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Notas del tema

La Iglesia católica

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Comodidad de lectura

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ECR 202.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¡Ahí viene mi padre!» grita Margziam, que ha visto a Pedro de regreso con su cordero degollado, vaciado de sus vísceras y envuelto de nuevo en su piel. «¡Vienen también Miqueas y los otros! Voy, ¿puedo ir a su encuentro para oír lo que dicen de mi anciano padre?».

«Ve, hijo» dice Jesús acariciándole; y añade, tocando a Juan de Endor en un hombro: «Por favor, acompáñale y... entreténle un poco».

Detalle

Jesús está reprendiendo a Judas cuando Marziam ve a Pedro y a unos campesinos de Doras.

ECR 202.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús se vuelve y va hacia los campesinos, que están extasiados ante el cambio que ven en Margziam.

Camina unos pasos, pero se detiene al oír la observación que hace Tomás: «¡Por Yeohvah! Quería ver tu impetuosidad regia... ¡Pues ha quedado servido!...».

«Os ruego que olvidéis todos este incidente, de la misma forma que Yo me esfuerzo en olvidarlo. Y os ordeno que guardéis silencio ante Simón de Jonás, Juan de Endor y el pequeño. Por motivos que vuestra inteligencia puede comprender, no conviene causarles a ninguno de los tres ni dolor ni escándalo. Y silencio también en Betania, ante las mujeres. Que está entre ellas mi Madre, recordadlo».

«Puedes estar tranquilo, Maestro», «haremos de todo para reparar esto», «y para consolarte» dicen todos.

«¡Gracias!...»

Detalle

Jesús acaba de reprender a Judas y lo abandona mientras tanto.

ECR 202.4-5 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús se vuelve y va hacia los campesinos, que están extasiados ante el cambio que ven en Margziam. (...)

¡Oh, paz a todos vosotros! Isaac os ha encontrado. Me alegro. Gozad en paz vuestra Pascua. Cada uno de mis pastores será un buen hermano para vosotros. Isaac, antes de que se marchen tráemelos. Quiero bendecirlos otra vez. ¿Os habéis fijado, el niño!».

«¡Maestro, qué bien está! ¡Ya está más lozano! Se lo diremos al anciano. ¡Qué contento se va a poner! Este justo nos ha dicho que ahora Yabés es su hijo... ¡Un hecho providencial! Lo vamos a contar todo, todo».

«También que soy hijo de la Ley, y que me siento feliz y que me acuerdo siempre de él. Que no llore ni por mí ni por mi mamá, que la tengo a mi lado, y también él como un ángel, y la tendrá siempre y en la hora de la muerte. Si Jesús ha abierto para entonces las puertas del Cielo, pues entonces mi mamá, más linda que un ángel, saldrá al encuentro del anciano padre y le conducirá a Jesús. Lo ha dicho Él. ¿Se lo vais a decir? ¿Lo vais a saber decir bien?».

«Sí, Yabés».

«No. Ahora soy Margziam. Me ha puesto este nombre la Madre del Señor. Es como si se dijera su nombre. Me quiere mucho. Me mete Ella en la cama todas las noches y me hace decir las mismas oraciones que hacía decir a su Hijo. Por las mañanas me despierta con un beso, luego me viste. Me enseña muchas cosas... ¡Él también, eh!... Entran dentro tan suavemente, que se aprenden sin trabajo. ¡¡Mi Maestro!!». El niño se abraza a Jesús con tal adoración de acto y de expresión que uno se conmueve.

«Sí. Diréis todo esto, y también que no pierda la esperanza el anciano: este ángel pide por él y Yo le bendigo. También os bendigo a vosotros. Idos. La paz sea con vosotros».

Los grupos se separan y van cada uno por su cuenta.

