Ir al contenido

Notas del tema

Antiguo Testamento

Página 2 de 63

Comodidad de lectura

Aa

ECR 4.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

4.4 ¿Cómo la llamaremos a esta criatura nuestra que, dulce como canción de aguas, siento que me habla en el seno con su corazoncito, latiendo, latiendo, como el de una tortolita entre los huecos de las manos?».

«Si es varón, le llamaremos Samuel ».

Anotación

Samuel es el hijo nacido a Ana de Elcana (1 Sa 1,20: Elcana conoció a Ana, su mujer, y Yahvé se acordó de ella. Al cabo del tiempo, Ana concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel, "porque -dijo- se lo pedí a Yahvé"). Esta elección también se hace eco del destino de Ana Elcana, a quien la pareja ya ha mencionado en EMV 3 y 4.

ECR 4.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Piensa cómo el hecho de llevar en las entrañas a una criatura exenta de la Mancha que priva de Dios le da a la madre — que, no obstante, la concibió en modo natural, humano — una inteligencia superior, y la hace profeta, la profetisa de su hija, a la que llama “Hija de Dios”. Y piensa lo que habría sido si de los Primeros Padres inocentes hubieran nacido hijos inocentes, como Dios quería.

Éste, ¡oh, hombres que decís que vais hacia el “superhombre”, y que de hecho con vuestros vicios estáis yendo únicamente hacia el super-demonio!, éste habría sido el medio que conduciría al “superhombre”: saber estar libres de toda contaminación de Satanás, para dejarle a Dios la administración de la vida, del conocimiento, del bien; no deseando más de cuanto Dios os hubiera dado, que era poco menos que infinito, para poder engendrar, en una continua evolución hacia lo perfecto, hijos que fueran hombres en el cuerpo y, en el espíritu, hijos de la Inteligencia, es decir, triunfadores, es decir, fuertes, es decir, gigantes contra Satanás, que habría mordido el polvo muchos miles de siglos antes de la hora en que lo haga, y con él todo su mal».

Detalle

Jesús habla de Ana llevando a María en su seno.

ECR 5.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

5.2 ­«¿Sientes dolor?».

«No. Siento la misma gran paz que experimenté en el Templo cuando se me otorgó la gracia, y que luego volví a sentir otra vez al saber que era madre. Es como un éxtasis. Es un dulce dormir del cuerpo, mientras el espíritu exulta y se aplaca con una paz sin parangón humano. Yo te he amado, Joaquín, y, cuando entré en tu casa y me dije: “Soy esposa de un justo”, sentí paz, como todas las otras veces que tu próvido amor se prodigaba en mí. Pero esta paz es distinta. Creo que es una paz como la que debió invadir, como una deleitosa unción de aceite, el espíritu de Jacob, nuestro padre, después de su sueño de ángeles. O semejante, más bien, a la gozosa paz de los Tobías tras habérseles manifestado Rafael. Si me sumerjo en ella, al saborearla, crece cada vez más. Es como si yo ascendiera por los espacios azules del cielo... y, no sé por qué, pero, desde que tengo en mí esta alegría pacífica, hay un cántico en mi corazón: el del anciano Tobit. Me parece como si hubiera sido compuesto para esta hora... para esta alegría... para la tierra de Israel que es su destinataria... para Jerusalén, pecadora, mas ahora perdonada... bueno... no os riáis de los delirios de una madre... pero, cuando digo: “Da gracias al Señor por tus bienes y bendice al Dios de los siglos para que vuelva a edificar en ti su Tabernáculo”, yo pienso que aquel que reedificará en Jerusalén el Tabernáculo del Dios verdadero, será este que está para nacer... y pienso también que, cuando el cántico dice: “Brillarás con una luz espléndida, todos los pueblos de la tierra se postrarán ante ti, las naciones irán a ti llevando dones, adorarán en ti al Señor y considerarán santa tu tierra, porque dentro de ti invocarán el Gran Nombre. Serás feliz en tus hijos porque todos serán bendecidos y se reunirán ante el Señor. ¡Bienaventurados aquellos que te aman y se alegran de tu paz!...”, cuando dice esto, pienso que es profecía no ya de la Ciudad Santa, sino del destino de mi criatura, y la primera que se alegra de su paz soy yo, su madre feliz...».

