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Notas del tema

Los dones de Dios en la vida cristiana

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Comodidad de lectura

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ECR 17.6-7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El triple, desenfrenado apetito (...) tiene entre sus garras los tres reinos del hombre.

17.7 Sólo la Gracia logra aflojar la presa de este monstruo despiadado; y, si vive, si está vivísima, si la voluntad del hijo fiel la mantiene cada vez más viva, llega incluso a estrangular al monstruo. Ya no habrá nada que temer: ni a los tiranos internos (o sea, la carne y las pasiones), ni a los tiranos externos (el mundo y los que en el mundo tienen poder), ni a las persecuciones, ni a la muerte. Es como dice el apóstol Pablo: “Nada de esto yo temo, y no considero ya mía mi vida, con tal de cumplir mi misión y llevar a cabo el ministerio recibido del Señor Jesús para dar testimonio del Evangelio de la Gracia de Dios”».

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Cristo habla del pecado original en este capítulo y declara que, desde entonces, la triple concuspicencia se adhiere a los reinos del hombre, que son la carne, la conducta moral y el espíritu.

ECR 17.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

17.10 Alegría porque a través de mí se restablecía la paz entre el Cielo y la Tierra.

¡Oh..., haber deseado esta paz por amor a Dios y por amor al prójimo, y saber que por medio de mí, pobre esclava del Poderoso, aquélla venía al mundo! ¡Decir: “Hombres, no lloréis más. Yo traigo conmigo el secreto que os hará felices. No os lo puedo manifestar, porque está sellado en mí, en mi corazón, de la misma forma que el Hijo dentro del intacto seno. Ya os lo traigo, ya cada hora que pasa está más cercano el momento en que le veréis y sabréis su Nombre santo”!

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María habla a María y le describe sus diversas alegrías en la Anunciación. Después de hablar de la alegría de ser madre, continúa diciendo:

ECR 20.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La tierra tiene necesidad de un lavacro de oraciones para purificarse de las culpas que atraen los castigos de Dios. Y, dado que pocos oran, esos pocos deben orar como si fueran muchos, multiplicar sus oraciones vivas para obtener con ellas esa suma necesaria para conseguir gracia; y las oraciones viven cuando están sazonadas con verdadero amor y sacrificio.

ECR 22.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¡Qué nombre más hermoso! ¡El Nombre del Hijo de Dios, Salvador nuestro!».

«¡Oh..., Isabel!». María revela una expresión tristísima y ha aferrado las manos que su parienta tenía cruzadas sobre el vientre abultado. «Dime, tú que, cuando yo llegué, fuiste investida del Espíritu del Señor y que profetizaste lo que el mundo ignora. Dime, ¿qué tendrá que hacer para salvar al mundo mi Criatura? Los Profetas... ¡Oh!... ¡Los Profetas que hablan del Salvador!... Isaías... ¿recuerdas Isaías! “Él es el Varón de los dolores. Por sus moretones recibimos la salud. Él ha sido traspasado y está llagado por nuestras iniquidades... Plugo al Señor quebrantarle con dolores... Tras la condena fue levantado...” ¿De qué elevación habla? Le llaman Cordero, y yo pienso... yo pienso en el cordero pascual, el cordero mosaico, y concateno esto con la serpiente que Moisés levantó en una cruz. ¡Isabel!... ¡Isabel! ¿Qué le harán a mi Criatura? ¿Qué tendrá que sufrir para salvar al mundo?». María se echa a llorar.

Isabel la quiere consolar diciendo: «María, no llores. Es tu Hijo, pero también es Hijo de Dios. Dios se preocupará de su Hijo y de ti, que eres su Madre. Si bien es cierto que muchos le tratarán cruelmente, también lo es que otros muchos le amarán. ¡Muchos!... Por los siglos de los siglos. El mundo dirigirá su mirada al que de ti nacerá y, junto con Él, te bendecirá a ti, que eres Manantial de redención. ¡La suerte de tu Hijo! Proclamado Rey de toda la creación. Piensa en esto, María. Rey, por haber rescatado toda la creación; como tal, será su Rey universal. Y también en la tierra, en el tiempo, será amado. El que nacerá de mí precederá al tuyo y le amará. Se lo dijo el ángel a Zacarías. Él me lo escribió...»

Detalle

María revela el nombre de Jesús a Isabel.