ECR 88.1
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
Notas de la palabra clave
Comodidad de lectura
ECR 88.1
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ECR 89
Jesús deja a Jonás, el pastor de Belén. Jonás se entristeció porque el Maestro se iba y lloró, pero Jesús le animó a quedarse donde estaba y le prometió traerle a María, su Madre. Finalmente, selló las tierras de Doras para que nada pudiera dañar sus dominios. Simón el Zelote pidió entonces hablar con el Maestro y le propuso utilizar la compra de su casa para liberar a Jonás. El zelote sugirió pasar por Lázaro y Jesús accedió. Entonces le dijo que le dolía ver sufrir a la gente buena, pero que Dios no debía proveerlo todo, porque entonces estaría robando a sus amigos, que también debían ser misericordiosos y caritativos. Simón comprendió lo que pensaba, y le dijo que cuanto más lejos iba, más vislumbraba la Perfección que es Dios. Jesús dio entonces una definición muy bella del Altísimo, y Leví, el pastor, le pidió ir con él a Nazaret, en nombre de su Madre. Jesús aceptó.
Más tarde, Jesús llega a su pueblo. Saluda a algunas mujeres, entre ellas a María de Alfeo, que ha venido a llevar cántaros de agua para la Virgen. Jesús le coge los cántaros y va él mismo a sorprender a su Madre. Ella se alegra de ver de nuevo a su Hijo, pero ve que está cansado y fatigado. Quiso descansar a su lado y acabó durmiéndose sobre el Corazón de María.
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