ECR 45
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
Notas del tema
Comodidad de lectura
ECR 45
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ECR 49
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ECR 49.2
«Y el día que Yo debiera morir...».
«¡No! Eres joven, Maestro... ¿Por qué morir?».
«Porque el Mesías ha venido para predicar la Ley en su verdad y para llevar a cabo la Redención. Y el mundo aborrece la Ley y no quiere redención. Por eso persigue a los mensajeros de Dios».
«¡Oh, que esto no suceda! ¡No le manifiestes este pronóstico de muerte a quien te ama!... Pero, aunque tuvieras que morir, yo te amaría de todas formas. Deja que te ame». Juan tiene una mirada suplicante. Más humilde que nunca, camina al lado de Jesús y parece como si mendigara amor.
Jesús se detiene. Le mira, le taladra con la mirada de su ojo profundo, y, poniéndole la mano sobre su cabeza inclinada, le dice: «Quiero que me ames».
«¡Oh, Maestro!». Juan se siente feliz. Aunque su pupila brille de llanto, ríe con esa joven boca suya bien dibujada; toma la mano divina, la besa en el dorso y la aprieta contra su corazón.
Jesús habla a Juan.
ECR 56.7
«Y tú, Judas, primo, ven conmigo y con éstos. Tú de todas formas te quedarás en Nazaret».
«¿Por qué, Jesús?».
«Porque debes prepararme mi camino en mi tierra. ¿Consideras pequeña esta misión? En verdad no hay una más grave...». Jesús suspira.
«¿Y lo lograré?».
«Sí y no. Pero todo será suficiente para quedar justificados».
«¿De qué? ¿Y ante quién?».
«Ante Dios. Ante la propia tierra. Ante la familia. No podrán censurarnos por haber ofrecido el bien. Y si la patria y la familia lo desdeñan, nosotros no tendremos culpa de su daño».
ECR 77.3 · Volumen 1
« ¿Qué es la vida? Es un tiempo de pausa; Yo diría el limbo del Limbo, que Dios Padre os da para probar vuestra naturaleza de hijos buenos o de bastardos, y para asignaros, sobre la base de vuestras obras, un futuro en el que ya no habrá ni pausas ni pruebas. Ahora, decidme: ¿sería justo que uno, por el hecho de haber recibido el raro bien de disponer del modo de servir a Dios de manera especial, gozara además de un bien continuo durante toda la vida? ¿No os parece que ya ha tenido mucho y que, por tanto, puede considerarse dichoso, aunque en lo humano no lo sea? ¿No sería injusto que aquel que tiene ya en el corazón luz de divina manifestación y la sonrisa de una conciencia que aprueba, tuviera además honores y bienes terrenos? ¿Y no sería incluso imprudente?».
77.3
«Maestro, yo digo que sería incluso profanador. ¿Por qué poner alegrías humanas donde estás Tú? Cuando uno te tiene (...) no debe poseer nada más. No se pone el objeto humano en el Propiciatorio... El vaso consagrado no sirve más que para usos sagrados. Éstos están consagrados desde el día en que vieron tu sonrisa... y nada, no, nada que no seas Tú debe entrar en su corazón, que te tiene a ti. »
ECR 95.1-2
ECR 100.2
ECR 106.2-4
ECR 127.4
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ECR 134
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