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Notas de la palabra clave

Algunas palabras de sabiduría

Tema: Vida cristiana · Página 81 de 90

Comodidad de lectura

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ECR 186.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La razón natural es el no estimular la sangre con alimentos que conducen a ardores indignos del hombre, al cual no se le niega el amor carnal, pero debe templarlo siempre con el frescor del alma orientada al Cielo; hacer, por tanto, amor — no sensualidad — de ese sentimiento que une al hombre a su compañera, en quien debe ver la congénere y no la hembra.

ECR 187.5 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No es a esta palabra [la palabra de los demás] a lo que debes temer; antes bien, a tus acciones y al juicio de Dios.

ECR 188.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hijo, no tiendas tu mano al fruto prohibido; el solo hecho de acercarte a él ya es una imprudencia. No tengas curiosidad por conocer lo ultraterreno; ten temor a que el veneno satánico de la curiosidad se te adhiera. Evita lo oculto y lo que no tiene explicación. Una sola cosa debe recibirse con santa fe: Dios.

ECR 188.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Evita aquello que no es Dios y que no se puede explicar con las fuerzas de la razón ni crear con las fuerzas del hombre; evítalo, para que no se te abran las fuentes de la malicia y comprendas que estás “desnudo”. Desnudo: repelente de humanidad mezclada con el satanismo.

Anotación

Referencia a Génesis 3:6, que Jesús menciona justo antes: "Cuando Eva vio que el fruto del árbol era bueno para comer y hermoso de ver, lo cogió, comió un poco y dio otro poco a su marido... Entonces se les abrieron los ojos y vieron que estaban desnudos, y se hicieron vestidos... Y Dios dijo: '¿Y quién os ha dicho que estabais desnudos? Entonces comisteis del árbol que os había prohibido. Y los expulsó del paraíso de las delicias. "

ECR 188.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No desees rasgar los velos que separan a los vivos de los difuntos. No molestes a los difuntos. Escúchalos — a los sabios — mientras están en este mundo y venéralos obedeciéndolos incluso después de la muerte. No disturbes su segunda vida. Quien no obedece a la voz del Señor pierde al Señor; mas el Señor ha prohibido el ocultismo, la nigromancia, el satanismo en todas sus formas.