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Notas del tema

El Decálogo y los Mandamientos del Antiguo Testamento

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Comodidad de lectura

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ECR 123

El Evangelio como me ha sido revelado

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Llueve en Belle-Eau. La mujer del velo sigue allí y Pedro la vigila. Jesús da una charla sobre el mandamiento: "No cometerás impureza". Habla del matrimonio, el adulterio, la fornicación, el aborto y la homosexualidad. Por último, se dirige a Aglaia, que se arrepiente, pero sus palabras podrían dirigirse a cualquier alma que quiera reencontrar su antigua pureza. Por último, están los fariseos, que se indignan ante la presencia de Aglaia con el Maestro. Escupen la baba de su odio. Jesús no está presente, pero los apóstoles lo defienden: Pedro es muy gracioso en un momento dado, y Judas les da una respuesta maravillosa. Jesús les da las gracias, pero dice que si el alma de Aglaia es redimida, su alegría compensará todas las críticas.

ECR 124

El Evangelio como me ha sido revelado

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Está lloviendo en Belle-Eau. No hay peregrinos. Sin embargo, el grupo apostólico está de buen humor y los apóstoles acaban por descubrir que la mujer con velo vive en un refugio muy precario. Así que deciden ayudarla. Judas confiesa que sabe dónde se refugia, pero ha conseguido luchar contra su curiosidad y no descubrir quién es. Jesús le felicita y los Doce se preguntan qué hacer con la mujer del velo. Jesús les pide que decidan, porque se trata de una situación en la que su autoestima "está en juego" y no le corresponde a él presionar sobre su derecho a protegerla. Todos dan entonces su opinión, y se decide llevarla a una habitación aparte, donde reciben a los pacientes. Cuando Aglaé está a salvo, Jesús les habla brevemente del amor al prójimo y de las almas que no cambian porque sus amos no actúan santamente.

ECR 125

El Evangelio como me ha sido revelado

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Jesús está en Belle-Eau y da una charla sobre el mandamiento: "Santificarás las fiestas". Habla del descanso sabático, que para nosotros equivale al descanso dominical. Es un orden físico, moral y espiritual. Jesús también habla del trabajo. Insiste en el trabajo honesto, impulsado por el amor al prójimo. Por último, cuando descansamos el séptimo día, debemos dedicarlo a nuestra familia, a Dios, y aprovecharlo para hacer examen de conciencia, a fin de ser mejores la semana siguiente. Por último, el Señor nos manda ser como los pequeños, y ahí está la hermosa curación física de un niño que quedó paralítico tras ser atropellado por un heroinómano.