Detalle

Anne está a punto de dar a luz.

Anotación

Libro de Génesis 28, 12

Gén 28, 12 : Y soñó un sueño: he aquí que una escalera estaba puesta sobre la tierra, y su extremo superior llegaba hasta el cielo; y he aquí que sobre ella subían y descendían los ángeles de Dios, y en su extremo superior estaba Yahvé.

Libro de Tobías 12, 15-21

Tob 12, 15-21 : "Yo soy el ángel Rafael, uno de los siete que están delante del Señor. "Al oír estas palabras, se aterrorizaron y cayeron al suelo con el rostro tembloroso. El ángel les dijo: "¡Paz a vosotros! No temáis. Porque cuando estaba con vosotros, estaba allí por voluntad de Dios; así que bendecidle y cantad sus alabanzas. Os parecía que comía y bebía con vosotros, pero me alimentaba de un alimento invisible y de una bebida que el ojo del hombre no alcanza. Ha llegado, pues, la hora de que vuelva al que me envió; pero vosotros, bendecid a Dios y proclamad todas sus maravillas. "Cuando hubo dicho esto, se ocultó a su vista y ya no pudieron verle. Entonces, postrados con el rostro en tierra durante tres horas, bendijeron a Dios, se levantaron y contaron todas sus maravillas.

Libro de Tobías 13, 1-18

Tb 13, 1-18 : El viejo Tobías abrió la boca y bendijo al Señor, diciendo: "Tú eres grande, Señor, en toda la eternidad, y tu reino se extiende a todas las edades. Porque castigas y salvas, conduces a la tumba y sacas de ella, y no hay nadie que escape a tu mano. Dad gracias al Señor, hijos de Israel, y alabadle ante las naciones. Porque él os ha dispersado entre las naciones que no le conocen, para que les contéis sus maravillas y les hagáis saber que no hay otro Dios Todopoderoso sino sólo él. Nos ha castigado por nuestras iniquidades, y nos salvará por su misericordia. Considerad cómo nos ha tratado, y bendecidle con temor y temblor, y glorificad con vuestras obras al Rey de los siglos.

En cuanto a mí, quiero bendecirlo en este país donde estoy cautivo, porque él ha hecho brillar su gloria sobre una nación criminal. Arrepentíos, pues, pecadores, y haced justicia ante Dios, confiando en que él tendrá misericordia de vosotros. En cuanto a mí, me alegraré en él con toda mi alma. Bendecid al Señor, pueblo elegido; celebrad días de alegría y cantad sus alabanzas.

Jerusalén, ciudad de Dios, el Señor te ha castigado por las obras de tus manos. Glorifica al Señor con tus buenas obras y bendice al Dios de los siglos, para que construya en ti su santuario, para que vuelva a llamar a ti a todos los cautivos y para que te alegres por los siglos de los siglos. Brillarás con luz resplandeciente y te adorarán todas las naciones de la tierra. Las naciones vendrán a ti desde tierras lejanas, trayendo regalos; adorarán al Señor dentro de tus muros, y considerarán tu tierra como un santuario; porque invocarán el gran Nombre en medio de ti. Malditos los que te desprecien, condenados los que te blasfemen; benditos los que te edifiquen. Y te alegrarás por tus hijos, porque todos ellos serán bendecidos y reunidos al Señor. Bienaventurados todos los que te aman y se regocijan en tu paz.

Bendice, alma mía, al Señor, porque él, el Señor, nuestro Dios, ha librado a su ciudad Jerusalén de todas sus angustias. Feliz seré si aún queda descendencia de mi raza para ver el esplendor de Jerusalén. Las puertas de Jerusalén se construirán con zafiros y esmeraldas, y todo el muro de sus murallas con piedras preciosas. Piedras blancas inmaculadas formarán el pavimento de sus plazas, y cantarán en sus calles: ¡Aleluya! Bendito sea el Señor que ha dado a Jerusalén esta gloria, y que reine sobre ella por los siglos de los siglos. Amén. "

ECR 5.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

­Ven y lee sus glorias en el Libro del Antepasado:

