahvé, y no pecarás en la tierra que Yahvé tu Dios te da en herencia.
Libro del Génesis 1, 28 y 2, 22-24
Gn 1, 28 : Dios los bendijo y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla. Dominad a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
Gn 2, 22-24 : Con la costilla que había tomado del hombre, modeló una mujer y se la trajo al hombre. El hombre dijo: "¡Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! La llamarán Ishsha, la mujer que vino de Ish, el hombre. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán uno solo.
Evangelio de Mateo 5, 31-32
Mt 5, 31-32 : También se ha dicho: "Si alguno despide a su mujer, que le dé acta de divorcio. Pero yo os digo que todo hombre que repudia a su mujer, salvo en caso de unión ilegítima, la induce a adulterio; y si alguien se casa con una mujer repudiada, es un adúltero.
ECR 176.3 · Volumen 3
«La voluntad de Dios nos ha retenido en este lugar porque alargar el camino ya recorrido hubiera sido lesivo contra los preceptos, con el correspondiente escándalo; tal cosa no debe suceder jamás hasta que no se escriba el nuevo Pacto.
Justo es santificar las fiestas y alabar al Señor en los lugares de oración, mas toda la creación puede ser lugar de oración si la criatura sabe convertirla en eso con su elevación hacia el Padre. Lugar de oración fue el Arca de Noé, a la deriva sobre las olas; y el vientre de la ballena de Jonás; lugar de oración fue la casa del Faraón cuando José vivió en ella; y la tienda de Holofernes para la casta Judit. ¿Y no era, acaso, sagrado para el Señor el lugar corrompido en que, esclavo, vivía el profeta Daniel; sagrado por la santidad de su siervo, que santificaba el lugar, hasta el punto de merecer las altas profecías del Cristo y el Anticristo, clave de estos momentos y de los últimos tiempos? Pues con mayor razón será santo este lugar que, con los colores, los perfumes, la pureza del aire, la riqueza de los cereales, las perlas del rocío, habla de Dios Padre y Creador y dice: “Creo; quered creer vosotros, pues de Dios damos testimonio”. Sea, por tanto, la sinagoga de este sábado; leamos en ella las páginas eternas escritas sobre las corolas y las espigas, teniendo como sagrada lámpara el Sol.
He nombrado a Daniel. Os he dicho: “Sea este lugar nuestra sinagoga”. Esto trae a la memoria el gozoso “benedicite” de los tres santos jóvenes entre las llamas del horno: “Cielos y aguas, rocío y escarcha, hielos y nieves, fuegos y colores, luces y tinieblas, relámpagos y nubes, montes y colinas, todo vegetal nacido, pájaros, peces, animales todos, alabad y bendecid al Señor, junto con los hombres de humilde y santo corazón”. Éste es el resumen de este cántico santo que tanto enseña a los humildes y santos. Podemos orar y merecer el Cielo en cualquier lugar. Lo merecemos cuando hacemos la voluntad del Padre.
Era el alba, la mañana del sábado (EMV 176,1). Jesús se dirige a los durmientes que se están despertando y a la multitud que le ha seguido, porque quiere santificar "este día santo con la palabra de Dios" (EMV 176.2).
Habiendo llegado tan lejos, ir más lejos habría sido violar los preceptos y escandalizar. Por respeto al precepto que limita los viajes sabáticos, basado en Éxodo 16:29.
El arca de Noé a la deriva sobre las olas era un lugar de oración, al igual que el vientre de la ballena de Jonás. Cf Gén 7, 7 y Jonás 2, 2.
Gen 7, 7: "Noé entró en el arca con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos para escapar de las aguas del diluvio".
Jon 2, 2 : Y desde las entrañas del pez, Jonás oró a Yahvé, su Dios.
Así era también la casa del faraón cuando José vivía en ella, como lo era la tienda de Holofernes para la casta Judit. Cf. Gén 39, 2 y 41, 40, así como Judit 12, 5 y Judit 13, 4-5.
Gn 39, 2 : Yahvé estaba con José, que hacía prosperar todas las cosas; vivía en casa de su amo, el egipcio.
Gn 41, 40 : Y el faraón dijo a José: "He aquí que te he constituido gobernador de todo el país de Egipto. "
Jdt 12, 5 : Al entrar, pidió que se le permitiera salir de noche y antes del amanecer para orar e invocar al Señor.
Jdt 13, 4-5 : Holoferne yacía en su lecho en estado de embriaguez. Judit había ordenado a su criado que se quedara fuera de la habitación y vigilara.
¿Acaso no era verdaderamente sagrado para el Señor el lugar corrupto donde vivió como esclavo el profeta Daniel, sagrado por la santidad de su siervo que santificó el lugar hasta el punto de merecer las elevadas profecías de Cristo y del Anticristo, las claves de los tiempos presentes y postreros? Daniel 1, 21 | Daniel 7, 2-14 | Daniel 9, 24-27 | Daniel 12, 5-12.
Dan 1, 21: Daniel permaneció allí hasta el primer año del rey Ciro.
