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Notas del tema

Vicios, defectos, imperfecciones, pecados y malas inclinaciones

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Comodidad de lectura

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ECR 203.10 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

“Danos nuestro pan de cada día”.

En el Cielo os nutriréis sólo de Dios. La beatitud será vuestro alimento. Mas aquí todavía tenéis necesidad de pan. Sois los párvulos de Dios; justo es entonces decir: “Padre, danos el pan”.

¿Teméis no ser escuchados? ¡Oh, no! Considerad esto: si uno de vosotros tiene un amigo y ve que no tiene pan y debe dar de comer a otro amigo o pariente que ha llegado a su casa al final de la segunda vigilia, irá al primero y le dirá: “Amigo, préstame tres panes, porque tengo un huésped que ha venido ahora y no tengo qué darle de comer”, ¿podrá, acaso, oír como respuesta desde el otro lado de la puerta: “No me molestes, que ya he cerrado la puerta, la he trancado, y mis hijos duermen a mi lado; no puedo levantarme a darte lo que me pides”? No. Si es un verdadero amigo al que se ha dirigido, y si insiste, recibirá lo que pide. Lo recibiría incluso aunque el amigo fuera poco bueno, por su insistencia, porque aquel a quien se lo pidieran, con tal de que no le molestasen, se apresuraría a darle cuantos panes quisiera.

Mas vosotros, cuando dirigís vuestra oración al Padre, no os dirigís a un amigo de este mundo, sino al Amigo perfecto que es el Padre del Cielo. Por tanto, os digo: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá”, pues a quien pide se le da, quien busca halla, y a quien llama se le abre la puerta.

¿Qué padre, a su propio hijo que le pide un pan, le pondrá en la mano una piedra?, ¿qué padre dará a su hijo una serpiente en vez de un pez asado? Un padre que se comportase así con su prole sería un sinvergüenza. Ya lo he dicho, pero lo repito para moveros a sentimientos de bondad y confianza. Así pues, si uno que estuviera en su sano juicio no daría un escorpión en vez de un huevo, ¡cómo no os va a dar Dios con mucha mayor bondad lo que pidiereis!: en efecto, Él es bueno, mientras que vosotros, por el contrario, en más o en menos, sois malos. Pedid, pues, con amor humilde y filial vuestro pan al Padre.

Anotación

Ya lo he dicho: en EMV 172.7.

Evangelio de Mateo 7, 7-11

Mt 7, 7-11 : "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; al que llama, se le abrirá. O también: ¿Quién de vosotros dará a su hijo una piedra cuando pida pan? ¿O le dará una serpiente cuando pida un pez? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!

Evangelio de Lucas 11, 1-13

Lc 11, 1-13 : Sucedió que Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le preguntó: "Señor, enséñanos a orar, como Juan el Bautista enseñó a sus discípulos".

Él le respondió: "Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino. Danos el pan necesario para cada día. Perdona nuestros pecados, porque nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación.

Jesús les dijo de nuevo: "Imaginaos que uno de vosotros tiene un amigo y va a pedirle en plena noche: "Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado a mi casa de viaje y no tengo nada que ofrecerle"". Y si, desde dentro, el otro responde: "¡No vengas a molestarme! La puerta ya está cerrada; mis hijos y yo estamos en la cama. No puedo levantarme para darle nada". Pues yo te digo que, aunque no se levante a dar por amistad, se levantará por la desvergüenza de este amigo, y le dará todo lo que necesite.

Yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de entre vosotros, cuando su hijo le pide un pescado, le da una serpiente en vez de un pescado? ¿O le da un escorpión cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en los cielos dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!

ECR 203.11 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

“Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.

Hay deudas materiales y deudas espirituales; las hay también morales. Deuda material es la moneda o la mercancía que deben restituirse por haber sido prestadas. Deuda moral es la estima arrebatada y no correspondida, el amor querido y no dado. Deuda espiritual es la obediencia a Dios, de quien se exige mucho dándole bien poco, y el amor a Él. Dios nos ama y se le debe amor, como se debe amor a una madre, a la esposa, al hijo, de quienes se exigen muchas cosas. El egoísta quiere tener, pero no da. Pero el egoísta está en las antípodas del Cielo. Tenemos deudas con todos: desde con Dios hasta con el esclavo, pasando por los familiares, los amigos, el prójimo en general, y los que están a nuestro servicio (pues todos éstos son en el fondo iguales que nosotros). ¡Ay de quien no perdone, porque no será perdonado! Dios no puede, por justicia, condonar la deuda que el hombre tiene para con Él, santísimo, si el hombre no perdona a su semejante.