“Dios me poseyó al inicio de sus obras, desde el principio, antes de la creación. Ab aeterno fui erigida, al principio, antes de que la tierra fuera hecha; aún no existían los abismos, y yo ya había sido concebida. Aún no manaba agua de los manantiales, aún no se elevaban con su pesada mole los montes, aún las colinas no eran para el Sol collares... y yo ya había nacido. Dios no había hecho todavía la tierra ni los ríos ni las columnas del mundo, y yo ya existía. Cuando preparaba los cielos, yo estaba presente, cuando con ley inmutable clausuró el abismo bajo la bóveda, cuando fijó arriba la bóveda celeste y colgó de ella las fuentes de las aguas, cuando al mar le establecía sus confines y daba leyes a las aguas, cuando daba leyes a las aguas de no sobrepasar su límite, cuando echaba los fundamentos de la tierra, yo estaba con Él ordenando todas las cosas. Siempre alegre jugueteaba ante Él continuamente, jugueteaba en el universo...”. Las habéis aplicado a la Sabiduría, pero hablan de Ella: la hermosa Madre, la santa Madre, la Virgen Madre de la Sabiduría, que soy Yo, el que te habla.

Anotación

Lee las glorias de María en el libro de los Proverbios. En la Septuaginta, la Biblia de la época de Jesús, el libro de los Proverbios se llama "Proverbios de Salomón". Era hijo de David y antepasado de Jesús (cf. Mateo 1,6: "David, de su unión con la mujer de Urías, engendró a Salomón").

ECR 5.8-9.11-12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

5.8 ­Ven y lee sus glorias en el Libro del Antepasado: “Dios me poseyó al inicio de sus obras, desde el principio, antes de la creación. Ab aeterno fui erigida, al principio, antes de que la tierra fuera hecha; aún no existían los abismos, y yo ya había sido concebida. Aún no manaba agua de los manantiales, aún no se elevaban con su pesada mole los montes, aún las colinas no eran para el Sol collares... y yo ya había nacido. Dios no había hecho todavía la tierra ni los ríos ni las columnas del mundo, y yo ya existía. Cuando preparaba los cielos, yo estaba presente, cuando con ley inmutable clausuró el abismo bajo la bóveda, cuando fijó arriba la bóveda celeste y colgó de ella las fuentes de las aguas, cuando al mar le establecía sus confines y daba leyes a las aguas, cuando daba leyes a las aguas de no sobrepasar su límite, cuando echaba los fundamentos de la tierra, yo estaba con Él ordenando todas las cosas. Siempre alegre jugueteaba ante Él continuamente, jugueteaba en el universo...”. Las habéis aplicado a la Sabiduría, pero hablan de Ella: la hermosa Madre, la santa Madre, la Virgen Madre de la Sabiduría, que soy Yo, el que te habla.

5.9 ­He querido que escribieras, como encabezamiento del libro que habla de Ella, el primer verso de este himno, para que fuera confesado y conocido el consuelo y la alegría de Dios; la razón de la constante, perfecta, íntima alegría de este Dios Uno y Trino que os sostiene y ama y que del hombre recibió tantos motivos de tristeza; la razón de que perpetuara la raza aun cuando ésta, con la primera prueba, había merecido la destrucción; la razón del perdón que habéis recibido.

Que María le amara... ¡Oh, bien merecía la pena crear al hombre y dejarle vivir y decretar perdonarle, para tener a la Virgen bella, a la Virgen santa, a la Virgen inmaculada, a la Virgen enamorada, a la Hija dilecta, a la Madre purísima, a la Esposa amorosa! Mucho os ha dado, y más aún os habría dado, Dios, con tal de poseer a la Criatura de sus delicias, al Sol de su sol y Flor de su jardín. Y mucho os sigue dando por Ella, a petición de Ella, para alegría de Ella, porque su alegría se vierte en la alegría de Dios y la aumenta con destellos que llenan de resplandores la luz, la gran luz del Paraíso, y cada resplandor es una gracia para el universo, para la raza del hombre, para los mismos bienaventurados, que responden con un esplendoroso grito de aleluya a cada milagro que sale de Dios, creado por el deseo del Dios Trino de ver la esplendorosa sonrisa de alegría de la Virgen.

