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Notas de la palabra clave

Virginidad

Comodidad de lectura

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ECR 5.15

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Qué es, comparada con ella, la pobre virginidad forzada de la mujer con la que ningún hombre se ha desposado? Menos que nada. ¿Y la virginidad de la mujer que quiso ser virgen para ser de Dios, pero sabe serlo sólo en el cuerpo y no en el espíritu, en el cual deja entrar muchos pensamientos de otro tipo, y acaricia y acepta caricias de pensamientos humanos? Empieza a ser una sombra de virginidad. Pero bien poco aún. ¿Qué es la virginidad de una religiosa de clausura que vive sólo de Dios? Mucho. Pero nunca es perfecta virginidad comparada con la de mi Madre.

ECR 17.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

17.13 Yo recorrí en sentido inverso el camino de los dos pecadores. Obedecí. Obedecí en todos los modos. Dios me había pedido ser virgen. Obedecí. Habiendo amado la virginidad, que me hacía pura como la primera de las mujeres antes de conocer a Satanás, Dios me pidió ser esposa. Obedecí, llevando al matrimonio a la pureza que tuvo, a ese grado de pureza que Dios tenía en su pensamiento cuando creó a los dos Primeros. Convencida de mi destino de soledad en el matrimonio y de desprecio del prójimo por mi esterilidad santa, ahora Dios me pedía ser Madre. Obedecí. Creí que ello era posible y que esa palabra venía de Dios, porque la paz iba entrando en mí al oírla. No pensé: “Lo he merecido”. No me dije a mí misma: “Ahora el mundo me admirará, porque soy semejante a Dios dando ser a la carne de Dios”. No. Me anonadé en la humildad.

Detalle

María describe la desobediencia de Adán y Eva. Luego declara:

ECR 47.4-8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

47.4 Dice Jesús:

«El grupo que se cruzó conmigo era numeroso, pero sólo uno me reconoció: el que tenía alma, pensamiento y carne, limpios de toda lujuria.

Insisto sobre el valor de la pureza. La castidad es siempre fuente de lucidez de pensamiento. La virginidad afina y conserva la sensibilidad intelectiva y afectiva hasta la perfección, perfección que sólo quien es virgen experimenta.

47.5 Virgen se es de muchas formas. A la fuerza — y esto especialmente para las mujeres —, cuando no se ha sido elegido para casarse. Debería ser así también para los hombres, pero no lo es, lo cual está mal, porque de una juventud ensuciada prematuramente por la lascivia sólo podrá salir un cabeza de familia enfermo en el sentimiento y, frecuentemente, también en la carne.

Existe la virginidad conscientemente querida, o sea, la de quienes, en un arrebato del corazón, se consagran al Señor. ¡Hermosa virginidad! ¡Sacrificio agradable a Dios! Pero no todos, luego, saben permanecer en ese candor suyo de lirio enhiesto sobre el tallo, orientado hacia el cielo, que no sabe del fango del suelo, abierto sólo al beso del sol de Dios y de sus rocíos.

Muchos permanecen fieles materialmente al voto en sí. Pero infieles con el pensamiento, que añora y desea lo que ha sacrificado. Éstos son vírgenes sólo a medias. Si la carne está intacta, el corazón no lo está. Este corazón fermenta, hierve, libera humos de sensualidad, tanto más refinada y saboreada cuanto más es creación del pensamiento que acaricia, alimenta y aumenta continuamente imágenes de satisfacciones ilegítimas; ilícitas incluso para el libre, más que ilícitas para el consagrado.

Viene entonces la hipocresía del voto. Hay apariencia, la substancia falta. Y en verdad os digo que entre quien viene a mí con el lirio roto por la imposición de un tirano, y quien viene con el lirio no materialmente quebrado, pero sí sucio de babas por la regurgitación de una sensualidad acariciada y cultivada para llenar de ella las horas de soledad, Yo llamo “virgen” al primero y “no virgen” al segundo. Y al primero le doy corona de virgen y doble corona de martirio con causa en la carne herida y en el corazón llagado por la mutilación no querida.

47.6 El valor de la pureza es tal que — lo has visto — Satanás se preocupaba ante todo de inducirme a la impureza. Él sabe bien que la culpa sensual desmantela el alma y la hace fácil presa para las otras culpas. La atención de Satanás se dirigió a este punto capital para vencerme.

El pan, el hambre, son las formas materiales para la alegoría del apetito, de los apetitos que Satanás explota para sus fines. ¡Bien distinto es el alimento que él me ofrecía para hacerme caer como ebrio a sus pies! Después vendría la gula, el dinero, el poder, la idolatría, la blasfemia, la abjuración de la Ley divina. Mas el primer paso para poseerme era éste: el mismo que usó para herir a Adán.

47.7 El mundo se burla de los puros. Los culpables de impudicia los agreden. Juan el Bautista es una víctima de la lujuria de dos obscenos. Pero si el mundo tiene todavía un poco de luz, se debe a los puros del mundo. Son ellos los siervos de Dios y saben entender a Dios y repetir las palabras de Dios. Yo he dicho: “Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios”, incluso desde la tierra. Ellos, a quienes el humo de la sensualidad no turba el pensamiento, “ven” a Dios y le oyen y le siguen, y le manifiestan a los demás.

47.8 Juan de Zebedeo es puro. Es el puro entre mis discípulos. ¡Qué alma de flor en cuerpo de ángel! Me llama con las palabras de su primer maestro y me pide que le dé paz. Mas la paz la tiene en sí por su vida pura, y Yo le he amado por esta pureza suya, a la que he confiado las enseñanzas, los secretos, la más querida Criatura que tuviera.

Ha sido mi primer discípulo, mi amante desde el primer instante en que me vio. Su alma se había fundido con la mía desde el día en que me había visto pasar a lo largo del Jordán y había visto que el Bautista me señalaba. Aunque no se hubiera cruzado conmigo luego, a mi regreso del desierto, me habría buscado hasta encontrarme; porque quien es puro es humilde y está deseoso de instruirse en la ciencia de Dios, y va, como el agua al mar, hacia los que reconoce maestros en la doctrina celeste».

Palabras clave

ECR 70.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Éste se despoja incluso de su modo de pensar y juzgar para ser “el discípulo”. Juan es aquel que se dona sin querer retener de sí, del sí mismo anterior a la elección, ni siquiera una molécula. Judas, sin embargo, es aquel que no se quiere despojar de sí mismo: la suya es, por tanto, una donación irreal; lleva consigo su yo enfermo de soberbia, de sensualidad, de avidez; conserva su modo de pensar; neutraliza, por tanto, los efectos de la donación y de la Gracia.

Judas: primero de la serie de todos los apóstoles frustrados. ¡Y son tantos...! Juan: arquetipo de los que se hacen hostia por mi amor: tu arquetipo.

Yo y mi Madre somos las Hostias excelsas. Alcanzarnos es difícil, es más, imposible, porque nuestro sacrificio fue de una aspereza total. ¡Pero mi Juan!... Es esa hostia que pueden imitar mis amantes de todas las clases: virgen, mártir, confesor, evangelizador, siervo de Dios y de la Madre de Dios, activo y contemplativo; él dispone de un ejemplo para todos: es aquel que ama.

Observa los distintos modos de razonar. Judas investiga, cavila, opone resistencia, y, aunque externamente parezca que cede, en realidad conserva su forma mental. Juan se siente nada, acepta todo, no pide razones, se siente satisfecho con hacerme feliz. Éste es el ejemplo.

Detalle

Jesús le habla a María de Juan y le dice: