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Notas de la palabra clave

Yabeç (Jabé) - Marziam (Margziam)

Tema: Personajes principales y secundarios · Página 6 de 6

Comodidad de lectura

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ECR 210.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¡Ya estamos en las cercanías de Hebrón! María, Salomé y Andrés nos hacen grandes gestos. Vamos. Están hablando con unos hombres. Deben estarles preguntando por los lugares históricos. ¡Tu madre, ante la memoria de estos lugares, rejuvenece, hermano mío!».

Judas Tadeo le sonríe a su primo, quien, igualmente, sonríe.

Y Pedro: «¡Rejuvenecemos todos! Me siento como en la escuela, una bonita escuela, mejor que la de aquel cascarrabias de Eliseo. ¿Te acuerdas, Felipe? ¡Pero las armábamos, ¿eh?! ¡Aquella historia de las tribus!: “¡Decid las ciudades de las tribus!”; “No las habéis dicho en coro... a decirlas otra vez...”; “Simón, pareces una rana dormida, te quedas atrás. Volved a empezar”. ¡Ay, veía todo nombres de ciudades y de pueblos de todos los tiempos y no sabía nada más! Aquí, sin embargo, se aprende verdaderamente. ¡Marziam, un día de éstos tu padre, ahora que ya sabe, irá a hacer el examen!...».

Todos se echan a reír mientras se dirigen hacia Andrés y las mujeres.

ECR 214.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¡Ahí viene la Madre, la Madre con Simón!» grita jubiloso el niño al ver a María y a Simón, que están subiendo la escalera que conduce a la terraza en que está la sala.

Todos se ponen en pie y van a recibir a los dos. Rumor de exclamaciones, saludos, roce de sillas... Nada distrae a María de saludar primero a Jesús y luego a la madre de Judas. Ésta se postra con gran veneración, pero María la levanta y la abraza como si fuera una querida amiga a la que hubiera vuelto a ver después de una ausencia.

ECR 215.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No veo ni el regreso a Betsur, ni los rosales de Béter que tanto deseaba ver. Jesús está acompañado sólo de los apóstoles. No está ni siquiera Marziam, que se ha quedado con la Virgen y las discípulas. El lugar es muy montañoso y rico en vegetación, con bosques de coníferas, o, más exactamente, de árboles de piñones; el olor de la resina, balsámico y vitalizador, se difunde por todo el espacio. Jesús camina con los suyos por estos montes verdes, dando la espalda al oriente.

Oigo que van hablando de Elisa, la cual está muy cambiada y decidida a ir con Juana a su propiedad de Béter; van hablando también de la bondad de Juana. Hablan del nuevo rodeo que van a tener que dar, hacia las fértiles llanuras que preceden el litoral. Y entonces tornan a la memoria nombres de glorias pasadas, que suscitan la narración de episodios acaecidos, preguntas, explicaciones y afable contraposición de opiniones.