(...) 5.11 ­La Mente suprema, que nada ignora, antes de que el hombre fuese, sabía que sería ladrón y homicida de sí mismo. Y, dado que la Bondad eterna no conoce límites en su ser buena, antes de que la Culpa fuera, pensó el medio para anular la Culpa. El medio, Yo; el instrumento para hacer del medio un instrumento operante, María. Y la Virgen fue creada en el pensamiento sublime de Dios.

5.12 ­Todas las cosas han sido creadas para mí, Hijo dilecto del Padre. Yo-Rey habría debido tener bajo mi pie de Rey divino alfombras y joyas como palacio alguno jamás tuviera, y cantos y voces, y tantos siervos y ministros en torno a mí como soberano alguno jamás tuviera, y flores y gemas, y todo lo sublime, lo grandioso, lo fino, lo delicado que es posible extraer del pensamiento de todo un Dios.

Mas Yo debía ser Carne además de Espíritu. Carne para salvar a la carne. Carne para sublimar la carne, llevándola al Cielo muchos siglos antes de la hora. Porque la carne habitada por el espíritu es la obra maestra de Dios, y para ella había sido hecho el Cielo. Para ser Carne tenía necesidad de una Madre. Para ser Dios tenía necesidad de que el Padre fuese Dios.

He aquí que entonces Dios se crea a su Esposa y le dice: “Ven conmigo. Junto a mí ve cuanto Yo hago para el Hijo nuestro. Mira y regocíjate, eterna Virgen, Doncella eterna, y tu risa llene este empíreo y dé a los ángeles la nota inicial y al Paraíso le enseñe la armonía celeste. Yo te miro, y te veo como serás, ¡oh, Mujer inmaculada que ahora eres sólo espíritu: el espíritu en que Yo me deleito! Yo te miro y doy al mar y al firmamento el azul de tu mirada; el color de tus cabellos, al trigo santo; el candor, a la azucena; el color rosa como tu epidermis de seda, a la rosa; de tus dientes delicados copio las perlas; hago las dulces fresas mirando tu boca; a los ruiseñores les pongo en la garganta tus notas y a las tórtolas tu llanto. Leyendo tus futuros pensamientos, oyendo los latidos de tu corazón, tengo el motivo guía para crear. Ven, Alegría mía, séante los mundos juguete hasta que me seas luz danzarina en el pensamiento, sean los mundos para reír tuyo. Tente las guirnaldas de estrellas y los collares de astros, ponte la luna bajo tus nobles pies, adórnate con el chal estelar de Galatea. Son para ti las estrellas y los planetas. Ven y goza viendo las flores que le servirán a tu Niño como juego y de almohada al Hijo de tu vientre. Ven y ve crear las ovejas y los corderos, las águilas y las palomas. Estáte a mi lado mientras hago las cuencas de los mares y de los ríos, y alzo las montañas y las pinto de nieve y de bosques; mientras siembro los cereales y los árboles y las vides, y hago el olivo para ti, Pacífica mía, y la vid para ti, Sarmiento mío que llevarás el Racimo eucarístico. Camina, vuela, regocíjate, ¡oh, Hermosa mía!, y que el mundo universo, que en diversas fases voy creando, aprenda de ti a amarme, Amorosa, y que tu risa le haga más bello, Madre de mi Hijo, Reina de mi Paraíso, Amor de tu Dios”. Y, viendo a quien es el Error y mirando a la Sin Error, dice: “Ven a mí, tú que cancelas la amargura de la desobediencia humana, de la fornicación humana con Satanás y de la humana ingratitud. Contigo me tomaré la revancha contra Satanás”.

Anotación

Libro de los Proverbios, 8, 22-31

Pr 8, 22-31: El Señor me hizo para sí, el principio de su obra, la primera de sus obras, desde siempre.

Antes de los siglos fui formado, desde el principio, antes de que se formara la tierra. Cuando aún no existían las profundidades, fui dado a luz, cuando no había manantiales. Antes de que se fijaran las montañas, antes de las colinas, nací yo, antes de que el Señor hubiera hecho la tierra y el espacio, los elementos primitivos del mundo.

Cuando estableció los cielos, yo estaba allí, cuando trazó el horizonte en la superficie del abismo, cuando reunió las nubes en las alturas y controló los manantiales de las profundidades, cuando impuso sus límites al mar para que las aguas no pudieran violar su mandato, cuando puso los cimientos de la tierra. Y yo crecí a su lado. Yo era su delicia día tras día, jugando ante él en todo momento, jugando en el universo, en su tierra, y encontrando mi deleite con los hijos de los hombres.

