ECR 3.6
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
[Ser coronado de] hijos, [es la] gloria de la mujer casada, justificación del vínculo matrimonial, de que habla Salomón;
Notas de la palabra clave
Comodidad de lectura
ECR 3.6
[Ser coronado de] hijos, [es la] gloria de la mujer casada, justificación del vínculo matrimonial, de que habla Salomón;
ECR 3.10
Ahora no se desean hijos, pero no se desea tampoco la castidad. Por lo cual Yo digo que se profana el amor y se profana el tálamo.
ECR 36.8
El verdadero amor es siempre casto, aunque no sea perfecto en la castidad como el de los dos esposos vírgenes. La castidad unida a la caridad conlleva todo un bagaje de otras virtudes y, por tanto, hace, de dos que se aman castamente, dos cónyuges perfectos.
ECR 37.9
37.9 La familia existe, debe existir. No hay teoría o progreso alguno que pueda válidamente demoler esta verdad sin provocar un desastre. Una institución familiar desmoronada sólo puede dar futuros hombres y mujeres cada vez más depravados, causa a su vez de calamidades crecientes. En verdad os digo que sería preferible que no os casarais más, que no engendrarais más sobre esta tierra, en lugar de tener estas familias menos unidas que un clan de monos, estas familias que no son escuela de virtud, de trabajo, de amor, de religión, sino un caos en que todos viven autónomamente, como engranajes desengranados que al final terminan por romperse.
Seguid, seguid destruyendo. Ya estáis viendo y sufriendo los frutos de vuestra acción quebrantadora de la forma más santa de la vida social. Seguid, seguid, si queréis. Pero luego no os quejéis de que este mundo sea cada vez más infernal, morada de monstruos devoradores de familias y naciones. ¿Así lo queréis? Pues sea así.
ECR 96.6
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ECR 123
Llueve en Belle-Eau. La mujer del velo sigue allí y Pedro la vigila. Jesús da una charla sobre el mandamiento: "No cometerás impureza". Habla del matrimonio, el adulterio, la fornicación, el aborto y la homosexualidad. Por último, se dirige a Aglaia, que se arrepiente, pero sus palabras podrían dirigirse a cualquier alma que quiera reencontrar su antigua pureza. Por último, están los fariseos, que se indignan ante la presencia de Aglaia con el Maestro. Escupen la baba de su odio. Jesús no está presente, pero los apóstoles lo defienden: Pedro es muy gracioso en un momento dado, y Judas les da una respuesta maravillosa. Jesús les da las gracias, pero dice que si el alma de Aglaia es redimida, su alegría compensará todas las críticas.
ECR 123.3
Traducción en curso
ECR 123.4
Traducción en curso
ECR 145.3
Traducción en curso
ECR 156.4
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