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Notas de la palabra clave

Escribir la obra

Tema: Obras de Maria Valtorta · Página 1 de 4

Comodidad de lectura

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ECR 3.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Además, sobre todo por lo que respecta a los dictados, olvido en seguida las palabras, aunque, eso sí, me quedan grabadas las prescripciones que contienen, y, en el alma, la luz. Pero los detalles se borran inmediatamente. Si al cabo de una hora tuviera que repetir lo que he oído, aparte de una o dos frases de especial importancia, no sabría nada más. Las visiones, por el contrario, me quedan vivas en la mente, porque las he tenido que observar por mí misma. Los dictados los recibo. Aquéllas, por el contrario, tengo que percibirlas; permanecen, por tanto, vivas en el pensamiento, que ha tenido que trabajar para advertir sus distintas fases.

Esperaba un dictado sobre la visión de ayer, pero no lo ha habido.

Palabras clave

ECR 10.11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

10.11 Nota mía. Todo el día de ayer había estado pensando que vería la noticia de la muerte de los padres, y, además — por qué, no lo sé —, dado por Zacarías. Igualmente pensaba, a mi manera, cómo trataría Jesús el punto del «recuerdo de Dios por parte de los santos». Esta mañana, cuando empezó la visión, he dicho: «Eso es, ahora le dirán que es huérfana». Y ya sentía encogido mi corazón porque... se trataba de oír y ver la misma tristeza mía de estos días. Sin embargo, no hay nada de cuanto había pensado ver y oír; pero es que ni una palabra por equivocación. Esto me consuela porque me dice que verdaderamente no hay nada mío, ni siquiera una honesta sugestión respecto a un determinado punto. Todo viene realmente de otra fuente. Mi continuo miedo cesa... hasta la próxima vez, porque este miedo de ser engañada y de engañar me acompañará siempre.

Detalle

Maria Valtorta está escribiendo.

Palabras clave

ECR 21.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ayer por la tarde, antes del sopor, vi el llanto de María, inclinada hacia la piedra de la unción, sobre el cuerpo sin vida del Redentor. Estaba a su lado derecho, dando la espalda a la boca de la gruta sepulcral. La luz de las antorchas iluminaba su cara y me hacía ver su pobre rostro devastado por el dolor, lavado por el llanto. Cogía la mano de Jesús, la acariciaba, se la calentaba en sus mejillas, la besaba, extendía los dedos... besaba uno a uno estos dedos ya inmóviles. Luego acariciaba el rostro de Jesús, se inclinaba a besar la boca abierta, los ojos semicerrados, la frente herida. La luz rojiza de las antorchas daba un aspecto más vivo aún a las llagas de todo ese cuerpo torturado y hacía más verídica la crudeza del suplicio padecido y la realidad de su estar muerto.

Y así me quedé contemplando mientras permaneció lúcida mi inteligencia. Luego, despertada del sopor, he orado y me tranquilicé para dormir verdaderamente. Entonces me comenzó la visión que he descrito. Pero la Madre me dijo: «No te muevas. Únicamente mira. Mañana escribirás». Durante el sueño he vuelto a soñar todo. Me he despertado a las 6’30 y he vuelto a ver cuanto ya había visto despierta y en sueño. He escrito mientras veía. Luego ha venido usted y le he podido preguntar si tenía que meter lo que sigue. Son pequeños cuadros separados que tratan del tiempo de permanencia de María en casa de Zacarías.

ECR 23.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

23.1 En medio de las cosas repugnantes que nos ofrece el mundo de ahora, baja del Cielo — y no sé cómo puede hacerlo, dado que yo soy como una ramita seca a merced del viento en estos continuos choques contra la maldad humana, tan discordante con lo que vive en mí — baja del Cielo, digo, esta visión de paz.

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Maria Valtorta recibió una visión del nacimiento de Juan el Bautista y dijo:

Palabras clave

ECR 33.1.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

33.1 Esta mañana he tenido un suave despertar. Estando aún entre las nieblas del sopor, oía una voz purísima cantar dulcemente una calma canción de cuna. Parecía, por lo lenta y arcaica que era, una pastoral navideña. Yo seguía ese motivo y esa voz, gozándome en ella cada vez más, recobrando la lucidez bajo su onda. Y la he recobrado y he comprendido. He dicho: «¡Te saludo, María, llena de Gracia!» (porque quien cantaba era Mamá). Ella, por su parte, después de decirme: «Yo también te saludo. ¡Ven y alégrate!», ha alzado la voz.