Daniel7,2-14: Habló Daniel y dijo: "Vi en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo se derretían sobre el gran mar, y cuatro grandes bestias subían del mar, diferentes entre sí. La primera era semejante a un león y tenía alas de águila. Y miré, hasta que le fueron arrancadas las alas, y fue levantada de la tierra, y se irguió sobre sus pies como un hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, con uno de sus costados erguido, y tres costillas en su boca entre los dientes; y le dijeron: "¡Levántate, come mucha carne! Después de esto miré, y he aquí otra bestia semejante a un leopardo; tenía sobre su lomo cuatro alas como de ave, y la bestia tenía cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miré en las visiones nocturnas, y he aquí una cuarta bestia, terrible y temible y sumamente fuerte; tenía grandes dientes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y a los demás pisoteaba; era diferente de todas las bestias que la habían precedido, y tenía diez cuernos. Miré los cuernos, y he aquí que otro cuerno pequeño se levantó entre ellos, y tres de los primeros cuernos fueron arrancados por él; y he aquí que este cuerno tenía ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.
Observé hasta que se colocaron tronos y se sentó un anciano. Su manto era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza era como lana pura. Su trono era llamas de fuego; las ruedas eran fuego ardiente. Un río de fuego manaba de delante de él; mil millares le servían, y una miríada de miríadas estaban delante de él. El Juez se sentó, y se abrieron los libros. Observé hasta que la bestia fue muerta y su cuerpo destruido y entregado a las llamas del fuego. También al resto de las bestias les fue quitado su dominio, y la duración de su vida había sido fijada en un tiempo y un momento.
Y miré en las visiones nocturnas, y he aquí que venía como en las nubes un Hijo de hombre, y vino al anciano, y lo acercaron delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino nunca será destruido.
Dn 9, 24-27 : Setenta semanas han sido señaladas para tu pueblo y para tu santa ciudad, para sellar la prevaricación, para sellar los pecados y expiar la iniquidad, y para traer la justicia eterna, para sellar la visión y el profeta y para ungir el Santo de los Santos. Sabed, pues, y entended: desde la salida de la palabra para edificar a Jerusalén hasta un ungido, un gobernante, hay siete semanas, y sesenta y dos semanas; y será edificada, en pie y embarazada, en la aflicción de los tiempos. Y después de sesenta y dos semanas, un ungido será cortado, y no habrá nadie para él. Y el pueblo de un príncipe que vendrá destruirá la ciudad y el santuario, y su fin será en la inundación, y hasta el final habrá guerra, que está decretado sobre la devastación. Hará un pacto firme con un gran número por una semana, y a la mitad de la semana detendrá el sacrificio y la ofrenda, y vendrá un destructor sobre el ala de las abominaciones, hasta que la destrucción y lo decretado vengan sobre los devastados.
Dan 12:5-12: Yo, Daniel, miré, y he aquí que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y el otro en la otra orilla del río. 6Uno de ellos habló al hombre vestido de lino, que estaba de pie sobre las aguas del río: "¿Hasta cuándo será el fin de estas maravillas? "Y oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas levantar su mano derecha y su mano izquierda al cielo, y jurar por el que vive para siempre que será por un tiempo y tiempos y medio, y que cuando la fuerza del pueblo santo haya sido quebrantada, entonces sucederán todas estas cosas. Y oí, pero no entendí, y dije: "Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? " Y él dijo: "Ve, Daniel, porque las palabras están selladas hasta el tiempo del fin. Habrá muchos que serán purificados, limpiados y probados; y los impíos harán el mal, y ningún impío entenderá; pero los inteligentes entenderán. Desde el momento en que se interrumpa el sacrificio continuo, y se establezca la abominación del destructor, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espera y llega a mil trescientos treinta y cinco días".
Te nombré Daniel. Te dije: "Que este lugar sea nuestra sinagoga. " Nos recuerda el alegre "¡Benditos seáis!" de los tres santos niños en medio de las llamas del horno: cf. Dn 3, 52-90.
Dn 3, 52-90 : Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, digno de ser alabado, glorificado y exaltado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, digno de suprema alabanza y exaltación por los siglos. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, digno de suprema alabanza y gloria por los siglos. Bendito eres en el trono de tu reino, digno de suprema alabanza y exaltación por siempre. Bendito eres tú, cuya mirada penetra las profundidades y que te sientas sobre los Querubines, digno de suprema alabanza y exaltación por los siglos. Benditos seáis en el firmamento del cielo, dignos de alabanza y gloria por los siglos.
Bendecid al Señor, todas las obras del Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Ángeles del Señor, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Cielos, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Aguas y todo lo que está sobre los cielos, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Poderes del Señor, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente.
Sol y luna, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Estrellas del cielo, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Lluvia y rocío, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Vientos de Dios, bendecid todos al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos.
Fuego y calor, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Frío y calor, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Rocío y escarcha, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Hielo y escarcha, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Hielo y nieve, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos.
Noche y día, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Luz y tinieblas, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Rayos y nubes, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Bendiga la tierra al Señor; alábele y exáltale por los siglos.
Montañas y colinas, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Plantas que crecen en la tierra, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Fuentes, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Mares y ríos, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente.
Monstruos y todo lo que se mueve en las aguas, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Aves del cielo, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Bestias salvajes y rebaños, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Hijos de los hombres, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Israel, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente. Siervos del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente. Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos.
Porque él nos ha sacado del infierno y nos ha librado del poder de la muerte; nos ha rescatado de en medio del horno de llamas ardientes y nos ha sacado de en medio del fuego. Alabad al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Todos vosotros, hombres piadosos, bendecid al Señor, Dios de dioses; alabadlo y celebradlo, porque es eterna su misericordia.