ECR 122.8
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
Notas del tema
Comodidad de lectura
ECR 122.8
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ECR 122.10.12
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ECR 122.10
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ECR 122.11-12
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ECR 123
Llueve en Belle-Eau. La mujer del velo sigue allí y Pedro la vigila. Jesús da una charla sobre el mandamiento: "No cometerás impureza". Habla del matrimonio, el adulterio, la fornicación, el aborto y la homosexualidad. Por último, se dirige a Aglaia, que se arrepiente, pero sus palabras podrían dirigirse a cualquier alma que quiera reencontrar su antigua pureza. Por último, están los fariseos, que se indignan ante la presencia de Aglaia con el Maestro. Escupen la baba de su odio. Jesús no está presente, pero los apóstoles lo defienden: Pedro es muy gracioso en un momento dado, y Judas les da una respuesta maravillosa. Jesús les da las gracias, pero dice que si el alma de Aglaia es redimida, su alegría compensará todas las críticas.
ECR 123.3-5
ECR 123.4
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ECR 123.7
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ECR 124
Está lloviendo en Belle-Eau. No hay peregrinos. Sin embargo, el grupo apostólico está de buen humor y los apóstoles acaban por descubrir que la mujer con velo vive en un refugio muy precario. Así que deciden ayudarla. Judas confiesa que sabe dónde se refugia, pero ha conseguido luchar contra su curiosidad y no descubrir quién es. Jesús le felicita y los Doce se preguntan qué hacer con la mujer del velo. Jesús les pide que decidan, porque se trata de una situación en la que su autoestima "está en juego" y no le corresponde a él presionar sobre su derecho a protegerla. Todos dan entonces su opinión, y se decide llevarla a una habitación aparte, donde reciben a los pacientes. Cuando Aglaé está a salvo, Jesús les habla brevemente del amor al prójimo y de las almas que no cambian porque sus amos no actúan santamente.