ECR 95.6
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
Notas del tema
Comodidad de lectura
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ECR 95.6
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ECR 96
Jesús predica en Betsaida, en compañía de los habitantes de Cafarnaún. Les dijo que los poderosos harían todo lo posible por acusar a Cristo y apartarlos del Mesías. Luego habló de la hermosa mujer de Corazín a la que había curado, y dijo que volvería a salir a los pecadores porque él era el Salvador. También insiste en que las mujeres de Betsa¨ide perdonen sus adulterios y los pecados que ella ha cometido en el pasado. No quiere que sean tigresas, sino mansas ovejas. Habla un momento del profundo arrepentimiento de la Bella, luego del bautismo y de la hipocresía de algunas personas.
Cuando el tema está cerrado, Jesús habla de los corredentores y del hecho de que los propios ángeles no pueden sufrir. Subraya que sufrir es un destino glorioso y que los hombres superan en esto a los ángeles. Por último, insiste en la pureza, en particular la de los ojos (el ojo es la lámpara del cuerpo). Luego habla del matrimonio, así como de la castidad y la virginidad en el matrimonio. El discurso termina ahí. Fue a comer a casa de Felipe y Mateo escuchó todo discretamente.
ECR 96.4
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ECR 96.7
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ECR 97
En Cafarnaún, la pequeña Juana y Tobie discuten por unos higos. El hermano mayor, sin querer, deja caer un palo sobre su hermana, haciéndole daño. Jesús los reconcilia y les recoge higos. Luego se reúne con los apóstoles. Pedro, siempre fiel a su estilo, refunfuña porque Elías de Cafarnaún ha pasado por allí y siempre ha sido tan desagradable. Pero Jesús les asegura que intentará hacer las paces con ellos mostrándoles respeto.
Llegan a la plaza de Cafarnaún y Jesús llama a Mateo para que le siga. Los discípulos se asombran, la acogida de Mateo es mixta, Judas se muestra glacial. Van a casa del recaudador de impuestos, que quiere hacer una gran fiesta por su conversión. Cuando se marcha, Judas se lo reprocha y Pedro le dice la verdad. Jesús se muestra severo y les pide que se comporten cuando vuelvan Mateo y sus amigos.
Se acaba la comida. Tres fariseos -Elías, Simón y Urías- piden entrar, lo que Jesús permite, para que su malicia no exagere lo que está sucediendo. Los fariseos se muestran evidentemente despectivos, a pesar de las palabras de Jesús, y se marchan. Pero Jesús les dice que lo dejen estar y que su buena conciencia les justifica.
ECR 97.1-2
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ECR 97.3
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ECR 97.4
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