ECR 50.1-2
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
50.1 A las nueve y media de la mañana debo describir esto.
Juan llama a la puerta de la casa donde hospedan a Jesús. Se asoma una mujer y, viendo quién es, avisa a Jesús.
Se saludan con un gesto de paz. Y luego: «Has venido solícito, Juan» dice Jesús.
«He venido a comunicarte que Simón Pedro te ruega que pases por Betsaida. He hablado de ti a muchos... No hemos pescado esta noche; orado sí, como sabemos hacerlo, renunciando con ello al lucro porque... el sábado todavía no había terminado. Luego, esta mañana, hemos ido por las calles hablando de ti. Hay gente que quisiera oírte... ¿Vienes, Maestro?».
«Voy. Aunque debiera ir a Nazaret antes que a Jerusalén».
«Pedro te llevará desde Betsaida a Tiberíades, con su barca. Llegarás incluso antes».
«Vamos, entonces».
Jesús coge manto y bolsa. Pero Juan le toma esta última. Y, después de saludar a la dueña de casa, se marchan.
50.2 La visión me muestra la salida del pueblo y el comienzo del viaje hacia Betsaida. Pero no oigo la conversación, e incluso la visión se interrumpe hasta la entrada de Betsaida. Comprendo que se trata de esta ciudad porque veo a Pedro, Andrés y Santiago, y con ellos algunas mujeres, esperando a Jesús donde empiezan las casas.
«La paz sea con vosotros. Aquí me tenéis».
«Gracias, Maestro, en nombre nuestro y de los que esperan. No es sábado, pero ¿no les vas a hablar a los que esperan tus palabras?».
«Sí, Pedro. Lo haré. En tu casa».
Pedro se muestra jubiloso: «Ven, entonces: ésta es mi mujer, ésta es la madre de Juan, éstas son amigas de ellas. Pero también te esperan otros: parientes y amigos nuestros».
«Diles que partiré esta noche y que antes les hablaré».
No he dicho que, habiendo salido de Cafarnaúm cuando se estaba poniendo el Sol, los he visto llegar a Betsaida por la mañana.