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Notas del tema

Lugares santos

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Comodidad de lectura

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ECR 197.1 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Pedro entra en el recinto del Templo, en funciones de padre, con aspecto verdaderamente solemne; lleva de la mano a Yabés. Camina con tanta gallardía, que hasta parece más alto.

Detrás, en grupo, todos los demás. Jesús va el último, ocupado en una animada conversación con Juan de Endor, al cual parece que le da vergüenza entrar en el Templo.

Pedro pregunta a su pupilo: «¿Has venido aquí alguna vez?» a lo que recibe como respuesta: «Cuando nací, padre; pero no me acuerdo» lo cual hace reír de satisfacción a Pedro, que repite la respuesta a los compañeros, y éstos se echan a reír también, y dicen, con bondad y perspicacia: «Quizás es que dormías y por eso...» o: «Estamos todos como tú. No nos acordamos de cuando vinimos aquí recién nacidos».

ECR 199.3-4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hasta las cercanías de Jerusalén van todos juntos. Luego se separan: Judas se va por su cuenta (entra en la ciudad, probablemente por la Puerta que está hacia la Torre Antonia); Tomás, Felipe y Natanael, con María y el niño, caminan todavía con Jesús y los otros compañeros unas cuantas decenas de metros para luego entrar en la ciudad por la parte del suburbio de Ofel.

199.4

«¡Bien! ¡Encaminémonos hacia estos infelices!» dice Jesús, y, volviendo las espaldas a la ciudad, empieza a andar en dirección a un lugar desolado, situado en las laderas de un cerro rocoso que está entre los dos caminos que de Jericó van a Jerusalén. Es un lugar extraño: después de la primera subida por la que trepa un escarpado sendero, presenta una estructura escalonada, de forma que, hasta el primer desnivel, hay al menos tres metros a pico, y así el segundo desnivel... Es un lugar árido, muerto... tristísimo.

«Maestro — grita Simón Zelote — estoy aquí; párate, que te enseño yo el camino...» y Simón, que estaba apoyado en la roca buscando un poco de sombra, viene, y conduce a Jesús por una vereda también escalonada, que va en dirección a Getsemaní, aunque del otro lado del camino que une el Monte de los Olivos con Betania.

«Hemos llegado. Yo viví entre los sepulcros de Siloán. Aquí están mis amigos; parte de ellos, porque los otros están en Ben Hinnom y no han podido venir porque habrían tenido que atravesar el camino y los habrían visto».

«Iremos a verlos también a ellos».

«¡Gracias!, por ellos y por mí».

ECR 201

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo : El examen de mayoría de Marziam.

Fecha de visión: Martes 26 de junio de 1945.

Calendario: miércoles 29 marzo 28 (16 Nissan 3788)

Lugar (mapa) : Templo de Jerusalén

Ciclo: El segundo viaje pascual

Resumen: El grupo apostólico está con las mujeres y José de Arimatea. Cerca del Templo, esperan a Judas, Tomás y Bartolomé, pero sólo aparecen los dos últimos. Iscariote no está. Fueron a esperarle a otro lugar, pero el apóstol no apareció. José de Arimatea se impacienta y finalmente van al lugar santo, donde Marziam va a examinarse. Jesús no puede ir con ella porque le perjudicaría. Pedro se entristece, pero lo comprende. En su lugar, José acompaña a Simón y a su hijo adoptivo. Son recibidos por Azrael y Jacob, dos rabinos o dirigentes de la sinagoga que muestran desprecio por Pedro y pasan por alto el examen. Pero Marziam es aceptado y el niño regresa con su padre, muy feliz. Jesús también está contento, pero se entristece, como los demás, por la deserción de Judas, y Pedro se da cuenta tardíamente. Sin embargo, el Maestro le tranquiliza y van a ver a José de Arimatea. Es entonces cuando termina la visión.

Contenido del capítulo: 201.1: Entran en el Templo entre los insultos de los soldados y la multitud. 201.2: Se reúnen con los apóstoles, pero Judas está ausente. 201.3: Lo buscan en vano y Pedro entra con Marziam, sin Jesús. 201.4: José de Arimatea hace valer su prestigio. Primeras preguntas. 201.5: Marziam pasa el examen y Pedro da su pequeño discurso. 201.6: José de Arimatea invita a un banquete. Pedro va a sacrificar un cordero. 201.7: Judas ha sido un alborotador.

Edición anterior: Tomo 3, capítulo 62

ECR 202

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo: Reproche a Judas y llegada de los campesinos de Yokhanan (Giocana).

Fecha de la visión: Miércoles 27 de junio de 1945.

