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Notas de la palabra clave

Descanso dominical

Comodidad de lectura

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ECR 40.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

40.5 «Niño, escucha. Has dicho: “Acuérdate de santificar las fiestas, teniendo en cuenta que el precepto de no trabajar en día de sábado fue dicho no sólo para ti, sino también para tu hijo y tu hija, para tu siervo y tu sierva, e incluso para el jumento”. Entonces, dime: si una gallina pone un huevo en día de sábado, o si una oveja pare, ¿será lícito hacer uso de ese fruto de su vientre, o habrá que considerarlo como cosa oprobiosa?».

«Sé que muchos rabíes — el último de los cuales, en vida aún, es Siammai — dicen que el huevo puesto en día de sábado va contra el precepto. Pero Yo pienso que hay que distinguir entre el hombre y el animal, o quien cumple un acto animal como dar a luz. Si le obligo al jumento a trabajar, yo, al imponerme con el azote a que trabaje, cumplo también su pecado. Pero, si una gallina pone un huevo que ha ido madurando en su ovario, o si una oveja pare en día de sábado — porque ya está en condiciones de nacer su cría —, entonces no. Tal obra, en efecto, no es pecado, como tampoco lo son, a los ojos de Dios, ni el huevo puesto ni el cordero parido en sábado».

«¿Y cómo puede ser eso, si todo trabajo, cualquiera que fuere, en día de sábado, es pecado?».

«Porque el concebir y generar corresponde a la voluntad del Creador y están regulados por leyes dadas por Él a todas las criaturas. Pues bien, la gallina no hace sino obedecer a esa ley que dice que después de tantas horas de formación el huevo está completo y ha de ponerse; y la oveja lo mismo, no hace sino que obedecer a esas leyes puestas por Aquel que todo hizo, el cual estableció que dos veces al año, cuando ríe la primavera por los campos floridos y cuando el bosque se despoja de su follaje y el frío intenso oprime el pecho del hombre, las ovejas se emparejasen para dar luego leche, carne y sustanciosos quesos en las estaciones opuestas, en los meses de más arduo trabajo por las mieses, o de más dolorosa escasez a causa de los hielos. Pues entonces, si una oveja, llegado su tiempo, da a luz a su criatura, ¡oh, ésta bien puede ser sagrada incluso para el altar, porque es fruto de obediencia al Creador!».

ECR 50.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Te vas mañana, Maestro?».

«Mañana al amanecer, si no te desagrada».

«Desagradarme el que te vayas, sí, pero la hora no; es incluso propicia».

«¿Vas a ir a pescar?».

«Esta noche, cuando salga la Luna».

«Has hecho bien, Simón Pedro, en no pescar durante la pasada noche. Todavía no había terminado el sábado. Nehemías, en sus reformas, quiso que en Judá se respetara el sábado. Ahora también demasiada gente en sábado prensa en los lagares, transporta haces, carga vino y fruta, y vende y compra pescado y corderos. Tenéis seis días para esto. El sábado es del Señor. Sólo una cosa podéis hacer en sábado: el bien a vuestro prójimo, pero sin ningún tipo de afán de lucro. Quien viola por lucro el sábado sólo puede obtener de Dios el castigo. ¿Gana algo?: lo perderá con creces en los otros seis días. ¿No lo gana?: se ha esforzado en vano el cuerpo, no concediéndole ese reposo que la Inteligencia ha establecido para él, airándose el espíritu por haber trabajado inútilmente, llegando incluso a proferir imprecaciones. Sin embargo, el día de Dios debe transcurrirse con el corazón unido a Dios en dulce oración de amor. Hay que ser fieles en todo».

ECR 125

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Jesús está en Belle-Eau y da una charla sobre el mandamiento: "Santificarás las fiestas". Habla del descanso sabático, que para nosotros equivale al descanso dominical. Es un orden físico, moral y espiritual. Jesús también habla del trabajo. Insiste en el trabajo honesto, impulsado por el amor al prójimo. Por último, cuando descansamos el séptimo día, debemos dedicarlo a nuestra familia, a Dios, y aprovecharlo para hacer examen de conciencia, a fin de ser mejores la semana siguiente. Por último, el Señor nos manda ser como los pequeños, y ahí está la hermosa curación física de un niño que quedó paralítico tras ser atropellado por un heroinómano.

