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Notas de la palabra clave

La Virgen María - Descendiente de David

Comodidad de lectura

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ECR 3.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ana de Aarón era la mujer fuerte de que habla el Antepasado nuestro. Y Joaquín, de la estirpe del rey David, no había buscado tanto belleza y riqueza cuanto virtud. Ana poseía una gran virtud.

Detalle

En este dictado, Jesús confirma la ascendencia davídica de Joaquín y, por tanto, la de María.

ECR 8.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La profetisa Ana cuidará con esmero esta flor de David y Aarón. En este momento es la única azucena que David tiene de su estirpe santa en el Templo, y cual perla regia será cuidada. A pesar de que los tiempos hayan entrado ya en la recta final y de que deberían preocuparse las madres de esta estirpe de consagrar sus hijas al Templo — puesto que de una virgen de David vendrá el Mesías —, no obstante, a causa de la relajación de la fe, los lugares de las vírgenes están vacíos. Demasiado pocas en el Templo; y de esta estirpe regia ninguna, después de que, hace ya tres años, Sara de Eliseo salió desposada. Es cierto que aún faltan seis lustros para el final, pero... bueno, pues esperemos que María sea la primera de muchas vírgenes de David ante el Sagrado Velo. Y... ¿quién sabe?...». — Zacarías se detiene en estas palabras y... mira pensativo a María.

Detalle

Ana, Joaquín y María están en Jerusalén. La Madre del Salvador se prepara para entrar en el Templo a los tres años. Se les une Isabel, que les deja entrar en una casa amiga. Mientras tanto, llega su marido y Joaquín les revela su dolor.

Anotación

La profetisa Ana cuidará mucho de esta flor de David y Aarón. María es descendiente de David por su padre Joaquín y de Aarón (hermano de Moisés) por su madre Ana. Era, pues, de ascendencia real y sacerdotal. Su ascendencia sacerdotal se deduce de su relación con Isabel (Lc 1,5), y su raza real se deduce, en particular, de su matrimonio con José "de la descendencia de David". Ahora bien, según la Ley de Moisés, la heredera huérfana (Números 27:9) debía casarse con alguien del mismo clan (Números 36:8).

Los tiempos se acercan a su fin: alusión a la profecía de Daniel sobre las setenta semanas (años) antes de la venida del Mesías (cf. Daniel 9,22-27). Esta profecía estaba muy extendida en la época de Cristo.

Los lugares reservados a las vírgenes en el Templo están vacíos. El Mesías iba a ser descendiente de David (Is 11,1s). Nacería de una virgen (Isaías 7:13-14), pero no se menciona la creencia de que esta virgen habría sido educada en el Templo. Ana Catalina Emmerich la menciona en su Vida de la Virgen María (capítulo 35): la atribuye, como hace aquí María Valtorta, a una tradición no especificada. Probablemente tiene su origen en la estima que se tenía a las vírgenes del Templo y en la calidad de su reclutamiento.

Aún faltan seis lustros para la fecha fijada. Un lustro es un periodo de 5 años. En la época romana, era el periodo al término del cual se elegía a los censores (magistrados supremos). También era el intervalo entre dos censos.

ECR 11.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

María se inclina profundamente en el umbral de la puerta y no entra hasta que el Sumo Sacerdote no le dice: «Pasa, María. No temas». Ella se yergue y alza la cara, y entra lentamente, no por desgana, sino por un algo de involuntaria solemnidad que la hace parecer más mujer.

Ana le sonríe para animarla y Zacarías la saluda con un: «Paz a ti, prima».

El Pontífice la observa atentamente. Luego le dice a Zacarías: «Es patente en Ella la estirpe de David y Aarón».

Detalle

El Sumo Sacerdote ha convocado a María, que se aloja en el Templo.

ECR 11.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Tú ya no eres una niña, sino una mujer. Y en Israel todas las mujeres deben casarse para ofrecer a su hijo varón al Señor. Tú seguirás el precepto de la Ley. No temas, no te ruborices. No me olvido de tu regalidad. De hecho ya te la tutela la Ley al ordenar que todo hombre reciba de su estirpe la mujer; pero, aunque no fuera así, yo lo haría, para no corromper tu magnífica sangre. ¿No conoces, María, a alguno de tu estirpe que pudiera ser tu marido?».

María levanta su cara, todo roja de pudor, y, con un primer titileo de llanto, que resplandece orlando los párpados, y con voz temblorosa, responde: «Ninguno».

«No puede conocer a ninguno, puesto que entró aquí siendo niña, y la estirpe de David está demasiado castigada y demasiado dispersa como para que las distintas ramas puedan reunirse y formar con sus frondas la copa de la palma regia» dice Zacarías.

«Entonces le dejaremos a Dios que elija».

Detalle

El Sumo Sacerdote llamó a María y le comunicó el motivo de su citación.

ECR 68.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Tu nombre».

«Jesús de José de Jacob, de la estirpe de David, y de María de Joa­quín, de la estirpe de David, y de Ana de Aarón; María, la Virgen que casó en el Templo, porque era huérfana, el Sumo Sacerdote, según la ley de Israel».