ECR 37.1-2
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
José observa y se interesa tomándolo todo con seriedad. Luego propone hacer él “mañana” un pequeño lago, no con el plato desportillado, sino con un pequeño recipiente de madera, bien estucado y empecinado, en el que Jesús podrá botar verdaderas barquitas de madera que José le va a enseñar a hacer.
37.2 Precisamente en este momento le iba a traer unas pequeñas herramientas de trabajo, adecuadas para Él; para que pudiera aprender, sin mayor esfuerzo, a usarlas.
«¡Así te podré ayudar!» dice Jesús con una sonrisa.
«Así me podrás ayudar, y te harás un hábil carpintero. Ven a verlas».
Y entran en el taller. Y José le muestra un pequeño martillo, una sierra pequeña, unos minúsculos destornilladores, una garlopa como de juguete; todo ello puesto encima de un banco de carpintero recién hecho: un banco adecuado a la estatura del pequeño Jesús.
«¿Ves cómo se sierra? Se apoya este pedazo de madera así. Se coge la sierra así, y, con cuidado de no ir a los dedos, se sierra. Prueba tú...».
Y empieza la lección. Y Jesús, rojo del esfuerzo y aprentando los labios, sierra con cuidado, y luego alisa la tablita con la garlopa, y, a pesar de que esté no poco torcida, le parece bonita, y José le alaba y le enseña a trabajar, con paciencia y amor.
Detalle
Contexto: Jesús, que tiene unos cinco años, está jugando en el jardín, pero no consigue crear un pequeño lago en el suelo.
Objeción: el destornillador no existe.
Nota del editor sobre el destornillador: En realidad, el tornillo y el destornillador no existían en aquella época. Debían de ser pequeños cinceles de madera de fabricación muy antigua, es decir, una barra de hierro con un extremo aplanado y afilado a la que se colocaba un mango de madera para una buena maniobrabilidad. En 42.2, María aclara su incertidumbre añadiendo: "me semble-t-il".