ECR 188.7 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Salen de las ruinas y empiezan a bajar por el sendero que antes han recorrido. El hombre bizco está todavía.
«¿Estás todavía aquí?» pregunta Jesús, aparentando no ver el rostro rojo de lágrimas.
«Sí, aquí. Si me permites, te acompaño; debo decirte una cosa...».
«Bueno, bien, ven conmigo. ¿Qué quieres decirme?».
«Jesús... Creo que para tener la suficiente fuerza para hablar y para hacer la santa magia de cambiarme a mí mismo, de invocar a mi alma muerta como la maga invocó a Samuel para Saúl, debo pronunciar tu Nombre, dulce como tu mirada, santo como tu voz. Me has dado una vida nueva, pero es informe, incapaz cual la de un recién nacido mal generado, y forcejea aún, atenazada por la costra mala que le cubre. Ayúdame a salir de mi muerte».
«Sí, amigo».
«Yo... he visto que todavía tengo un poco de humanidad en mi corazón. No soy sólo un animal feroz. Todavía puedo amar y ser amado, perdonar y ser perdonado: tu amor, tu amor, que es perdón, me lo enseña. ¿No es verdad esto?».
«Sí, amigo».
«Pues entonces llévame contigo. ¡Yo era Félix! ¡Oh, qué ironía! Dame un nuevo nombre. Que quede verdaderamente muerto el pasado. Te seguiré como un perro callejero que por fin encuentra un amo. Seré tu esclavo, si quieres... pero no me dejes solo».
«Sí, amigo».
«¿Qué nombre me das?».
«Un nombre entrañable para mí: Juan. En efecto, eres gracia recibida del Señor».
«¿Me llevas contigo?».
«Por ahora sí. Luego me seguirás con los discípulos. Pero... ¿y tu casa?».
«Ya no tengo casa. Dejaré a los pobres cuanto poseo. Dame sólo amor y un pan».
«Ven».
Detalle
Ejemplo de un hombre que se acerca a Jesús después de hablar con él.
Anotación
Invoca mi alma muerta como la hechicera invocó a Samuel para Saúl: en el Primer Libro de Samuel, capítulo 28. Te remitimos a esta nota para más detalles.
Mi nombre era Félix: Félix significa "feliz" en latín.