ECR 203.11 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El egoísta quiere tener, pero no da. Pero el egoísta está en las antípodas del Cielo.

ECR 203.11 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Ay de quien no perdone, porque no será perdonado! Dios no puede, por justicia, condonar la deuda que el hombre tiene para con Él, santísimo, si el hombre no perdona a su semejante.

ECR 203.12 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

“No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del Maligno”.

El hombre que no ha sentido la necesidad de compartir con nosotros la cena de Pascua me preguntó hace menos de un año: “¿Cómo! ¿Tú pediste no ser tentado?, ¿en la tentación pediste ayuda contra ella?”. Estábamos nosotros dos solos. Le respondí. Luego — esta vez eramos cuatro — en una solitaria región, repetí la respuesta; pero todavía no fue suficiente, porque en un espíritu irremovible es necesario demoler la funesta fortaleza de su obcecación para abrirse paso; por tanto, lo seguiré diciendo, una, diez, cien veces, hasta que todo se cumpla.

Vosotros, sin embargo, que no estáis acorazados dentro de infaustas doctrinas y aún más infaustas pasiones, orad así. Orad con humildad para que Dios impida las tentaciones. ¡Ah, la humildad! ¡Conocerse como uno es! Sin deprimirse, pero conocerse. Decir: “Soy juez imperfecto de mí mismo y, aunque no me lo parezca, podría ceder. Por tanto, Padre mío, tenme, si es posible, libre de las tentaciones; tan cerca de ti que no permitas al Maligno que me dañe”. Debéis recordar, en efecto, que no es Dios quien tienta al Mal, sino que es el Mal el que tienta. Rogad al Padre para que sostenga vuestra debilidad, de forma que no pueda el Maligno introducirla en la tentación.

Anotación

El hombre (...) me preguntó hace menos de un año: "¿Cómo? ¿Pediste no ser tentado y ser ayudado en la tentación contra sí mismo? " Maria Valtorta anotó: "Nota: este argumento suscitó asombro y... digamos extraño por no decir calculado escándalo hacia el autor de esta obra, como si al decir esto hubiera blasfemado contra Cristo... Les remitimos a la página 229 de "Così sìa (Así sea)" del Rev. P. (Luigi) Pazzaglia O.S.M., libro aprobado ..." (1946, L.I.C.E. Berruti Torino).

Estábamos los dos solos... y respondí. En EMV 69.5 a Judas.

En otra ocasión, éramos cuatro en un lugar solitario, y volví a contestar. En EMV 80,8/10 a Simón y Juan.

ECR 203.12 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Orad con humildad para que Dios impida las tentaciones. ¡Ah, la humildad! ¡Conocerse como uno es! Sin deprimirse, pero conocerse. Decir: “Soy juez imperfecto de mí mismo y, aunque no me lo parezca, podría ceder. Por tanto, Padre mío, tenme, si es posible, libre de las tentaciones; tan cerca de ti que no permitas al Maligno que me dañe”. Debéis recordar, en efecto, que no es Dios quien tienta al Mal, sino que es el Mal el que tienta. Rogad al Padre para que sostenga vuestra debilidad, de forma que no pueda el Maligno introducirla en la tentación.

ECR 204.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

[El hombre] necesidad de creer. En efecto, esta necesidad es más imperiosa que la de respirar. Aun quien dice que no cree cree, en algo cree; el simple hecho de decir “no creo en Dios” presupone otra fe, que puede ser fe en sí mismo, en su propia, soberbia mente. Creer, se cree siempre. Es como el pensamiento. Si decís “no quiero pensar” o “no creo en Dios”, con el simple hecho de decir estas dos frases manifestáis vuestro pensamiento de no querer pensar, o de no querer creer en Aquel que sabéis que existe.

ECR 204.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Existe pecado cuando uno, a sabiendas, se rebela contra el mandato de Dios y dice: “Sé que lo que hago está mal, pero lo quiero hacer de todas formas”. Dios es justo. No puede castigar a quien hace el mal creyendo que está haciendo el bien; castiga a quien habiendo tenido cómo conocer el Bien y el Mal, elige este último y en él persiste.