Calendario: jueves 30 marzo 28 (17 Nissan 3788)

Lugar (mapa): Templo de Jerusalén

Ciclo: El segundo viaje pascual

Resumen: El grupo apostólico está en el Templo, sin las mujeres. Esperan a Pedro, que ha ido a sacrificar un cordero. Mientras tanto, ven a Judas y Tomás va a escuchar lo que dice, sin esperar el acuerdo de Jesús. El apóstol no tarda en hacer notar su presencia a los Iscariote y Judas decide ir con él a ver al resto del grupo. Pero Tomás no es tonto y le advierte que tenga cuidado con su comportamiento.

Una vez frente al Maestro y los demás, Judas saluda a Jesús, pero éste se pone serio y le señala que Judas está huyendo de él. Cristo también señala que ignoró a Pedro y al grupo el día del examen de Marziam. Mientras Judas intenta justificarse, el niño se escabulle alegremente para ver a los campesinos de Doras, y Jesús pide a Juan de Endor que los retenga un poco. A continuación, reprende a Judas y le informa de que no podrá estar presente al día siguiente para ver a los amigos de su padre. El hombre se marcha y Jesús pide a sus amigos que olviden el incidente y no se lo digan a Simón Pedro, Juan de Endor, Marziam y su Madre.

Finalmente, los campesinos de Doras saludaron al Maestro y se extasiaron ante la buena salud de Yabeç, que no ocultaba su afecto por su Jesús. Así termina la visión.

Contenido del capítulo: 202.1: En el patio del Templo, Judas se pavonea entre los escribas. 202.2: Tomás va a buscarlo y lo reprende. 202.3: Jesús reprocha severamente a Judas su ausencia y su grosería. 202.4: Y pide a los demás que guarden silencio sobre el incidente. 202.5: Los campesinos se dan cuenta de la felicidad de Marziam.

Edición anterior: Tomo 3, capítulo 63

ECR 203

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo : El Padre Nuestro

Fecha de la visión: Jueves 28 de junio de 1945

Calendario: jueves 30 marzo 28 (17 Nissan 3788)

Lugares (mapa) : Jerusalén y después Getsemaní

Ciclo: El segundo viaje pascual

Resumen: Jesús sale de la casa donde se aloja con los apóstoles, excepto Judas, que no está presente. Pide a Juan de Endor que cuide de las discípulas en su ausencia y se dirige al monte de los Olivos con los discípulos. Por el camino, les dice que quiere hacerles un gran regalo y les agradece su amor por él.

Mientras caminan, el Maestro les dice que los apóstoles tuvieron que soportar continuas decepciones y pruebas, pero que siempre deben confiar en Dios. Mientras tanto, les dice que van al Monte de los Olivos, a Getsemaní.

Contenido del capítulo: 203.1: Jesús quiere estar a solas con sus apóstoles. 203,2: Voy a enseñarles a orar. 203.3: Simón de Jonás se transforma en Pedro de Jesús. 203.4: Judas, ausente, se ha vuelto menos bueno. Tiene celos de Jesús. 203,5: La oración perfecta: cuando recéis decid así. 203,6: Padre nuestro: sentiros hijos. 203,7: Santificado sea el santo y dulce Nombre. 203.8 : Que venga a la tierra el reinado de Dios. 203.9 : Obediencia perfecta en la tierra como en el cielo. 203.10 : El pan de cada día pedido al Padre que es bueno. 203.11 : La necesidad del perdón. 203.12 : Las tentaciones. 203.13 : El don de la segunda Pascua. Regreso a Getsemaní.

Edición anterior: Tomo 3, capítulo 64

ECR 203.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Anotación

Jesús sale con los suyos de una casa próxima a los muros de la ciudad (creo que del barrio de Beceta, porque para salir de los muros se tiene que pasar todavía por delante de la casa de José, que está cerca de una puerta que he oído que la llaman Puerta de Herodes). La ciudad está semidesierta en esta noche serena y lunar. Comprendo que la Pascua ha sido consumida en una de las casas de Lázaro — que no es, de ninguna manera, la casa del Cenáculo —. Ésta se encuentra completamente al otro extremo respecto a aquélla: una al Norte, la otra al Sur de Jerusalén.

En la puerta de la casa, Jesús, con ese gesto suyo cortés, se había despedido de Juan de Endor, dejándole como custodio de las mujeres y dándole las gracias por esto mismo; había besado a Margziam, que también había venido a la puerta.

Ahora Jesús se encamina hacia fuera de la llamada Puerta de Herodes.

ECR 203.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

“Padre nuestro”.

Yo le llamo “Padre”. Es Padre del Verbo, Padre del Encarnado. Así quiero que le llaméis vosotros, porque vosotros sois uno conmigo, si permanecéis en mí.