ECR 194.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

« (...) Vamos adelante, a la Ciudad santa. Tenemos que llegar hacia el atardecer de mañana. ¿Por qué tanta prisa? ¿Me lo sabrías responder? ¿No sería lo mismo llegar pasado mañana?».

«No, no sería lo mismo. Mañana es la Parasceve. Después del ocaso sólo se puede andar seis estadios; más no se puede, porque ya ha empezado el sábado con su correspondiente reposo».

«¿Se está entonces sin hacer nada los sábados?».

«No. Se reza al Señor altísimo».

«¿Cómo se llama?».

«Adonái. Pero los santos pueden pronunciar su Nombre».

«También los niños buenos. Dile, si le sabes».

«Iaavé» (este pequeñuelo lo pronuncia así: es una Y muy suave, casi una I, y la a muy alargada).

«Y, ¿por qué se reza al Señor altísimo el sábado?».

«Porque Él se lo dijo a Moisés cuando le dio las tablas de la Ley».

«¡Ah! ¡Sí? ¿Y qué dijo?».

«Dijo que se santificara el sábado. “Trabajarás durante seis días, pero el séptimo descansarás tú, y los demás contigo, porque es lo que hice Yo después de la creación”».

«¿Cómo! ¿El Señor descansó? ¿Estaba cansado por haber creado? ¿Creó realmente Él? ¿Por qué lo sabes? Yo sé que Dios no se cansa nunca».

«No se había cansado porque Dios no anda ni mueve los brazos. Lo hizo para enseñar a Adán y enseñarnos a nosotros, y para que tuviéramos un día en el que no pensásemos en otra cosa sino en Él. Y Él lo ha creado todo; seguro. Lo dice el Libro del Señor».

«Pero, ¿el Libro lo ha escrito Él?».

«No, pero es la Verdad, y hay que prestarle fe para no ir con Lucifer».

«Me has dicho que Dios ni anda ni mueve los brazos. ¿Entonces, como creó? ¿Cómo es? ¿Es una estatua?».

«No es un ídolo, es Dios; y Dios es... Dios es... déjame pensar y recordar cómo decía mi mamá y, mejor todavía, ese hombre que va en tu nombre a visitar a los pobres de Esdrelón... Mi mamá decía, para hacerme comprender a Dios: “Dios es como mi amor por ti; no tiene cuerpo, y, sin embargo, existe”. Y ese hombre pequeño, con una sonrisa muy dulce, decía: “Dios es un Espíritu eterno, uno y trino, y la segunda Persona se ha encarnado por amor a nosotros, que somos pobres, y su nombre...”. ¡Oh, mi Señor! Pero... ahora que me doy cuenta... ¡eres Tú!». El niño, lleno de estupor, se arroja al suelo adorando.

Todos acuden, creyendo que se ha caído; pero Jesús hace un gesto de silencio llevándose el dedo a los labios, y dice: «¡Levántate, Yabés! ¡Los niños no deben tener miedo de mí!».

El niño levanta la cabeza, lleno de veneración, y mira a Jesús con expresión cambiada, casi de miedo.

Jesús sonríe y le tiende la mano diciendo: «Eres sabio, pequeño israelita.»

Anotación

Tras la puesta de sol, sólo se pueden recorrer seis estadios. 6 x 185 m = 1,110 km.

El niño lo pronuncia así: una J muy suave que casi se convierte en Y, y una a muy larga. Mientras que la é es dura, cortada -añade MV en una copia mecanografiada-, a diferencia de los galileos, que dicen la primera consonante como una sgi [ésta es, al parecer, la forma toscana correspondiente a la fonética (ʃ) = ch] muy arrastrada y la última vocal muy abierta, como si fueran dos 'e' con acento grave, como en 'père' en francés. Véase la pronunciación del Nombre Divino.

Y Dios es... Dios es... déjame pensar y recordar lo que dijo mamá y, aún mejor que ella, este hombre que va en tu nombre a buscar a los pobres de Esdrelón .. . Jonás.