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Notas de la palabra clave

La omnisciencia de Dios

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Comodidad de lectura

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ECR 5.10-11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

­Dios quiso poner un rey en ese universo que había creado de la nada. Un rey que, por naturaleza material, fuera el primero entre todas las criaturas creadas con materia y dotadas de materia. Un rey que, por naturaleza espiritual, fuera poco menos que divino, fundido con la Gracia, como en su inocente primer día. Pero la Mente suprema, que conoce la totalidad de los hechos más lejanos en el tiempo, la Mente cuya vista ve incesantemente todo cuanto era, es y será, y que, mientras contempla el pasado y observa el presente, hunde su mirada en el extremo futuro, no ignorando cómo será el morir del último hombre, sin confusión ni discontinuidad, esa Mente no ignoró nunca que ese rey, creado para ser semidivino a su lado en el Cielo, heredero del Padre, cuando llegara como adulto a su Reino después de haber vivido en la casa de su madre — la tierra con la que fue hecho —, durante su niñez de párvulo del Eterno en su jornada sobre la tierra, cometería hacia sí mismo el delito de matarse en la Gracia y el latrocinio de despojarse del cielo.

(...) 5.11 ­La Mente suprema, que nada ignora, antes de que el hombre fuese, sabía que sería ladrón y homicida de sí mismo. Y, dado que la Bondad eterna no conoce límites en su ser buena, antes de que la Culpa fuera, pensó el medio para anular la Culpa. El medio, Yo; el instrumento para hacer del medio un instrumento operante, María. Y la Virgen fue creada en el pensamiento sublime de Dios.

ECR 37.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

37.7 Hay muchos que piensan que Yo no sufrí humanamente cuando la muerte apagó esa mirada de santo, esa mirada celadora presente en nuestra casa. Si bien, siendo Dios — y, como tal, conociendo la feliz ventura de José — no me apenó su partida (que tras breve estancia en el Limbo le había de abrir el Cielo), como Hombre sí lloré en esa casa privada de su amorosa presencia. Lloré por el amigo desaparecido. ¿Y es que, acaso, no debía haber llorado por este santo mío, en cuyo pecho, de pequeño, yo había dormido, y del cual había recibido amor durante tantos años?

Detalle

Jesús dijo:

ECR 66.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Tómame contigo, Maestro. No puedes rechazarme. Si eres el Salvador y ves que yo soy un pecador, una oveja descarriada, un ciego que no va por camino justo, ¿por qué rehúsas salvarme? Tómame contigo. Te seguiré hasta la muerte...».

«¡Hasta la muerte! Cierto. Esto es cierto. Luego...».

«¿Luego, Maestro?».

«El futuro está en el seno de Dios. Vete. Mañana nos volveremos a ver junto a la Puerta de los Peces».

«Gracias, Maestro. El Señor sea contigo».

«Y su misericordia te salve».

Y todo termina.

Detalle

Judas insiste en ser uno de los discípulos de Jesús.