Lee las glorias de María en el libro del Antepasado. En la Septuaginta, la Biblia de la época de Jesús, el libro de los Proverbios se llama "Proverbios de Salomón". Éste era hijo de David y antepasado de Jesús (cf. Mateo 1,6: "David, de su unión con la mujer de Urías, engendró a Salomón").

Este texto, aplicado a María, se comenta en el Libro de las Azarías, el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción (véase la nota 13). De hecho, ha sido conservado por la liturgia como aplicado a la Inmaculada Concepción. Esta relación -desde toda la eternidad- entre Cristo y la Virgen María, en la que se encarna, está desarrollada y documentada por el P. G.M. Roschini en La Virgen María en las obras de María Valtorta, síntesis de la teología mariana de Valtorta, Parte 1, María en la eternidad, pp. 66-71. También se refiere al Eclesiástico, 24:3ss.

Muchos teólogos creen que las palabras de Proverbios 8:22-31 se refieren tanto a Jesús como a María. La liturgia del 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, utilizó este texto , que no puede aplicarse sólo a Jesús (el Verbo de Dios por medio del cual se hicieron todas las cosas). De hecho, el texto describe a otra persona femenina (especialmente los versículos 27 a 31) junto al Creador. Algunos han visto en esta atribución a la Virgen María una herejía, pero ¿puede ser herética la Liturgia? Podemos ver en este texto la presciencia de Dios en quien todo existe (cf. por ejemplo Efesios 1,4 : "Nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante Él en el amor". La presciencia de la Pasión también existe en la Biblia, mucho antes de su realización en el tiempo señalado, por no hablar del fin de los tiempos. Lo mismo ocurre con la creación inmaculada del alma de María infundida en un púlpito humano en el momento señalado.

Jesús vuelve a hablar de ello en EMV 196.7.

San Alberto Magno (1200-1280), dice: "Dios tuvo sumo cuidado en preservar de toda mancha a la mujer que había predestinado desde toda la eternidad para ser su madre en el tiempo" (Sermones de sanctis 38).

ECR 5.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

5.9 ­He querido que escribieras, como encabezamiento del libro que habla de Ella, el primer verso de este himno, para que fuera confesado y conocido el consuelo y la alegría de Dios; la razón de la constante, perfecta, íntima alegría de este Dios Uno y Trino que os sostiene y ama y que del hombre recibió tantos motivos de tristeza; la razón de que perpetuara la raza aun cuando ésta, con la primera prueba, había merecido la destrucción; la razón del perdón que habéis recibido.

Que María le amara... ¡Oh, bien merecía la pena crear al hombre y dejarle vivir y decretar perdonarle, para tener a la Virgen bella, a la Virgen santa, a la Virgen inmaculada, a la Virgen enamorada, a la Hija dilecta, a la Madre purísima, a la Esposa amorosa! Mucho os ha dado, y más aún os habría dado, Dios, con tal de poseer a la Criatura de sus delicias, al Sol de su sol y Flor de su jardín. Y mucho os sigue dando por Ella, a petición de Ella, para alegría de Ella, porque su alegría se vierte en la alegría de Dios y la aumenta con destellos que llenan de resplandores la luz, la gran luz del Paraíso, y cada resplandor es una gracia para el universo, para la raza del hombre, para los mismos bienaventurados, que responden con un esplendoroso grito de aleluya a cada milagro que sale de Dios, creado por el deseo del Dios Trino de ver la esplendorosa sonrisa de alegría de la Virgen.

Detalle

En este pasaje, se hace referencia al Señor como "Dios, uno y trino dos veces". Jesús hizo que María copiara parte del capítulo 8 del libro de los Proverbios.

Anotación

En la primera prueba, mereció la destrucción. Alusión al diluvio, Génesis 6:13: "Entonces Dios dijo a Noé: 'El fin de toda carne ha llegado ante mí, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; voy a destruirlos a ellos y a la tierra'" También puede referirse a la tentación de Satanás a Adán y Eva.

