Ir al contenido

Notas del tema

Atributos de Jesucristo

Página 45 de 55

Comodidad de lectura

Aa

ECR 179.9 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Sean justos vuestros corazones recíprocamente, como justo era el hombre al que lloráis. No deis impronta humana a lo sobrehumano: la muerte y la elección para una misión. El alma del justo no ha sufrido turbación al ver la ausencia del hijo en el entierro de su cadáver; es más, la seguridad sobre el futuro de su Elías le ha dado paz. No turbe el pensamiento del mundo la gracia de la elección. Si el mundo se ha podido quedar sorprendido al no ver a éste junto al féretro paterno, los ángeles han exultado al verle al lado del Mesías. Sed justos. Y a ti, madre, que esto te consuele; has educado sabiamente y tu hijo ha sido llamado por la Sabiduría. Os bendigo a todos. La paz os acompañe ahora y siempre».

Detalle

Mensaje de Jesús a unos hermanos que están enfadados con su hijo menor porque siguió a Jesús en vez de ir con ellos a enterrar a su padre.

ECR 180.7-8 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Llegamos a la hora sexta. Él había sido capturado en la hora del galicinio...».

«¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quién? ¿En su cueva?». Todos preguntan, todos quieren saber.

«Le han traicionado... ¡El que lo ha hecho ha usado tu Nombre para traicionarle!».

«¡Qué horror! ¿Quién habrá sido?» gritan todos.

Juan, estremeciéndose, manifestando levemente este horror que ni siquiera el aire debería oír, declara: «Un discípulo suyo...».

El alboroto se hace máximo: quién maldice, quién llora, quién está estupefacto, como estatuario.

180.8

Juan se echa al cuello de Jesús y grita: «¡Tengo miedo por ti!, ¡por ti!, ¡por ti! Los traidores acompañan a los santos y por oro se venden, por oro y por miedo a los poderosos, por sed de premio, por... por obediencia a Satanás. ¡Por mil cosas!, ¡por mil! ¡Oh! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Qué dolor! ¡Mi primer maestro! ¡Mi Juan! ¡Tú me has sido dado por él!».

«¡Tranquilo! ¡Tranquilo! No me sucederá nada por ahora».

«¿Y después? ¿Y después? Me miro... miro a éstos... tengo miedo de todos, incluso de mí mismo. Estará entre nosotros tu traidor...».

«¿Pero estás loco? ¡Le haríamos trizas!» grita Pedro.

Y Judas Iscariote: «¡Loco de verdad! No seré yo jamás ése. Pero, si me sintiera debilitado hasta el punto de poderlo ser, me quitaría la vida: sería mejor que ser deicida».

Jesús se libera del abrazo de Juan y zarandea rudamente a Judas Iscariote, diciendo: «¡No blasfemes! Nada te podrá debilitar, si tú no quieres. Y si así sucediera, llora, y no cometas otro delito además del deicidio. Se hace débil quien, motu proprio, se vacía de Dios».

Detalle

Juan relata el arresto de Juan el Bautista.

ECR 181.4-5 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

En el sentido universal, la parábola tiene esta aplicación: el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino de Dios, sembrados por Dios en el mundo en espera de que alcancen su máximo desarrollo y sean cortados por la Guadaña, y los lleven al Amo del mundo para que los almacene en sus graneros; la cizaña son los hijos del Maligno, esparcidos a su vez por el campo de Dios con la intención de causar dolor al Amo del mundo y de perjudicar a las espigas de Dios — el Enemigo de Dios, por un sortilegio, los ha sembrado de propósito (porque verdaderamente el Diablo desnaturaliza al hombre hasta hacer de éste una criatura suya, y siembra la cizaña para apartar de la recta vía a los que no ha podido someter de otra manera)—; la siega, o, más exactamente, la formación de las gavillas y su transporte a los graneros, es el fin del mundo, y quienes la llevan a cabo son los ángeles: a ellos les ha sido encargado reunir a las segadas criaturas, y separar el trigo de la cizaña; y, de la misma forma que ésta es arrojada a las llamas en la parábola, así serán arrojados al fuego eterno los condenados, en el Último Juicio.

