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Notas de la palabra clave

Sensualidad - Placer de los sentidos - Disfrute

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Comodidad de lectura

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ECR 174.9 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Atención, hombres, con la mirada, la del ojo y la de la mente: una vez corrompidas, por fuerza corromperán lo demás. El ojo es faro del cuerpo; del corazón, tu pensamiento. Si tu ojo no es puro — ten en cuenta que por la sujección de los órganos al pensamiento los sentidos se corrompen por un pensamiento corrompido — todo en ti será tenebroso, seductores velos crearán impuros fantasmas en ti. Todo es puro en quien tiene pensamiento puro, que a su vez da una mirada pura; entonces la luz de Dios, señora, desciende donde no encuentra el obstáculo de la carne. Mas si por mala voluntad has educado tu ojo a torpes imágenes, todo en ti se transformará en tinieblas. Inútilmente mirarás incluso a las cosas más santas; en la oscuridad no serán sino tinieblas, y harás obras de tinieblas.

Anotación

Evangelio de Mateo 6, 22-23

Mt 6, 22-23 : La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará en la luz; pero si tu ojo está mal, todo tu cuerpo estará en la oscuridad. Por tanto, si la luz que hay en ti son tinieblas, ¡cuán grandes serán las tinieblas!

Este punto ya se ha tratado en EMV 6.7.

ECR 174.10 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hijos de Dios, tutelaos contra vosotros mismos. Vigilaos atentamente contra todas las tentaciones. No hay mal en el hecho de ser tentados. El atleta se prepara para la victoria con la lucha. El mal está en ser vencidos por falta de preparación o de atención. Sé que todo puede servir de tentación. Sé que defenderse debilita. Sé que la lucha cansa. De todas formas, ¡ánimo!; pensad en lo que conseguís por estas cosas. ¿Estaríais dispuestos a perder una eternidad de paz por una hora de placer, del tipo que sea? ¿Qué os deja el placer de la carne, del oro y del pensamiento? Nada. ¿Qué conseguís de repudiarlos? Todo. Hablo a pecadores, porque el hombre es pecador. Bien, decidme, de verdad: ¿una vez aquietado el apetito de la carne o el orgullo o la avaricia, os sentís más lozanos, contentos, seguros? ¿En el tiempo que sigue a la satisfacción del deseo — que es siempre tiempo de reflexión — verdaderamente os habéis sentido felices? Yo no he probado este pan de la carne, pero respondo por vosotros: no; lo que habéis sentido es decaimiento, desagrado, incertidumbre, náusea, miedo, desasosiego: ése ha sido el contenido sacado a la hora transcurrida.

ECR 174.13 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Ay de vosotros, los ricos, los que os gozáis la vida y nada más, porque precisamente entre vosotros fermenta la mayor impureza, recostada sobre el ocio y el dinero! Ahora estáis ahítos; hasta la garganta os llega el alimento de las concupiscencias, y os estrangula. Un día sentiréis hambre, una hambre espantosa, insaciable, sin posibilidad de ser atenuada, para toda la eternidad. Ahora sois ricos. ¡Cuánto bien podríais hacer con vuestra riqueza! Sin embargo, con ella hacéis un gran daño, a vosotros y a los demás. Un día sin final conoceréis una pobreza atroz. Ahora reís; os creéis los triunfadores; sin embargo, vuestras lágrimas llenarán los estanques de la Gehena, y no se enjugarán jamás.

ECR 174.19 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Os digo: “Quienquiera que repudie a su propia mujer, excepto el caso de probada fornicación, la expone al adulterio”. Porque, efectivamente, ¿qué hará en el noventa por ciento de los casos la mujer repudiada? Se casará de nuevo. ¿Con qué consecuencias? ¡Mucho habría que decir acerca de esto! ¿No sabéis que podéis provocar con este sistema incestos involuntarios? ¡Cuántas lágrimas derramadas por la lujuria! Sí, lujuria. No tiene otro nombre. Sed francos. Todo se puede superar cuando el espíritu es recto, mas todo se presta a ser motivo de satisfacción de la carnalidad cuando el espíritu es lujurioso. La frigidez femenina, la pesadez de ella, la falta de habilidad respecto a las labores de la casa, la lengua criticona, el amor al lujo... todo se supera, incluso las enfermedades, e incluso la irascibilidad, si se ama santamente. Pero, dado que después de un tiempo no se ama como el primer día, lo que es más que posible se ve imposible, y se pone en la calle a una pobre mujer, abocada a la perdición. Comete adulterio quien la rechaza. Comete adulterio quien se casa con ella después del repudio.

