ECR 67.6
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
67.6 Del Bautista, tú que eres judío y vives en contacto con la gente de alta categoría, ¿sabes algo?».
«Sé que todavía está prisionero, pero que le quieren liberar porque la multitud, si no le devuelven a su profeta, amenaza una sedición. ¿Le conoces?».
«Le conozco».
«¿Le amas? ¿Qué piensas de él?».
«Pienso que no ha habido ninguno que asemeje a Elías más que él».
«¿Le consideras verdaderamente el Precursor?».
«Lo es. Es la estrella de la mañana que anuncia al Sol. Bienaventurados los que se han preparado para el Sol a través de su predicación».
«Es muy severo Juan».
«No más para los demás que para sí mismo».
«Es verdad. Pero es difícil seguirle en su penitencia. Tú eres más bueno y es fácil amarte».
«Y sin embargo...».
«¿Y, sin embargo, Maestro?...».
«Y, sin embargo, de la misma forma que a él se le odia por su austeridad, a mí me odiarán por mi bondad, porque la una y la otra predican a Dios, y Dios les resulta antipático a los malos. Está signado que así sea. De la misma forma que él me precede en la predicación, así me precederá en la muerte. Pero, ¡ay de los asesinos de la Penitencia y de la Bondad!».
«¿Por qué siempre estas tristes previsiones, Maestro? La multitud te ama, ¿no lo ves?...».
«Porque es seguro. La multitud humilde, sí, me ama. Pero la multitud no es toda humilde, ni de humildes. Pero, la mía no es tristeza; es tranquila visión del futuro y adhesión a la voluntad del Padre, que me ha mandado para esto. Y para esto Yo he venido. Ya hemos llegado al Templo. Voy al Bel Nidrás a amaestrar a las multitudes. Si quieres, quédate».
«Voy contigo. Sólo tengo una finalidad: servirte y hacerte triunfar».
Entran en el Templo y todo termina.