El Hijo del hombre ordenará eliminar de su Reino a todos los que hayan cometido escándalos y a los inicuos. Porque el Reino estará en la tierra y en el Cielo y entre los miembros del Reino de la tierra habrá, mezclados, muchos hijos del Enemigo, los cuales, como dijeron también los Profetas, alcanzarán la perfección del escándalo y de la abominación en cada uno de los ministerios de la tierra y atormentarán gravemente a los hijos del espíritu. Del Reino de Dios, de los Cielos, ya habrán sido alejados los pervertidos, porque en el Cielo no cabe corrupción. Así pues, los ángeles del Señor, batiendo la hoz por entre las hileras de la última cosecha, segarán y luego separarán el trigo de la cizaña; ésta será arrojada al horno ardiente, donde habrá llanto y rechinar de dientes; los justos — el trigo selecto —, sin embargo, serán conducidos a la Jerusalén eterna, donde brillarán como soles en el Reino del Padre mío y vuestro.

Esto en el sentido universal.

Detalle

Jesús acaba de dar la parábola del buen grano y la cizaña y de explicarla a los apóstoles. El texto evangélico está disponible como anotación.

Anotación

Llegarán, como anuncian los profetas, a la perfección del escándalo y la abominación en toda su actividad terrenal. Como anuncian por ejemplo: Daniel 9, 27; 11, 31.36; 12, 11.

Daniel 9, 27: Hará un pacto firme con un gran número durante una semana; y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la oblación, y sobre el ala de las abominaciones vendrá un destructor, hasta que la destrucción y lo que ha sido decretado se derramen sobre los devastados.

No hemos encontrado ningún versículo convincente en las otras referencias dadas.

Dan 11, 31.36 : Tropas enviadas por él se pararán allí; profanarán el santuario y la fortaleza; pondrán fin al sacrificio perpetuo y levantarán la abominación del destructor.

Dan 12:11: Desde el momento en que se ponga fin al sacrificio perpetuo y se levante la abominación del destructor, habrá mil doscientos noventa días.

Este es, pues, el sentido universal: Jesús ya había comentado el sentido de la Parábola en su catequesis del 27 de octubre de 1943.

Evangelio de Mateo 13, 23-30; 36-43

Mt 13, 23-30; Mt 13, 36-43: El que recibe la semilla en buena tierra es el que oye la Palabra y la comprende: da fruto cien veces, o sesenta veces, o treinta veces". Y les contó otra parábola: "El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras la gente dormía, vino su enemigo, sembró cizaña entre el trigo y se fue. Cuando el tallo creció y produjo una espiga de trigo, apareció también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron y le dijeron: "Señor, ¿no es éste buen grano el que has sembrado en tu campo? ¿De dónde ha salido la cizaña?". Él les respondió: "Lo ha hecho un enemigo". Los criados le dijeron: "¿Quieres que vayamos y la quitemos?". Él respondió: "No, si quitáis la cizaña, corréis el riesgo de arrancar al mismo tiempo el trigo. Dejad que crezcan juntos hasta el tiempo de la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: "Quitad primero la cizaña, atadla en manojos para quemarla; en cuanto al trigo, recogedlo para llevarlo a mi granero"".

Luego dejó a la gente y volvió a casa. Sus discípulos se le acercaron y le dijeron: "Explícanos claramente la parábola de la cizaña en el campo". Él les respondió: "El Hijo del hombre es el que siembra la buena semilla; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno. El enemigo que la sembró es el diablo; la cosecha es el fin del mundo; los segadores son los ángeles. Así como la cizaña es arrancada y arrojada al fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y sacarán de su reino a todos los que hacen tropezar y a todos los que hacen el mal, y los arrojarán al horno, donde habrá llanto y crujir de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oído, que oiga.

ECR 182.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Uno de los pastores, intrépido, pregunta: «Eres el Mesías, ¿no es verdad?».

«Sí, lo soy. ¿De qué me conoces?».

