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Notas del tema

Jesucristo

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Comodidad de lectura

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ECR 48.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Id, pero no os dejéis vencer por las primeras palabras de burla. Quien quiera venir conmigo debe saber no dejarse avasallar por los escarnios del mundo y por las prohibiciones de los parientes; porque Yo estoy por encima de la sangre y de la sociedad, y sobre ellos triunfo. Y quien esté conmigo triunfará eternamente.

ECR 48.7-8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Habla, habla más de Él mientras vamos. ¿Dónde está?».

«En una casa pobre; deben de ser personas amigas suyas».

«¿Pero es pobre?».

«Un obrero de Nazaret. Así dijo».

«Y ¿cómo vive ahora, si ya no trabaja?».

«No lo hemos preguntado. Quizá le ayudan los parientes».

«Sería mejor llevar algo de pescado, pan, o fruta..., algo. ¡Vamos a consultar a un rabí — porque es como un rabí, y más que un rabí — con las manos vacías!... Nuestros rabinos no quieren que se actúe así...».

«Pero Él quiere. No teníamos más que veinte denarios entre yo y Santiago, y se los ofrecimos, como es costumbre para con los rabinos. No los quería, pero ya que insistíamos, dijo: “Dios os lo pague en bendiciones de los pobres. Venid conmigo”. Y en seguida los distribuyó entre algunos pobres que Él sabía dónde vivían; y a nosotros, que preguntábamos: “Y para ti, Maestro, ¿no guardas nada?”, nos respondió: “La alegría de hacer la voluntad de Dios y de servir a su gloria”. Dijimos también: “Tú nos llamas, Maestro, pero nosotros somos todos pobres. ¿Qué debemos traerte?”. Respondió con una sonrisa que realmente hace saborear el Paraíso: “Un gran tesoro quiero de vosotros”; y nosotros: “¿Y si no tenemos nada?”; y Él: “Tenéis un tesoro que tiene siete nombres y que incluso el más mísero puede poseer y el rey más rico no; lo tenéis y lo quiero. Oíd sus nombres: caridad, fe, buena voluntad, recta intención, continencia, sinceridad, espíritu de sacrificio. Esto quiero Yo de quien me sigue, esto sólo, y en vosotros existe, duerme como la semilla bajo los terrones invernales, pero el sol de mi primavera la hará nacer como espiga septenaria”. Eso dijo».

«¡Ah!, esto me asegura que es el Rabí verdadero, el Mesías prometido. No es duro para con los pobres, no pide dinero... Es suficiente para llamarle el Santo de Dios. Vamos con toda confianza».

Detalle

Pedro pide a Juan que le hable del Mesías.

ECR 49.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Y el día que Yo debiera morir...».

«¡No! Eres joven, Maestro... ¿Por qué morir?».

«Porque el Mesías ha venido para predicar la Ley en su verdad y para llevar a cabo la Redención. Y el mundo aborrece la Ley y no quiere redención. Por eso persigue a los mensajeros de Dios».

«¡Oh, que esto no suceda! ¡No le manifiestes este pronóstico de muerte a quien te ama!... Pero, aunque tuvieras que morir, yo te amaría de todas formas. Deja que te ame». Juan tiene una mirada suplicante. Más humilde que nunca, camina al lado de Jesús y parece como si mendigara amor.

Jesús se detiene. Le mira, le taladra con la mirada de su ojo profundo, y, poniéndole la mano sobre su cabeza inclinada, le dice: «Quiero que me ames».

«¡Oh, Maestro!». Juan se siente feliz. Aunque su pupila brille de llanto, ríe con esa joven boca suya bien dibujada; toma la mano divina, la besa en el dorso y la aprieta contra su corazón.

Detalle

Jesús habla a Juan.

ECR 49.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Tenía un poco de miedo...».

«¡No! ¡No miedo a mí! He venido por los buenos y más aún por quien está en el error. Yo quiero salvar, no condenar. Con los honestos seré todo misericordia».

«¿Y con los pecadores?».

«También. Por deshonestos entiendo los que lo son espiritualmente, y con hipocresía fingen ser buenos, mientras que realizan obras malvadas. Y hacen esas cosas, y de esa forma, para obtener algún beneficio propio y sacar algún provecho del prójimo. Con éstos seré severo».

ECR 49.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

49.4 El poblado está cercano. Algunos niños juegan en la calle; uno, corriendo, se choca con las piernas de Jesús, y, se hubiera caído, si Él no le hubiese aferrado con solicitud. El niño llora de todas formas, como si se hubiera hecho daño, y Jesús, sujetándole, le dice: «¿Un israelita que llora? ¿Qué habrían debido hacer los miles y miles de niños que se hicieron hombres atravesando el desierto siguiendo a Moisés? Pues bien, más por ellos que por los otros — porque el Altísimo ama a los inocentes y cuida providentemente de estos angelitos de la tierra, de estas avecillas sin alas, como de los pájaros del bosque y de los aleros —, justamente por éstos envió tan dulce maná. ¿Te gusta la miel? ¿Sí? Bueno, pues si eres bueno comerás una miel más dulce que la de tus abejas».

«¿Dónde? ¿Cuándo?».

«Cuando, después de una vida de fidelidad para con Dios, vayas a Él».

«Sé que no iré a Él si no viene el Mesías. Mamá me dice que por ahora cada uno de nosotros, israelitas, somos como Moisés y morimos teniendo ante nuestros ojos la Tierra Prometida. Dice que nos quedamos a la espera de entrar en ella y que sólo el Mesías hará que entremos».

«¡Pero qué israelita tan genial! Pues bien, Yo te digo que cuando mueras entrarás en seguida en el Paraíso, porque el Mesías, para entonces, habrá abierto ya las puertas del Cielo. Pero tienes que ser bueno».

«¡Mamá! ¡Mamá!». El niño se desata de los brazos de Jesús y corre hacia una joven esposa que regresa con un ánfora de cobre. «¡Mamá! El nuevo Rabí me ha dicho que iré inmediatamente al Paraíso cuando muera, y que comeré mucha miel... pero si soy bueno. ¡Seré bueno!».

«¡Dios lo quiera! Perdona, Maestro, si te ha molestado. ¡Está lleno de vitalidad!».

«La inocencia no molesta, mujer. Dios te bendiga, porque eres una madre que cría a los hijos en el conocimiento de la Ley».

La mujer se sonroja ante esta alabanza y responde: «Que Dios te bendiga también a ti», y desaparece con su pequeño.

ECR 49.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Tienes sobrinos, Maestro?».

«No tengo sino... una Madre... Pero en Ella están presentes la pureza, la sinceridad, el amor de los niños más santos, junto a la sabiduría, justicia y fortaleza de los adultos. En mi Madre tengo todo, Juan».

«¿Y la has dejado?».

«Dios está por encima incluso de la más santa de las madres».

«¿La conoceré yo?».

«La conocerás».

«¿Y me querrá?».

«Te amará porque Ella ama a quien ama a su Jesús».

ECR 49.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Tienes sobrinos, Maestro?».

«No tengo sino... una Madre... Pero en Ella están presentes la pureza, la sinceridad, el amor de los niños más santos, junto a la sabiduría, justicia y fortaleza de los adultos. En mi Madre tengo todo, Juan».

«¿Y la has dejado?».

«Dios está por encima incluso de la más santa de las madres».

«¿La conoceré yo?».

«La conocerás».

«¿Y me querrá?».

«Te amará porque Ella ama a quien ama a su Jesús».

«¿Entonces no tienes hermanos?».

«Tengo algunos primos por parte del marido de mi Madre. Pero todo hombre es para mí un hermano y para todos he venido.»