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Notas de la palabra clave

Inmaculada Concepción

Tema: La Virgen María en el Protévangile y el Evangelio de la Infancia · Página 2 de 3

Comodidad de lectura

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ECR 10.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

10.10 ­María era la Llena de Gracia. Toda la Gracia Una y Trina estaba en Ella. Toda la Gracia Una y Trina la preparaba como esposa para la boda, como tálamo para la prole, como divina para su maternidad y para su misión. Ella es la que cierra el ciclo de la profetisas del Antiguo Testamento y abre el de los “portavoces de Dios” en el Nuevo Testamento.

Verdadera Arca de la Palabra de Dios, mirando en su interior eternamente inviolado, descubría, trazadas por el dedo de Dios sobre su corazón inmaculado, las palabras de ciencia eterna, y recordaba, como todos los santos, haberlas oído ya al ser generada con su espíritu inmortal por Dios Padre, creador de todo lo que tiene vida. Y, si no recordaba todo de su futura misión, era porque en toda perfección humana Dios deja algunas lagunas, por ley de una divina prudencia que es bondad y mérito para y hacia la criatura.

María, segunda Eva, tuvo que conquistarse su parte de mérito de ser la Madre del Cristo; con una fiel, buena voluntad. Esto quiso también Dios en su Cristo para hacerle Redentor.

El espíritu de María estaba en el Cielo. Su parte moral y su carne estaban en la tierra, y tenían que pisotear tierra y carne para llegar hasta el espíritu y unirlo al Espíritu en un abrazo fecundo.

ECR 17.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No sabía que no tenía mancha. No podía pensarlo. El solo hecho de pensarlo habría sido presunción y soberbia porque, habiendo nacido de padre y madre humanos, no me era lícito pensar que justamente yo era la Elegida para ser la Sin Mancha.

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María habló con María y le dijo:

ECR 22.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

22.2 He sufrido mucho. Tú no sufres...».

«Yo no. Nunca me he sentido tan bien».

«¡Ya! ¡Claro! En ti no hay mancha, si Dios te ha elegido para ser Madre suya. Por tanto, no estás sujeta a los sufrimientos de Eva. El Fruto concebido en ti es santo».

«Es como si tuviera un ala en el corazón y no un peso; es como llevar dentro todas las flores y todas las avecillas que cantan en primavera, y toda la miel y todo el sol... ¡Oh, me siento dichosa!».

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Elisabeth habla de su embarazo.

ECR 23.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

23.9 Dice María:«Mi presencia había santificado al Bautista, pero no había cancelado a Isabel la condena proveniente de Eva. “Darás a luz con dolor” había dicho el Eterno.

Sólo yo, sin mancha y sin haber tenido unión matrimonial humana, quedé exenta de engendrar con dolor. La tristeza y el dolor son los frutos de la culpa. Yo, que era la Inculpable, tuve que conocer también el dolor y la tristeza, porque era la Corredentora. Pero no conocí el tormento del generar; no, este tormento no lo conocí.

ECR 31.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Yo, en mi condición de Inmaculada, tenía todos los dones de Dios; no sabía que lo era, pero en mi alma éstos eran acti­vos y me daban fuerza espiritual.

ECR 34.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El efluvio de resplandor se hace más vivo. La estrella se detiene encima de la casita que está situada en el lado más corto de la plazuela. Ni los que en aquélla habitan ni los betlemitas la ven, pues están durmiendo en sus casas cerradas. Pero la estrella acelera sus latidos de luz; su cola vibra y ondula más intensamente trazando casi semicírculos en el cielo, que se ilumina todo por la red de astros que la estrella arrastra, por esta red llena de joyas resplandecientes que tiñen de los más hermosos colores a las otras estrellas, casi como si les transmitieran una palabra de alegría.

La casita ahora está toda bañada de este fuego líquido de gemas. El techo de la breve terraza, la escalerita de piedra oscura, la pequeña puerta... todo es como un bloque de pura plata sembrado todo de polvo de diamantes y perlas. Ningún palacio de la Tierra ha tenido jamás, ni la tendrá, una escalera como ésta, hecha para recibir el paso de los ángeles, para ser usada por la Madre que es Madre de Dios; sus pequeños pies de Virgen Inmaculada pueden apoyarse sobre ese cándido esplendor, esos sus pequeños pies destinados a descansar sobre los escalones del trono de Dios. Y, sin embargo, la Virgen está ajena de ello; Ella vela orante junto a la cuna de su Hijo. En su alma tiene resplandores que superan a éstos con que la estrella embellece las cosas.

