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Notas del tema

Elementos de la vida cristiana

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Comodidad de lectura

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ECR 52.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Acaso no lo he dicho?: “Quien, una vez puesta la mano en el arado, se vuelve hacia atrás a saludar a quien se queda, no es apto para el Reino de Dios”. Yo había puesto la mano en el arado para abrir con la reja no la tierra sino los corazones, y sembrar en ellos la palabra de Dios. Sólo levantaría esa mano una vez arrancada de allí para ser clavada en la Cruz y abrir con mi torturante clavo el corazón del Padre mío, haciendo salir de él el perdón para la humanidad.

Anotación

Evangelio de Lucas 9, 62

Lc 9, 62 : Jesús le respondió: "El que pone la mano en el arado y luego mira hacia atrás no es apto para el Reino de Dios.

ECR 52.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

52.7 Jesús me explica el significado de la frase.

«Ese “ya”, que muchos traductores omiten, es la clave de la frase y explica su verdadero significado.

Yo era el Hijo sujeto a la Madre hasta el momento en que la voluntad del Padre me indicó que había llegado la hora de ser el Maestro. Desde el momento en que mi misión comenzó, ya no era el Hijo sujeto a la Madre, sino el Siervo de Dios. Rotas las ligaduras morales hacia la que me había engendrado, se transformaron en otras más altas, se refugiaron todas en el espíritu, el cual llamaba siempre “Mamá” a María, mi Santa. El amor no conoció detenciones, ni enfriamiento, más bien habría que decir que jamás fue tan perfecto como cuando, separado de Ella como por una segunda filiación, Ella me dio al mundo para el mundo, como Mesías, como Evangelizador. Su tercera, sublime, mística maternidad, tuvo lugar cuando, en el suplicio del Gólgota, me dió a luz a la Cruz, haciendo de mí el Redentor del mundo.

“¿Qué hay ya entre tú y Yo?”. Antes era tuyo, únicamente tuyo. Tú me mandabas, yo te obedecía. Te estaba “sujeto”. Ahora soy de mi misión.

¿Acaso no lo he dicho?: “Quien, una vez puesta la mano en el arado, se vuelve hacia atrás a saludar a quien se queda, no es apto para el Reino de Dios”. Yo había puesto la mano en el arado para abrir con la reja no la tierra sino los corazones, y sembrar en ellos la palabra de Dios. Sólo levantaría esa mano una vez arrancada de allí para ser clavada en la Cruz y abrir con mi torturante clavo el corazón del Padre mío, haciendo salir de él el perdón para la humanidad.

Ese “ya”, olvidado por la mayoría, quería decir esto: “Has sido todo para mí, Madre, mientras fui únicamente el Jesús de María de Nazaret, y me eres todo en mi espíritu; pero, desde que soy el Mesías esperado, soy del Padre mío. Espera un poco todavía y, acabada la misión, volveré a ser todo tuyo; me volverás a tener entre los brazos como cuando era niño y nadie te disputará ya este Hijo tuyo, considerado un oprobio de la humanidad, la cual te arrojará sus despojos para cubrirte incluso a ti del oprobio de ser madre de un reo. Y después me tendrás de nuevo, triunfante, y después me tendrás para siempre, tú tambien triunfante, en el Cielo. Pero ahora soy de todos estos hombres. Y soy del Padre que me ha mandado a ellos”.

Esto es lo que quiere decir ese pequeño, y tan denso de significado, “ya”».

Detalle

Objeción planteada: El "desde ahora" no se encuentra en el Evangelio.

Notas de la segunda edición sobre el pasaje *Este desde ahora que muchos traductores pasan en silencio: al traducir las palabras que pueden leerse en Jn 2,4.

ECR 52.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

52.9 Jesús me instruye así:

«Cuando dije a los discípulos: “Vamos a hacer feliz a mi Madre”, había dado a la frase un sentido más alto de lo que parecía. No la felicidad de verme, sino de ser Ella la iniciadora de mi actividad taumatúrgica y la primera benefactora de la humanidad. Recordadlo siempre: mi primer milagro se produjo por María; el primero: símbolo de que es María la llave del milagro. Yo no niego nada a mi Madre. Por su oración anticipo incluso el tiempo de la gracia. Yo conozco a mi Madre, la segunda en bondad después de Dios. Sé que concederos una gracia es hacerla feliz, porque es la Toda Amor. Por esto, sabiéndolo, dije: “Vamos a hacerla feliz”.

Además quise mostrar al mundo su potencia junto a la mía. Destinada a unirse a mí en la carne — puesto que fuimos una carne: Yo en Ella, Ella en torno a mí, como pétalos de azucena en torno al pistilo oloroso y colmo de vida —, destinada a unirse a mí en el dolor — puesto que estuvimos en la cruz Yo con la carne y Ella con su espíritu, de la misma forma que la azucena perfuma tanto con la corola como con la esencia que de ésta se desprende —, era justo unirla a mí en la potencia que se muestra al mundo.

Os digo a vosotros lo que les dije a aquellos invitados: “Dad gracias a María. Por Ella os ha sido dado el Dueño del milagro y por Ella tenéis mis gracias, especialmente el perdón”.

Descansa en paz. Nosotros estamos contigo».

ECR 53.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El cuerpo sea siervo del espíritu que es siervo del Dios verdadero, y no sea el cuerpo señor del espíritu, y contra Dios.

ECR 53.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Dios es la herencia de sus sacerdotes. Para ellos, Él, el Padre de Israel, es, como en ningún caso, Padre, y pone los medios para que reciban el alimento como es justo; pero no más de lo que sea justo. No ha prometido a sus siervos del Santuario bolsa y posesiones. En la eternidad, por su justicia, tendrán el Cielo, como lo tendrán Moisés y Elías y Jacob y Abraham, pero en esta tierra no deben tener más que vestido de lino y diadema de oro incorruptible: pureza y caridad, y que el cuerpo sea siervo del espíritu que es siervo del Dios verdadero, y no sea el cuerpo señor del espíritu, y contra Dios.

ECR 54.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Yo quiero ser llamado el Hijo del hombre, porque me anonado cargándome todas las miserias del hombre, para llevarlas — mi primer patíbulo — y anularlas después (“llevarlas”, no “tenerlas”). ¡Qué peso, amigos! Pero lo porto con alegría. Mi alegría es portarlo, porque, siendo el Hijo de la humanidad, haré a la humanidad hija de Dios.