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Notas del tema

El destino final del hombre

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Comodidad de lectura

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ECR 173.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Dios está con el santo y el santo está con Dios. Por su cuerpo no pide, y Dios le provee de lo necesario; trabaja, antes bien, para su espíritu, y Dios mismo se da a él ya aquí, y después de esta vida le dará el Paraíso.

ECR 174.8 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La vida (...) fluye como arco a caballo entre el pasado y el futuro, entre el mal y el bien. En el centro está el hombre con su voluntad y su libre albedrío. En los extremos están: en una parte, Dios con su Cielo; en la otra, Satanás con su Infierno. El hombre puede elegir. Nadie lo obliga.

ECR 174.9 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Cuando uno está corrompido arrastra hacia la corrupción, a menos que el otro sea un santo en el verdadero sentido de la palabra.

ECR 174.10 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No hay mal en el hecho de ser tentados. El atleta se prepara para la victoria con la lucha. El mal está en ser vencidos por falta de preparación o de atención. Sé que todo puede servir de tentación. Sé que defenderse debilita. Sé que la lucha cansa. De todas formas, ¡ánimo!; pensad en lo que conseguís por estas cosas. ¿Estaríais dispuestos a perder una eternidad de paz por una hora de placer, del tipo que sea? ¿Qué os deja el placer de la carne, del oro y del pensamiento? Nada. ¿Qué conseguís de repudiarlos? Todo.

ECR 174.13 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Ay de vosotros, los ricos, los que os gozáis la vida y nada más, porque precisamente entre vosotros fermenta la mayor impureza, recostada sobre el ocio y el dinero! Ahora estáis ahítos; hasta la garganta os llega el alimento de las concupiscencias, y os estrangula. Un día sentiréis hambre, una hambre espantosa, insaciable, sin posibilidad de ser atenuada, para toda la eternidad. Ahora sois ricos. ¡Cuánto bien podríais hacer con vuestra riqueza! Sin embargo, con ella hacéis un gran daño, a vosotros y a los demás. Un día sin final conoceréis una pobreza atroz. Ahora reís; os creéis los triunfadores; sin embargo, vuestras lágrimas llenarán los estanques de la Gehena, y no se enjugarán jamás.

ECR 174.13 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Dónde anida el adulterio? ¿Dónde, la corrupción de muchachas? ¿Quién tiene dos o tres lechos licenciosos, además del suyo propio como esposo, en los cuales disipa su dinero y el vigor de un cuerpo dado por Dios para que trabaje para su familia y no para debilitarse en repelentes uniones que le rebajan a nivel inferior al de una bestia inmunda? Habéis oído que se dijo: “No cometas adulterio”. Pues Yo os digo que quien mire a una mujer con concupiscencia, o quien vaya a un hombre con deseo, aun sólo con esto, ha cometido ya adulterio en su corazón. Ninguna razón justifica la fornicación. Ninguna; ni el abandono o repudio del marido, ni la conmiseración hacia la repudiada. Tenéis sólo un alma: no mienta, una vez que se ha unido a otra por pacto de fidelidad; pues, de ser así, ese hermoso cuerpo a través del cual pecáis irá con vosotros, almas impuras, a las inexhaustas llamas. Mutiladlo, antes que matarlo eternamente condenándolo. Vosotros, los ricos, sentinas de vicio llenas de gusanos, sed de nuevo hombres, para que el Cielo no sienta repulsa de vosotros...

ECR 174.18 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

(...) Por tanto, os digo: “El que haya mirado a una mujer con concupiscencia ha cometido ya adulterio con ella, porque su pensamiento ha cometido ya el acto de su deseo”. Antes que esto, si tu ojo derecho te ha sido motivo de escándalo, sácatelo y arrójalo lejos de ti. Más te vale quedarte tuerto que hundirte en las tinieblas infernales para siempre. Y si tu mano derecha ha pecado, ampútala y arrójala. Más te vale tener un miembro menos que pertenecer entero al infierno.

ECR 174.18 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Es verdad que ha sido dicho que los deformes no podrán seguir sirviendo a Dios en el Templo; pero, pasada esta vida, los deformes de nacimiento santos, o los deformes por virtud, serán más hermosos que los ángeles y servirán a Dios amándole en el gozo del Cielo.

ECR 174.20 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Sed buenos para con los débiles. No juzguéis, para no ser juzgados. Acordaos de que podría llegar el momento en que Dios os recordase: “Así juzgaste. Por tanto, sabías que estaba mal hecho. Cometiste, entonces, pecado teniendo conciencia de lo que hacías. Paga ahora tu pena”.

ECR 174.21 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Muchas cosas os he dicho, hijos míos. Escuchad mis palabras: quien las escucha y las pone en práctica es comparable a un hombre reflexivo que, queriendo construir una casa, eligió un lugar rocoso. Sin duda le costó construir los cimientos. Tuvo que trabajar a base de pico y cincel, hacerse callos en las manos, cansar sus lomos. Pero luego pudo colar su argamasa en los huecos abiertos en la roca, y meter en ellos los ladrillos bien apretados, como en muralla de baluarte, y así la casa se fue alzando sólida como un monte. Vinieron las inclemencias del tiempo, los turbiones; las lluvias desbordaron los ríos, silbaron los vientos, azotaron las olas... y la casa resistió todo. Así es el hombre que tiene una fe bien cimentada. Sin embargo, quien escucha con superficialidad y no se esfuerza en grabar en su corazón mis palabras — porque sabe que para hacerlo debería esforzarse, padecer dolor, extirpar demasiadas cosas — es semejante a aquel hombre que por pereza y necedad edifica su casa sobre la arena. En cuanto llegan las inclemencias, la casa, pronto construida, cae pronto, y el necio se queda mirando, desolado, sus ruinas y la quiebra de su capital. Pues bien, en nuestro caso es peor que un derrumbamiento — que se podría, no sin gastos y esfuerzos, reparar todavía—; en este caso, una vez derrumbado el edificio mal construido de un espíritu, nada queda para volver a edificarlo. En la otra vida no se construye. ¡Ay de quien se presente allí con escombros!