«Sé que estás por Palestina y que pronuncias palabras santas. Por esto te reconozco».

Palabras clave

ECR 182.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Este rebaño os enseña una gran virtud, es más, muchas grandes virtudes: es manso y obediente; se conforma con poco y agradece lo que tiene; sabe amar a quien le cuida y reconocer a quien le quiere. Haced vosotros lo mismo, diciendo: “Dios es nuestro Padre; nosotros, sus ovejas. Su ojo vela por nosotros. Nos tutela. Nos concede no lo que es fuente de vicio, sino lo que es necesario para la vida”.

Detalle

Jesús habla de un rebaño de ovejas.

ECR 184.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Ven aquí. ¿Me querías oír hablar? ¿Por qué?».

«Porque eres el Mesías. Con el milagro que has hecho tienes que ser el Mesías... Y tenía interés en oírte. Yo no salgo nunca de Magdala, porque tengo... un marido difícil y cinco niños. El menor tiene cuatro meses... y Tú aquí no vienes nunca».

«He venido, y además a tu casa. ¿Ves?».

«Por eso quería oírte».

Palabras clave

ECR 184.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Escuchad.

Dudáis acerca de la conversión de María al bien. No da, en efecto, ningún signo que indique este cambio. Consciente de su grado y su poder, ella, descarada e impúdica, ha osado desafiar a la gente viniendo incluso hasta el umbral de la casa donde se lloraba por causa suya. Luego, al reproche de Pedro ha respondido con una carcajada; y a mi mirada amigable, endureciéndose con soberbia. Vosotros quizás habríais deseado, quién por amor a Lázaro, quién por amor a mí, que le hubiera hablado directa y largamente, y que la hubiera subyugado con mi poder y le hubiese mostrado mi fuerza de Mesías Salvador. No. No es necesario tanto. Ya lo dije hace muchos meses respecto a otra pecadora: las almas deben labrarse a sí mismas. Yo paso y esparzo la semilla. Ocultamente la semilla trabaja. Hay que respetar este trabajo del alma. Si la primera semilla no arraiga en la tierra, se siembra otra, y otra... y sólo se retira uno cuando se tienen pruebas ciertas de la inutilidad de seguir sembrando. Y se ora. La oración es como el rocío, que mantiene los tormos esponjosos y nutridos, con lo que la semilla puede germinar.

Detalle

Jesús habla de María Magdalena, que no parece convertida. Habla de Lázaro y de Aglaia y de su poder como Mesías, y luego del trabajo de las almas sobre sí mismas.

Anotación

Dije esto sobre otra pecadora hace varios meses. Para Aglaé, la mujer con velo de Belle-Eau. Ver EMV 79.6.

ECR 185.5-6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús dice luego:

«No te voy a comentar el Evangelio en el sentido en que lo hacen todos. Voy a ilustrarte los preliminares del pasaje evangélico.

¿Por qué dormía Yo? ¿No sabía, acaso, que la borrasca estaba llegando? Sí, Yo lo sabía, Yo sólo lo sabía. Y entonces, ¿por qué dormía?

Los apóstoles eran hombres, María; animados, sí, de buena voluntad, pero todavía muy “hombres”. El hombre se cree siempre capaz de todo. Y si se da el caso de que realmente sea hábil en algo, se envanece y se llena de apego a su “habilidad”.

Pedro, Andrés, Santiago y Juan eran buenos pescadores y, por tanto, se creían insuperables en las maniobras marineras. Yo, para ellos, era un gran “rabí”, pero no valía nada como marinero. Por ello, me juzgaban incapaz de ayudarlos, y, cuando subían a la barca para atravesar el Mar de Galilea, me rogaban que estuviera sentado porque no era capaz de nada más. También lo hacían por afecto, porque no querían darme trabajos físicos, si bien el apego a sus capacidades era el elemento más importante.