El hombre debía echarse rostro en tierra para exclamar, suspirando, envuelto en los temblores del miedo, la palabra “Dios”. Quien no cree en mí y en mi palabra está todavía inmerso en este temblor paralizador... Observad lo que sucede en el Templo: no sólo Dios, sino incluso el recuerdo de Dios, están celados tras triple velo a los ojos de los fieles. Separaciones de espacio, separaciones con velos, todo se ha tomado y aplicado para decir al que ora: “Tú eres fango; Él, Luz. Tú, abyecto; Él, Santo. Tú, esclavo; Él, Rey”.

¡Mas ahora!... ¡Alzaos! ¡Acercaos! Yo soy el Sacerdote eterno, puedo tomaros de la mano y deciros: “Venid”. Puedo descorrer el velo del Templo y abrir de par en par el inaccesible lugar que ha permanecido cerrado hasta ahora. ¿Y por qué cerrado?... Por la Culpa, sí; pero aún más clausurado por el pensamiento degradado de los hombres. ¿Por qué cerrado, si Dios es Amor, si Dios es Padre?... Yo puedo, debo, quiero elevaros al azul del cielo, no rebajaros al polvo; no que estéis lejanos, sino cerca; no como esclavos, sino como hijos que se reclinen sobre el pecho de Dios.

“¡Padre! ¡Padre!”, decid. No os canséis de pronunciar esta palabra. ¿No sabéis que cada vez que la decís el Cielo resplandece por la alegría de Dios? Aunque no expresarais otra palabra, diciendo ésta con verdadero amor ya haríais una oración grata al Señor. “¡Padre! ¡Padre mío!”, dicen los pequeñuelos a sus padres. Ésta es la primera palabra que dicen: “Madre, padre”. Pues vosotros sois los pequeñuelos de Dios. Yo os he generado: con mi amor he destruido el hombre viejo que erais, haciendo nacer así al hombre nuevo, al cristiano. Invocad, pues, al Padre santísimo que está en los cielos con la primera palabra que aprenden los niños.

ECR 207.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Simón de Jonás se adelanta y alcanza al grupo de Jesús. Pregunta: «¿Por aquí se va a Belén? Juan dice que la otra vez habéis ido por otro camino».

«Es verdad» responde Jesús «pero porque veníamos de Jerusalén. Por aquí es más corto. Cuando lleguemos al sepulcro de Raquel, que quieren verlo las mujeres, nos separaremos, como hace tiempo habéis decidido. Mi Madre quiere ir a Betsur. Allí nos reuniremos de nuevo».

Anotación

¿Vamos de aquí a Belén? Juan dice que la última vez tomaron una ruta diferente. Viaje de Jesús, Juan, Judas y Simón el Zelote. Cf. EMV 70 a EMV 74.

Nos reuniremos entonces en Bet-çur: BET-ÇUR: (la casa del centinela). Betsur (pronunciado Betsour) en el original de Maria Valtorta. Traducido por Béthsur (1985) y por Bet-Çur (2016) en las ediciones francesas. Otras grafías encontradas: Bethsur, Beth-Tsur, Beth-Zur, Bethsour. Hoy Beit Sur, 6 km al norte de Hebrón.

Donde mi Madre desea detenerse: Para encontrarse con una amiga del Templo: Élise. Ver EMV 208 más abajo.

Génesis 35,18-19 - Raquel, la hija menor de Labán. Era muy hermosa. Jacob la encontró en el pozo donde abrevaba sus rebaños, cerca de Harán, en Mesopotamia. En cuanto la vio, se enamoró de ella. Jacob, que no tenía propiedades propias, no podía pagar la suma que todo pretendiente daba a los padres de una joven. Así que sirvió a su suegro durante 7 años para conseguir a Raquel. Al mismo tiempo, Jacob, aislado y huido, se alegró de estar unido a un grupo patriarcal. Firmó un contrato y le dieron una esposa del clan. A partir de entonces, no podía marcharse y llevarse a su mujer y a sus hijos sin permiso, ni siquiera al final del contrato. Al final de los primeros 7 años, Labán engañó a Jacob para que se casara con Lea, su hija mayor, que aparentemente era mucho menos atractiva. El hijo de Isaac sirvió otros 7 años para conseguir a la menor, la única a la que amaba. Raquel se convirtió en su esposa(Génesis 29:1-30), madre de José(Génesis 30:22-25) y luego de Benjamín; murió cuando nació Benjamín(Génesis 35:16-20; 48:7). Jacob la enterró un poco al norte de Efrata, más conocida como Belén. La tumba estaba en un lugar por el que pasaban los viajeros en su camino de Betel a Belén (fuente BibleOnLine).

