ECR 133.2
Notas de la palabra clave
Heroísmo
Comodidad de lectura
ECR 136
El Evangelio como me ha sido revelado
ECR 136.2
El Evangelio como me ha sido revelado
ECR 168.9
El Evangelio como me ha sido revelado
ECR 169.8
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
ECR 171.2
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
ECR 172.8
El Evangelio como me ha sido revelado
ECR 179.4 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«De Cafarnaúm a aquí he venido pensando qué podría deciros. La indicación la he encontrado en los hechos sucedidos esta mañana.
Habéis visto a tres hombres que se han acercado a mí. Uno, espontáneamente, otro porque le he llamado, el tercero por un entusiasmo repentino. Habéis podido ver también cómo de estos tres he tomado sólo a dos. ¿Por qué? ¿Será porque he visto en el tercero a un traidor? No, ciertamente no; lo que he visto en él ha sido una persona no preparada. A simple vista parecía menos preparado éste hombre que ahora está a mi lado, este hombre que iba a enterrar a su padre. Sin embargo, el menos preparado era el tercero. Éste estaba tan preparado — aún sin saberlo — que ha sabido realizar un sacrificio verdaderamente heroico.
Seguir a Dios con heroísmo es siempre prueba de una fuerte preparación espiritual. Esto explica ciertos hechos sorprendentes que se producen en torno a mí. Los que están más preparados para recibir al Cristo — cualesquiera que sean su casta o su cultura — vienen a mí con prontitud y fe absolutas. Los menos preparados me observan como a un hombre que se sale de lo habitual, o me estudian con desconfianza y curiosidad, o incluso me atacan y desacreditan acusándome de varias formas. Las distintas formas de actuar son proporcionales a la falta de preparación de los espíritus.
ECR 180.6 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
¿Y las tierras pedregosas?... ¡Cuántas hay en Israel!... Son las que pertenecen a los “hijos de las leyes” como muy acertadamente ha dicho mi hermano Judas. Estas tierras no tienen la piedra única del Testimonio; no, la piedra de la Ley, sino el pedregal de las pequeñas, pobres, humanas leyes creadas por los hombres; muchas, tantas, que con su peso han reducido a lascas incluso la piedra de la Ley. Se trata de un deterioro que impide completamente la radicación de las semillas. La raíz no tiene ya alimento. No hay tierra, no hay substancia. El agua, estancándose sobre el suelo de piedras, pudre; el sol se pone al rojo en esas piedras y quema las plantas tiernas. Son los espíritus de los que en lugar de la sencilla doctrina de Dios ponen complicadas doctrinas humanas. Reciben mi palabra hasta incluso con alegría; momentáneamente se sienten impresionados y seducidos por ella; pero luego... Sería necesario tener el heroísmo de trabajar duro para limpiar el campo, el espíritu y la mente de todo el pedregal de los oradores vacíos. Entonces la semilla echaría raíz y se haría una fuerte macolla. Sin embargo, así no es nada. Es suficiente un temor a represalias humanas, es suficiente la reflexión: “¿Y luego?, ¿qué respuesta voy a recibir de los poderosos?”, para que la pobre semilla, carente de alimento, languidezca. Es suficiente con que todo el pedregal se remueva con el sonido vano de los centenares de preceptos que han reemplazado al Precepto, para que el hombre perezca con la semilla recibida... Israel está lleno de ello. Esto explica por qué el ir a Dios está en razón inversa del poder humano.
Detalle
Jesús explica la parábola del sembrador y, al hablar de campos llenos de piedras, acaba estableciendo un vínculo con Israel.
Anotación
Sobre las palabras de Judas, véase la nota siguiente.
ECR 184.4 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Yo os digo que la vida del pecador que se hace santo es el combate más largo, heroico y glorioso.