Jesús está en Nazaret. Judas le preguntó si iba al Monte Líbano y él le confirmó que sí, porque se lo había prometido a Ester y tenía que ver a los pastores Daniel y Benjamín. El Iscariote decidió entonces marcharse para ir a ver a su madre, y Pedro se alegró mucho de esta inesperada partida. A continuación, Jesús dirigió palabras de consuelo a Santiago de Alfeo, que se sentía invadido por los escrúpulos al pensar que no estaba haciendo lo correcto con su propia madre. A continuación, el Maestro exhorta a Pedro a ser caritativo con Judas.
Jonathas llega entonces a toda prisa, adora al Salvador y, sobre todo, le pide un milagro para su señora, Juana de Kouza, que se está muriendo. Ella le ordena que dé media vuelta y vuelva a casa, y es entonces cuando Ester les avisa de que Cristo está en Nazaret. Sin esperar, el Señor se puso en camino con el pastor, utilizando burros como montura. Encontró a Juana y la salvó, y ella creyó inmediatamente en el Salvador.