Libro de Génesis 35, 16-19

Gén 35, 16-19 : Partieron de Betel. Todavía faltaba un trecho para llegar a Efrata, cuando Raquel dio a luz, y su parto fue doloroso. Durante los dolores del parto, la comadrona le dijo: "No temas, porque vas a tener otro hijo. Cuando se le fue el alma, pues se estaba muriendo, le puso por nombre Benoni, pero su padre le llamó Benjamín. Raquel murió y la enterraron en el camino de Efrata, que es Belén. 20Jacob construyó un monumento sobre su tumba; es el monumento de la Tumba de Raquel, que aún sigue en pie.

ECR 207.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Prosiguen el camino por este fresco valle que va en dirección Este-Oeste. Luego giran levemente hacia el Norte para bordear un entrante de un collado, y llegan así al camino que de Jerusalén conduce a Belén, justo a la altura de un cubo — la tumba de Raquel — que culmina en una pequeña cúpula orbicular. Todos se acercan para orar con reverencia.

«Aquí nos detuvimos yo y José... Está todo igual. Lo único distinto es la estación: en aquel entonces era un frío día de Kisléu. Había llovido, los caminos estaban embarrados; luego se había levantado un viento helador y quizás había caído escarcha durante la noche. Los caminos estaban endurecidos, pero, recorridos todos ellos por carros y por mucha gente, parecían un mar lleno de hoyos. Se hacía muy trabajoso para mi burrito...».

«¿Y para ti no, Madre?».

«¡Yo te tenía a ti!...». La expresión de beatitud con que le mira es verdaderamente conmovedora.

Unos instantes después, sigue hablando:

«Atardecía. José estaba muy preocupado... Se estaba levantando un viento que cortaba, y cada vez soplaba más fuerte... La gente que iba hacia Belén apresuraba su paso. Chocaban unos con otros. Muchos decían insolencias contra mi burrito, por lo despacio que iba, buscando el lugar donde apoyar sus pezuñas... Parecía como si supiera que Tú estabas ahí... durmiendo el último sueño en la cuna de mis entrañas. Hacía frío... pero yo ardía por dentro. Te sentía llegar... ¿Llegar? Podrías decir: “Mamá, Yo ya estaba desde hacía nueve meses”. Sí. Pero ahora era como si vinieras del Cielo. El Cielo descendía, se plegaba hacia mí, y yo veía sus resplandores... Veía a la Divinidad arder de gozo por tu inminente nacimiento, y ese fuego me traspasaba, me incendiaba, me abstraía... de todo... Frío... viento... gente... ¡Nada! Yo veía a Dios... De tanto en tanto, con esfuerzo, lograba volver con mi espíritu a esta tierra, y sonreía a José, que temía al frío y al cansancio por mí, y que iba guiando al burrito por temor a que tropezase, y que me arropaba con la manta porque temía que me enfriase... Mas nada podía suceder. No sentía los bamboleos. Me parecía ir por un camino de estrellas, entre nubes cándidas, sujetada por ángeles... Y sonreía... Primero a ti... Te veía dormir, capullo mío de azucena, a través de la barrera de la carne, con los puñitos apretados en tu camita de rosas vivas... Luego sonreía a mi esposo, que estaba profundamente afligido, para infundirle ánimo... Luego a la gente, que no sabía que estaba respirando ya en el aura del Salvador...

Nos detuvimos cerca de la tumba de Raquel, para que descansase un momento el borriquillo y para comer un poco de pan y unas aceitunas, nuestras provisiones de pobres. Pero yo no tenía hambre. No podía tener hambre... Me alimentaba mi alegría...

ECR 217.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Aquí hay Uno que es mucho mayor que el Templo y puede coger lo que quiera de la creación, porque Dios ha puesto todo como escabel de la Palabra. Así que Yo tomo y doy: tomo y doy las espigas del Padre, depositadas en la inmensa mesa que es la Tierra, así como tomo y doy la Palabra. Tomo y doy: a los buenos y a los malos; porque soy Misericordia. Pero vosotros no sabéis qué es la Misericordia. Si supierais qué quiere decir que soy Misericordia, comprenderíais que no quiero sino misericordia. Si supierais qué es la Misericordia, no condenaríais a los inocentes. Pero no lo sabéis. Ni siquiera sabéis que no os condeno. No sabéis que os perdonaré, o, más bien, que pediré al Padre que os perdone. Quiero misericordia, no castigo. No, no sabéis, no queréis saber; y éste es un pecado mayor que el que me imputáis a mí, mayor que el que decís que han cometido estos inocentes. Y sabed que el sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado; sabed que el Hijo del hombre es también señor del sábado.

Detalle

Jesús se dirige a unos fariseos que se le oponen.

Anotación

Tanto a los buenos como a los malos, porque yo soy la Misericordia. Pero vosotros no sabéis lo que es la misericordia. Si supierais lo que significa, comprenderíais también que solo quiero eso. Véase Oseas 6,6, citado también en Mateo 9,13.