ECR 50.8
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«¿Te vas mañana, Maestro?».
«Mañana al amanecer, si no te desagrada».
«Desagradarme el que te vayas, sí, pero la hora no; es incluso propicia».
«¿Vas a ir a pescar?».
«Esta noche, cuando salga la Luna».
«Has hecho bien, Simón Pedro, en no pescar durante la pasada noche. Todavía no había terminado el sábado. Nehemías, en sus reformas, quiso que en Judá se respetara el sábado. Ahora también demasiada gente en sábado prensa en los lagares, transporta haces, carga vino y fruta, y vende y compra pescado y corderos. Tenéis seis días para esto. El sábado es del Señor. Sólo una cosa podéis hacer en sábado: el bien a vuestro prójimo, pero sin ningún tipo de afán de lucro. Quien viola por lucro el sábado sólo puede obtener de Dios el castigo. ¿Gana algo?: lo perderá con creces en los otros seis días. ¿No lo gana?: se ha esforzado en vano el cuerpo, no concediéndole ese reposo que la Inteligencia ha establecido para él, airándose el espíritu por haber trabajado inútilmente, llegando incluso a proferir imprecaciones. Sin embargo, el día de Dios debe transcurrirse con el corazón unido a Dios en dulce oración de amor. Hay que ser fieles en todo».
«Pero... los escribas y doctores, que son tan severos con nosotros..., no trabajan durante el sábado. Ni siquiera le dan al prójimo un pan por evitar el trabajo de dárselo... y, sin embargo, fían préstamos abusivos aun en sábado, ¿Se puede hacer esto en sábado porque no sea trabajo material?».
«No. Nunca. Ni durante el sábado ni durante los otros días. Quien presta abusivamente es deshonesto y cruel».
«Los escribas y fariseos, entonces...».
«Simón no juzgues. Tú no lo hagas».
«Pero tengo ojos para ver...».
«¿Sólo el mal está ante nuestros ojos, Simón?».
«No, Maestro».
«Entonces, ¿por qué mirar sólo el mal?».
«Tienes razón, Maestro».
Detalle
Contextualización: Pedro habla con el Maestro y éste viene a hablar del sábado.