ECR 5.10-11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

­Dios quiso poner un rey en ese universo que había creado de la nada. Un rey que, por naturaleza material, fuera el primero entre todas las criaturas creadas con materia y dotadas de materia. Un rey que, por naturaleza espiritual, fuera poco menos que divino, fundido con la Gracia, como en su inocente primer día. Pero la Mente suprema, que conoce la totalidad de los hechos más lejanos en el tiempo, la Mente cuya vista ve incesantemente todo cuanto era, es y será, y que, mientras contempla el pasado y observa el presente, hunde su mirada en el extremo futuro, no ignorando cómo será el morir del último hombre, sin confusión ni discontinuidad, esa Mente no ignoró nunca que ese rey, creado para ser semidivino a su lado en el Cielo, heredero del Padre, cuando llegara como adulto a su Reino después de haber vivido en la casa de su madre — la tierra con la que fue hecho —, durante su niñez de párvulo del Eterno en su jornada sobre la tierra, cometería hacia sí mismo el delito de matarse en la Gracia y el latrocinio de despojarse del cielo.

(...) 5.11 ­La Mente suprema, que nada ignora, antes de que el hombre fuese, sabía que sería ladrón y homicida de sí mismo. Y, dado que la Bondad eterna no conoce límites en su ser buena, antes de que la Culpa fuera, pensó el medio para anular la Culpa. El medio, Yo; el instrumento para hacer del medio un instrumento operante, María. Y la Virgen fue creada en el pensamiento sublime de Dios.

ECR 5.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

[La Mente suprema] no ignoró nunca que ese rey, creado para ser semidivino a su lado en el Cielo, heredero del Padre, cuando llegara como adulto a su Reino después de haber vivido en la casa de su madre — la tierra con la que fue hecho —, durante su niñez de párvulo del Eterno en su jornada sobre la tierra, cometería hacia sí mismo el delito de matarse en la Gracia y el latrocinio de despojarse del cielo.

ECR 5.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ahora aun individualmente, prevaricadores, soberbios, lujuriosos, homicidas, Dios os concede todavía gozar de lo bello del universo, de lo bueno del universo, y os trata como si fuerais personas buenas, hijos buenos a los cuales todo se enseña y todo se concede para hacerles más suave y sana la vida. Cuanto sabéis, lo sabéis por luz de Dios.

ECR 5.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

5.13 ­Dios, Padre Creador, había creado al hombre y a la mujer con una ley de amor tan perfecta, que vosotros no podéis ni siquiera comprender sus perfecciones; vuestra mente se pierde pensando en cómo habría venido la especie si el hombre no la hubiera obtenido con la enseñanza de Satanás.

Observad las plantas de fruto y de grano. ¿Obtienen la semilla o el fruto mediante fornicación, mediante una fecundación por cada cien uniones? No. De la flor masculina sale el polen y, guiado por un complejo de leyes meteóricas y magnéticas, va hacia el ovario de la flor femenina. Éste se abre y lo recibe y produce; no — como hacéis vosotros, para experimentar al día siguiente la misma sensación — se mancha y luego lo rechaza. Produce, y hasta la nueva estación no florece, y cuando florece es para reproducirse.

Observad a los animales. Todos. ¿Habéis visto alguna vez a un animal macho y a uno hembra ir el uno hacia el otro para estéril abrazo y lascivo comercio? No. Desde cerca o desde lejos, volando, arrastrándose, saltando o corriendo, van, llegada la hora, al rito fecundativo, y no se substraen a él deteniéndose en el goce, sino que van más allá de éste, van a las consecuencias serias y santas de la prole, única finalidad que en el hombre, semidiós por el origen de Gracia, de esa Gracia que Yo he devuelto completa, debería hacer aceptar la animalidad del acto, necesario desde que descendisteis un grado hacia los brutos.

Vosotros no hacéis como las plantas y los animales. Vosotros habéis tenido como maestro a Satanás, le habéis querido y le queréis como maestro. Y las obras que realizáis son dignas del maestro que habéis querido. Mas si hubieseis sido fieles a Dios, habríais recibido la alegría de los hijos santamente, sin dolor, sin extenuaros en cópulas obscenas, indignas, ignoradas incluso por las bestias, las bestias sin alma racional y espiritual.