ECR 203.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Anotación

Jesús sale con los suyos de una casa próxima a los muros de la ciudad (creo que del barrio de Beceta, porque para salir de los muros se tiene que pasar todavía por delante de la casa de José, que está cerca de una puerta que he oído que la llaman Puerta de Herodes). La ciudad está semidesierta en esta noche serena y lunar. Comprendo que la Pascua ha sido consumida en una de las casas de Lázaro — que no es, de ninguna manera, la casa del Cenáculo —. Ésta se encuentra completamente al otro extremo respecto a aquélla: una al Norte, la otra al Sur de Jerusalén.

En la puerta de la casa, Jesús, con ese gesto suyo cortés, se había despedido de Juan de Endor, dejándole como custodio de las mujeres y dándole las gracias por esto mismo; había besado a Margziam, que también había venido a la puerta.

Ahora Jesús se encamina hacia fuera de la llamada Puerta de Herodes.

ECR 203.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Gracias, amigos, por el gran amor que me tenéis; si pudierais ver cómo me consuela, os asombraríais. Fijaos, Yo me muevo entre continuas contrariedades y desilusiones. Desilusiones por vosotros. Convenceos de que por mí no tengo ninguna desilusión, pues no me ha sido concedido el don de ignorar... Por esta razón también os aconsejo que os dejéis guiar por mí. Si permito una cosa, la que sea, no opongáis resistencia a ello; si no intervengo para poner fin a algo, no os toméis la iniciativa de hacerlo vosotros. Cada cosa a su debido tiempo. Confiad en mí, en todo.

ECR 203.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Fijaos, Yo me muevo entre continuas contrariedades y desilusiones. Desilusiones por vosotros. Convenceos de que por mí no tengo ninguna desilusión, pues no me ha sido concedido el don de ignorar... Por esta razón también os aconsejo que os dejéis guiar por mí. Si permito una cosa, la que sea, no opongáis resistencia a ello; si no intervengo para poner fin a algo, no os toméis la iniciativa de hacerlo vosotros. Cada cosa a su debido tiempo. Confiad en mí, en todo».

Detalle

Jesús habla de las pruebas por las que está pasando el grupo apostólico y exhorta a los apóstoles a confiar en Dios.

ECR 203.1-2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ya están en el ángulo nordeste de la muralla; vuelven la esquina y van siguiendo la base del monte Moria hasta un punto en que, por un puentecito, pueden cruzar el Cedrón.

«¿Vamos a Getsemaní?» pregunta Santiago de Alfeo.

«No. Más arriba, a la cima del Monte de los Olivos».

«¡Qué bonito será!» dice Juan.

«También le habría gustado al niño» susurra Pedro.

«¡Tendrá oportunidad de verlo otras muchas veces! Estaba cansado, y además es un niño. Quiero ofreceros una cosa grande, porque ya es justo que la tengáis».

203.2

Suben entre los olivos, dejando Getsemaní a su derecha, subiendo más arriba por el monte, hasta alcanzar la cima, en que los olivos forman un peine susurrador.

ECR 203.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Queridos, muy queridos discípulos míos, continuadores míos en el futuro, acercaos a mí. Un día, varios días, me habéis dicho: “Enséñanos a orar como lo haces Tú; enséñanos, como Juan enseñó a los suyos, para que nosotros, discípulos, podamos orar con las mismas palabras del Maestro”. Siempre os he respondido: “Lo haré cuando vea en vosotros un mínimo suficiente de preparación, para que la oración no sea una fórmula vana de palabras humanas, sino verdadera conversación con el Padre”. Pues bien, ha llegado el momento; poseéis ahora lo suficiente para poder conocer las palabras dignas de ser elevadas a Dios, y quiero enseñároslas esta noche, en la paz y el amor que reina entre nosotros, en la paz y el amor de Dios y con Dios, porque hemos prestado obediencia al precepto pascual como verdaderos israelitas y al imperativo divino de la caridad hacia Dios y el prójimo.

Detalle

Jesús habla a los apóstoles.

Anotación

Me dijo, por ejemplo, en EMV 62.2 | EMV 119.10 | EMV 149.3.

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