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La estrella guió a los Magos hasta la Sagrada Familia. Se detuvo ante la posada donde se alojaban la Madre de Dios y su Hijo. La luz de la estrella es muy intensa. María escribió que "su globo se asemeja a un enorme zafiro, iluminado desde dentro por un sol; de él emerge una estela luminosa en la que predomina un azul celeste, pero en la que se mezclan el rubio de los topacios, el verde de las esmeraldas, el brillo tornasolado de los ópalos, la claridad sanguínea de los rubíes y el suave centelleo de las amatistas. Todas las piedras preciosas de la tierra se encuentran en esta estela que recorre el cielo con un movimiento rápido y ondulante, como si estuviera viva. Pero el color predominante que parece llover del globo de la estrella es el tono celeste del zafiro claro que tiñe de azul plateado las casas, las calles y el suelo de Belén, la cuna del Salvador. "

ECR 73.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Y a pesar de todo... amigos, aquí, la noche del 25 de Encenias, de la Virgen nació Jesucristo, el Emmanuel, el Verbo de Dios hecho carne por amor al hombre: quien os está hablando. En aquel entonces, como ahora, el mundo se mostró sordo ante las voces del Cielo que hablaban a los corazones... y rechazó a mi Madre... y aquí... No, Judas, no desvíes con desagrado la mirada de esos murciélagos que revolotean, de esos lagartos, de esas telas de araña; no te recojas con asco tu bonita vestimenta bordada para que no arrastre sobre el suelo cubierto de excrementos de animales. Esos murciélagos son los hijos de los hijos de los que en realidad fueron los primeros juguetes agitados ante los ojos del Niño, por el cual los ángeles cantaban el “Gloria” que oyeron los pastores, que estaban ebrios, sí, pero sólo de extática alegría, de verdadera alegría. Esos lagartos, con su esmeralda, fueron los primeros colores que impresionaron mi pupila, los primeros después del candor del vestido y del rostro maternos; esas telas de araña, los baldaquinos de mi cuna regia. Este suelo... ¡oh!, lo puedes pisar sin desdén... Está cubierto de excrementos... pero está santificado por el pie de Ella, la Santa, la gran Santa, la Pura, la Intacta, la Puérpera deípara, aquella que dio a luz porque debía dar a luz, dio a luz porque Dios, no el hombre, se lo dijo y la fecundó de sí mismo. Ella, la Sin Mancha, lo ha comprimido con sus pies. Tú lo puedes pisar. Y Dios quiera que por las plantas de tus pies te suba al corazón la pureza que Ella espiró...».

ECR 196.8 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Joaquín y Ana sabían que era la Virgen predestinada?» pregunta Judas Iscariote.

«No lo sabían».

«Y entonces, ¿cómo es que Joaquín dijo que Dios la había salvado anticipadamente? ¿No alude ello, acaso, a su privilegio respecto a la culpa?».

«Alude a ello. Pero Joaquín prestaba su boca a Dios, como todos los profetas. Tampoco él comprendió la sublime verdad sobrenatural que el Espíritu había puesto en sus labios. Joaquín era un justo; tanto, que mereció esa paternidad. Y era humilde. En efecto, no hay justicia donde hay soberbia. Él era justo y humilde. Consoló a su hija por amor de padre. En su sabiduría de sacerdote, la instruyó: que sacerdote era, siendo tutor del Arca de Dios. Como pontífice, la consagró con el título más dulce: “La Sin Mancha”. Día llegará en que otro sabio pontífice dirá al mundo: “Ella es la Concebida sin Mancha”, y dará esta verdad al mundo de los creyentes, como artículo de fe irrebatible, para que en el mundo de entonces — que se irá hundiendo cada vez más en una neblinosa monotonía de herejías y vicios — resplandezca, ante la vista de todos, la Toda Hermosa de Dios, coronada de estrellas, vestida de rayos de luna (menos puros que Ella); la Reina de lo creado y del Increado, apoyada en los astros. Porque Dios-Rey tiene por Reina, en su Reino, a María».

«¿Entonces, Joaquín era profeta?».

«Era un justo. Su alma dijo, como hace el eco, lo que Dios decía a su alma, por Dios amada».

Detalle

En EMV 196.3, Jesús relató el episodio de EMV 7.5, con Joaquín y María.

Anotación

El dogma de la Inmaculada Concepción fue proclamado por Pío IX el 8 de diciembre de 1854 en la bula Ineffabilis Deus. Había sido objeto de controversia durante siglos y fue una de las razones de la feroz oposición de la teología establecida a María de Ágreda, que expresó esta revelación en sus visiones.

(...) La Toda Hermosa de Dios, coronada de estrellas, vestida con los rayos de la luna menos pura que ella, y sostenida por las estrellas, la Reina de lo creado y de lo increado; porque en su Reino, Dios Rey tiene a María como Reina. Cf. Apocalipsis 12, 1-2.

Libro del Apocalipsis 12, 1-2

Ap 12, 1-2 : "Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Estaba encinta y gritaba con dolores de parto".