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Notas de la palabra clave

Mateo (apóstol)

Tema: Los réprobos acogidos por Jesús · Página 1 de 12

Comodidad de lectura

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ECR 35.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Mateo no nació siglos más tarde; era contemporáneo de María. Mateo no era un pobre ignorante que hubiera vivido en los bosques y que fuera propenso a creerse cualquier patraña. Era un funcionario de hacienda, como diríais ahora vosotros (nosotros entonces decíamos recaudador). Sabía ver, oír, entender, escoger entre la verdad y la falsedad. Mateo no oyó las cosas por referencias de terceros, sino que las recogió del labio de María, preguntándole a Ella, llevado de su amor hacia el Maestro y hacia la verdad.

ECR 60.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

60.7 «¿Está aquí Jesús de Nazaret?». pregunta un niño asomándose a la puerta.

«Está aquí. Pasa».

Entra un niño, al cual reconozco como uno de los de las primeras visiones de Cafarnaúm, concretamente el que prometió ser bueno después de tropezarse con las piernas de Jesús... para comer la miel del Paraíso.

«Pequeño amigo, pasa» dice Jesús.

El niño, un poco atemorizado por tanta gente como le mira, se tranquiliza y corre donde Jesús, que le abraza y se le coloca sobre las rodillas, y le da un trozo de su pescado en una rodaja de pan.

«Mira, Jesús, esto es para ti. También hoy esa persona me ha dicho: “Es sábado. Llévale esto al Rabí de Nazaret y dile a tu amigo que ore por mí”. ¡Sabe que eres mi amigo!...» — el niño ríe feliz y come su pan y su pescado —.

«¡Sí señor!, Santiago. Le dirás a esa persona que mis oraciones por él suben al Padre».

«¿Es para los pobres?» pregunta Pedro.

«Sí».

«¿Es el donativo de costumbre? Veamos».

Jesús le da la bolsa. Pedro vuelca las monedas y cuenta. «¡También esta vez la misma fuerte suma! ¿Pero quién es esta persona? Di, niño, ¿quién es?».

«No lo debo decir y no lo diré».

«¡Qué desconsiderado! ¡Vamos, que si eres bueno te doy fruta!».

«Yo no lo diré, ni aunque me insultes, ni aunque me acaricies».

«¡Mirad qué lengua!».

«Santiago tiene razón, Pedro. Mantiene la palabra dada; déjale en paz».

«Tú, Maestro, ¿sabes quién es esta persona?».

Jesús no responde. Se ocupa del niño, al cual le da otro trozo de pescado asado, bien limpio de espinas. Pero Pedro insiste y Jesús debe responder. «Yo sé todo, Simón».

«¿Y nosotros no podemos saberlo?».

«¿Y tú no te curarás nunca de tu defecto?». Jesús reprende pero sonríe. Y añade: «Pronto lo sabrás; porque, si el mal querría estar oculto y no siempre puede permanecer escondido, el bien, aunque quiera estarlo para ser meritorio, es descubierto un día para gloria de Dios, cuya naturaleza resplandece en un hijo suyo; la naturaleza de Dios: el amor. Esta persona lo ha comprendido, porque ama a su prójimo. Ve, Santiago. Llévale mi bendición».

La visión cesa así.

Detalle

La curiosidad de Pierre por el monedero que traía el niño Jacques.

ECR 61.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

61.3 El murmullo de costumbre entre la multitud...

Jesús les ordena a los discípulos: «Haced que los pobres pasen hacia adelante. Tengo para ellos una rica ofrenda de una persona que se encomienda a ellos para obtener perdón de Dios».

Detalle

Jesús utiliza la bolsa entregada por Mateo para dar a los pobres y describe a Mateo como "una persona que se encomienda a ellos para obtener el perdón de Dios".

Palabras clave

ECR 70.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

70.6 «Maestro, has hablado de Simón Pedro, y me he acordado de lo primero que tenía que decirte. La alegría de oírte me lo había alejado del pensamiento. Después de volver a Cafarnaúm, pasada la fiesta de Pentecostés, encontramos la consabida suma de ese desconocido. El niño se la había llevado a mi madre. Yo se la di a Pedro y él me la devolvió diciendo que la usase un poco para el regreso y la estancia en Doco y que el resto te lo trajera a ti para lo que pudieras necesitar... porque también Pedro pensaba que éste es un lugar incómodo... Pero Tú dices que no... Yo sólo he sacado dos denarios para dos pobrecillos que encontré cerca de Efraím. Por lo demás, me he mantenido con lo que me había dado mi madre y lo que me han dado algunas buenas personas a las que he predicado tu Nombre. Aquí tienes la bolsa».

«Se la distribuiremos mañana a los pobres. Así también Judas aprenderá nuestras costumbres».

«¿Ha venido tu primo? ¿Cómo se las ha arreglado para darse tanta prisa? Estaba en Nazaret y no me habló de partir...».

«No. Judas es el nuevo discípulo. Es de Keriot. Tú le has visto por Pascua, aquí, la tarde de la curación de Simón. Estaba con Tomás».

«¡Ah! ¿es él?». — Se le nota un poco turbado a Juan.

«Es él.»

ECR 95

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Santiago de Alfeo se une a Jesús en Cafarnaún, con su hermano Judas. Explica que toda la familia está en contra de ellos, y cuando se enteró de que había que poner a Dios por encima de su padre, decidió ir a buscar al Santo de Dios. Los primos han creído desde el principio que es el Mesías. Jesús le acoge. Sufre el rechazo de Alfeo, pero espiritualmente, como Palabra de Dios, se alegra de esta decisión.

Ahora tienen que dar el impuesto a Mateo. Pedro habla mal de él y es Jesús quien se presenta al futuro discípulo. Mantienen un breve intercambio. A continuación, Cristo pronuncia un discurso en el que habla del dinero y del arrepentimiento.

Cuando termina, le dicen que María de Alfeo está presente. Está desolada por su Alfeo, que rechaza a Dios. Ella le pide un milagro, pero el Señor no se lo concede, porque no es bueno hacerlo. Pero promete la salvación eterna para su Alfeo, y da palabras de aliento a su tía.

ECR 97

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

En Cafarnaún, la pequeña Juana y Tobie discuten por unos higos. El hermano mayor, sin querer, deja caer un palo sobre su hermana, haciéndole daño. Jesús los reconcilia y les recoge higos. Luego se reúne con los apóstoles. Pedro, siempre fiel a su estilo, refunfuña porque Elías de Cafarnaún ha pasado por allí y siempre ha sido tan desagradable. Pero Jesús les asegura que intentará hacer las paces con ellos mostrándoles respeto.

Llegan a la plaza de Cafarnaún y Jesús llama a Mateo para que le siga. Los discípulos se asombran, la acogida de Mateo es mixta, Judas se muestra glacial. Van a casa del recaudador de impuestos, que quiere hacer una gran fiesta por su conversión. Cuando se marcha, Judas se lo reprocha y Pedro le dice la verdad. Jesús se muestra severo y les pide que se comporten cuando vuelvan Mateo y sus amigos.

Se acaba la comida. Tres fariseos -Elías, Simón y Urías- piden entrar, lo que Jesús permite, para que su malicia no exagere lo que está sucediendo. Los fariseos se muestran evidentemente despectivos, a pesar de las palabras de Jesús, y se marchan. Pero Jesús les dice que lo dejen estar y que su buena conciencia les justifica.