Y la he visto, en la casa de Belén, en la habitación que ocupa Ella, acunando a Jesús para dormirle. (...) 33.4 No es una visión grandiosa. Quizás, en el conjunto general de las otras, será considerada inútil, porque no revela nada de especial. Lo sé. Pero para mí es una auténtica gracia, y tal la considero porque hace apacible a mi espíritu; le hace puro, amoroso, como si le hubieran recreado las manos de nuestra Madre. Creo que en este sentido también le gustará a usted. Somos “niños”... ¡Mejor así! Somos gratos a Jesús. Que la gente, las personas doctas y complicadas, piensen lo que quieran; que nos llamen incluso “pueriles”. Nosotros no pensamos en eso, ¿verdad?

Palabras clave

ECR 38.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Ven, pequeño Juan, y observa. Retrocede a los años de mi niñez, agarrada de mi mano, de esta mano mía que te guía. Todo cuanto vea­s deberá incluirse en el Evangelio de mi infancia, donde quiero que quede recogida también la visión relativa a la permanencia de la Familia en Egipto. Lo pondréis de la siguiente manera: la Familia en Egipto; luego, la primera lección de trabajo de Jesús niño; luego, la que vas a describir ahora; luego, la escena de la mayoría de edad (prometida hoy, 25-11); por último, la visión de Jesús entre los doctores en el Templo en su 12ª Pascua. Motivo tiene también lo que ahora vas a ver; es más, proyecta luz sobre algunos puntos de mis primeros años, y sobre las relaciones entre los parientes. Esto es un regalo para ti, en esta fiesta mía de la Regalidad; para ti, que sientes cómo se transvasa a ti la paz de la casa de Nazaret cuando la ves. Escribe».

Detalle

Ejemplo donde Jesús da el orden de los dictados.

Palabras clave

ECR 39.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

39.1 He recibido una promesa suya. Yo le decía: «Jesús, ¡cuánto me gustaría ver la ceremonia de la mayoría de edad tuya!». Y Él me respondió: «Será lo primero que te dé en cuanto podamos estar “nosotros” sin menoscabo del misterio. Y la vas a poner después de la escena que te he dado hace poco tiempo (29-10) de mi Madre como Maestra mía y de Judas y Santiago. La pondrás entre ésta y la Disputa en el Templo».

Palabras clave

ECR 41.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

41.10 Debería decirle ahora dos cosas que sin duda le interesan y que había decidido poner por escrito en cuanto me despertara del sopor. No obstante, dado que hay otras cosas más urgentes, lo escribiré más tarde.

Lo que le quería decir antes es lo siguiente.

Usted hoy me decía que cómo había podido saber los nombres de Hil.lel y Gamaliel y el de Siammai.

Pues bien, es la voz que yo llamo “segunda” la que me dice estas cosas. Se trata de una voz de carácter menos sensible aún que la de mi Jesús o que la de los otros que dictan; éstas son voces que — ya se lo he dicho y ahora se lo repito — mi oído espiritual percibe iguales que voces humanas; las oigo serenas o airadas, fuertes o bajas, jubilosas o tristes: es como si uno hablase a mi lado. Esta “segunda voz”, sin embargo, es como una luz, una intuición que habla en mi espíritu. “En”, no “a”, mi espíritu. Se trata de una indicación.

Así, mientras me acercaba al grupo de los que estaban discutiendo, sin saber quién era el noble personaje que, al lado de un anciano, disputaba con tanto calor, este “algo” interior me dijo: «Gamaliel — Hil.lel». Sí, primero Gamaliel, luego Hil.lel; estoy segura. Y mientras estaba pensando en quiénes eran éstos, este indicador interno me indicó a su vez el tercero, antipático individuo, justo en el momento en que Gamaliel le estaba llamando por su nombre. Así he podido saber quién era éste, de farisaico aspecto.

Palabras clave

ECR 42.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

42.1 Con irresistible fuerza, mientras estoy corrigiendo el fascículo, y más concretamente el dictado que trata sobre las seudorreligiones actuales, entra en mí esta visión, y la escribo mientras la veo.

Detalle

De vez en cuando, María veía una visión de forma "convincente".

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