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Notas del tema

Atributos de la Virgen María

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Comodidad de lectura

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ECR 207.11 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Yo soy verdaderamente carne, María es verdaderamente la Madre del Verbo encarnado. Si la hora del nacimiento fue sólo un éxtasis, se debió al hecho de ser la nueva Eva, sin peso de culpa ni herencia de castigo. Descansar en Ella no fue una humillación para mí.

Detalle

Jesús dijo:

ECR 207.11 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La realidad es que Yo soy Uno con el Padre eternamente, y estoy unido a Dios como Carne, pues en verdad le era posible al Amor en su Perfección alcanzar lo inalcanzable revistiéndose de Carne para salvar a la carne. A todos estos errores responde mi entera vida, que da sangre desde el nacimiento hasta la muerte, y que se ha sujetado a todo lo humano, excepto al pecado. Sí, he nacido de Ella, por vuestro bien. ¡No sabéis cuánto se mitiga la Justicia desde que tiene a la Mujer como su colaboradora!

Detalle

Algunos afirmarán que Jesús no tuvo carne real y no conoció ni el sufrimiento ni la muerte. Negarán su Encarnación y su divinidad. Jesús dijo entonces:

ECR 214.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Entran de nuevo en la sala y María de Judas ordena a la criada otras viandas para los nuevos llegados.

«Mira, Hijo, éste es el saludo de Elisa» dice María, dándole un pequeño rollo. Jesús lo abre, lo lee y dice: «Lo sabía; estaba seguro. Gracias, Mamá, por mí y por Elisa. ¡Eres verdaderamente la salud de los enfermos!».

«¿Yo! Tú, Hijo, no yo».

«Tú; y eres mi mejor ayuda». Luego se vuelve a los apóstoles y a las discípulas y dice: «Elisa escribe: “Vuelve, mi Paz. No sólo te quiero amar, quiero también servirte”. Así hemos liberado de la angustia, de la melancolía, a una criatura, y hemos ganado a una discípula. Sí, volveremos».

«Quiere conocer también a las discípulas. Se recupera lentamente, pero con continuidad. ¡Pobrecilla! Todavía sufre momentos de espantoso desconcierto. ¿Verdad, Simón? Un día quiso probar a salir conmigo... pero vio a un amigo de su Daniel... ¡Cuánto nos costó calmar su llanto! ¡Menos mal que Simón vale mucho! Me sugirió — dado que manifiesta el deseo de volver a convivir normalmente con la gente y que el ambiente de Betsur está demasiado lleno de recuerdos para ella —, me sugirió llamar a Juana. Fue él a llamarla. Había vuelto, después de las fiestas, a sus espléndidos cultivos de rosales de Judea, a Béter. Dice Simón que, atravesando esas colinas llenas de rosas, le parecía soñar. Dice que creía estar en el Paraíso. Vino sin demora. ¡Juana puede comprender a una madre que llora a sus hijos, y compadecerse de ella! Elisa le ha cogido mucho afecto y yo he venido. Juana la quiere convencer de que salga de Betsur y vaya a su castillo. Lo logrará porque es dulce como una paloma; pero también, cuando quiere una cosa, sólida como un bloque de granito».

«Iremos a Betsur al regreso y luego nos separaremos. Vosotras, discípulas, os quedaréis con Elisa y Juana durante un tiempo. Nosotros iremos por Judea. Nos veremos de nuevo en Jerusalén para Pentecostés»...

Anotación

Vuelve, mi Paz. No solo quiero amarte, sino también servirte. Estas palabras siguen a la presencia de Jesús en el EMV 208 y el EMV 209. María permaneció después en Bet-Çur a partir del EMV 210.

Tú eres mi mayor ayuda. Jesús desea, en efecto, que todos le ayuden a salvar a los pecadores y a difundir la Buena Nueva en los corazones. En este caso, se trata de un ejemplo de la ayuda de María en el apostolado de Jesús.