María, Yo sólo me impongo en casos excepcionales. Generalmente os dejo libres y espero. Aquel día, cansado como estaba y habiéndome solicitado que descansara, o sea, que les dejase actuar a ellos — a ellos que tan duchos eran — me puse a dormir... y a constatar cómo el hombre “es hombre” y quiere actuar por sí solo, y no percibe que Dios no pide sino ayudarle. Veía en esos “sordos espirituales”, “ciegos espirituales”, a todos los sordos y ciegos del espíritu que durante siglos y siglos acarrearían su propia ruina por querer “actuar por sí solos”, teniéndome a mí, abierto a sus necesidades, en espera de su llamada pidiendo ayuda.

Cuando Pedro gritó: “¡Sálvanos!”, mi amargura descendió como una piedra por su propio peso.

Yo no soy “hombre”, soy el Dios-Hombre. No actúo como vosotros, que, cuando uno ha rechazado vuestro consejo o ayuda y luego le veis en problemas, aunque no seáis tan malos que os alegréis de ello, sí lo sois siempre en cuanto que os le quedáis mirando desdeñosamente y con indiferencia — y no os conmovéis ante su grito que pide ayuda — con grave ademán que significa: “¿No me has aceptado cuando te quería ayudar? Pues ahora arréglatelas solo”. No, Yo soy Jesús, soy Salvador, y salvo, María; salvo siempre, en cuanto se me invoca.

185.6

Mas vosotros, bienquistos hombres, podríais objetar: “¿Y por qué permites que se formen tempestades en el individuo o en la colectividad?”.

Si con mi poder destruyese el Mal (del tipo que fuera), acabaríais creyéndoos autores del Bien — que en realidad es un don mío — y no os volveríais a acordar jamás de mí, jamás.

Tenéis necesidad, bienquistos hijos, del dolor para acordaros de que tenéis un Padre; como el hijo pródigo, que se acordó de que lo tenía cuando sintió hambre. Las desventuras sirven para convenceros de vuestra nada, de vuestra insipiencia — causa de tantos errores — y de vuestra maldad — causa de tantos lutos y dolores —, de vuestras culpas — causa de castigo que vosotros mismos os proporcionáis — y de mi existencia, potencia y bondad.

Esto es lo que os dice el Evangelio de hoy, “vuestro” evangelio de la hora presente, pobres hijos míos. Llamadme. Jesús duerme sólo porque está angustiado de ver vuestro desamor hacia Él. Llamadme y acudiré».

Detalle

María acaba de ver amainar la tormenta.

Anotación

Evangelio de Mateo 8, 23-27

Mt 8, 23-27 : Mientras Jesús subía a la barca, sus discípulos le seguían. Y he aquí que el mar se embraveció tanto que la barca quedó cubierta por las olas. Pero él estaba dormido. Los discípulos se acercaron a él y le despertaron, diciendo: "¡Señor, sálvanos! Estamos perdidos. Pero él les dijo: "¿Por qué tenéis tanto miedo, hombres de poca fe? Jesús se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y se produjo una gran calma. La gente, asombrada, decía: "¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?

Evangelio de Marcos 4, 37-41

Mc 4, 37-41 : Había una violenta tempestad. Las olas chocaban contra la barca, que ya se estaba llenando. Él dormía sobre el cojín de popa. Los discípulos le despertaron y le dijeron: "Maestro, estamos perdidos; ¿no te importa? Despertado, amenazó al viento y dijo al mar: "¡Silencio, calla!". El viento se calmó y reinó una gran calma. Jesús les dijo: "¿Por qué tenéis tanto miedo? ¿Aún no tenéis fe? Ellos, muy asustados, se decían unos a otros: "¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

Evangelio de Lucas 8, 23-25

Lc 8, 23-25 : Mientras navegaban, Jesús se durmió. Se levantó una tempestad en el lago. Estaban sumergidos y en grave peligro. Los discípulos fueron a verle y le despertaron, diciendo: "¡Maestro, maestro! ¡Estamos perdidos! Y él se despertó y reprendió al viento y a las turbulentas olas. Se calmaron y reinó la paz. Entonces Jesús les dijo: "¿Dónde está vuestra fe? Llenos de miedo, se asombraron y se decían unos a otros: "¿Quién es éste que manda hasta a los vientos y a las olas, y le obedecen?