Sólo la muerte rompe el matrimonio. Recordad esto. Y, si vuestra elección ha sido desafortunada, cargad con las consecuencias como cruz, siendo dos infelices, pero santos, y sin hacer de los hijos — que, siendo inocentes, son los que más sufren por estas situaciones desgraciadas — unos infelices aún mayores que vosotros. El amor a los hijos debería haceros meditar muchas veces, muchas, incluso en el caso de la muerte del cónyuge. ¡Oh, si supierais contentaros con aquel que habéis tenido y al que Dios ha dicho: “Basta”! ¡Oh, si supierais, vosotros viudos, vosotras viudas, ver en la muerte no una mengua sino una elevación a mayor perfección como procreadores! Ser padre o madre — además de lo que ya se es — en lugar de la madre o el padre muertos. Ser dos almas en una. Recoger el amor hacia los hijos del labio helado del cónyuge agonizante y decir: “Ve en paz. No temas por los que de ti vinieron. Yo los seguiré amando por ti y por mí, amándolos doblemente. Seré padre y madre. No se sentirán infelices bajo el peso de su orfandad, ni sentirán los innatos celos de los hijos de cónyuges unidos en segundas nupcias respecto a aquel, o a aquella, que ocupa el sagrado lugar de la madre, o del padre, que Dios llamó a otra morada”.

ECR 174.19 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Todo se puede superar cuando el espíritu es recto, mas todo se presta a ser motivo de satisfacción de la carnalidad cuando el espíritu es lujurioso. La frigidez femenina, la pesadez de ella, la falta de habilidad respecto a las labores de la casa, la lengua criticona, el amor al lujo... todo se supera, incluso las enfermedades, e incluso la irascibilidad, si se ama santamente.

ECR 180.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Por último, las tierras surcadas de caminos, polvorientas, desnudas. Las de los mundanos, las de los egoístas. Su comodidad es su ley; su fin, gozar. No trabajar, sino vivir en la indolencia, reír, comer... En ellos reina el espíritu del mundo. El polvo de la mundanidad recubre el terreno y éste se hace arenoso. Los pájaros, o sea, el producto de su molicie, se lanzan hacia esos mil senderos que han sido abiertos para hacer más fácil la vida; luego el espíritu del mundo, o sea, el Maligno, picotea y destruye todas las semillas caídas en este terreno abierto a toda sensualidad y ligereza.

Detalle

Jesús explica la parábola del sembrador.

ECR 181.6-7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Ver en su contexto

Cita

En los campos del maestro (los discípulos) penetran los enemigos, que son muchos (el primero, Satanás; los otros, sus siervos, o sea, los hombres, las pasiones, el mundo y la carne). El discípulo más vulnerable frente a aquéllos es el que no está enteramente con su maestro, sino a caballo entre el maestro y el mundo. No sabe, no quiere separarse enteramente de lo que constituye mundo, carne, pasiones y demonio, para ser enteramente de aquel que a Dios le lleva. Sobre éste esparcen sus semillas el mundo y la carne, las pasiones y el demonio. Oro, poder, mujer, orgullo, miedo a un juicio negativo del mundo, espíritu de utilitarismo: “Los grandes son los más fuertes. Los sirvo para tener su amistad”... ¡Y uno se hace un delincuente, se condena, por estas míseras cosas!...

¿Por qué el maestro, viendo la imperfección de su discípulo — si bien no quiere rendirse ante el pensamiento de que será su asesino —, no le cercena inmediatamente de sus filas? Ésta es la pregunta que os hacéis.

La respuesta es: “Porque hacerlo sería inútil”. Haciéndolo no lo suprimiría como enemigo; antes al contrario, su enemistad se duplicaría y se haría más diligente, por la rabia de haber sido descubierto o el dolor de haber sido expulsado. Dolor, sí, porque a veces el discípulo malo no se da cuenta de que lo es; tan sutil es la obra demoniaca que no la advierte (viene a ser poseído por el demonio sin sospechar que está siendo sometido a esta operación). Rabia, sí, rabia por haber sido conocido en lo que es; esto sucede cuando no es inconsciente de la operación de Satanás y sus adeptos (los hombres que tientan al débil en sus debilidades para quitar del mundo al santo que ofende sus maldades con el contraste de su bondad).

Y entonces el santo ora y se abandona en Dios: “hágase lo que permites que se haga”, dice, añadiendo sólo la cláusula: “si sirve para tu finalidad”. El santo sabe que ha de llegar la hora en que serán separadas de sus espigas las malas plantas de cizaña. ¿Y quién lo hará? Dios mismo, que no permite más de cuanto es útil para la victoria de su voluntad de amor».

181.7

«Pero si admites que siempre son Satanás y sus adeptos... me parece que disminuye la responsabilidad del discípulo» dice Mateo.

«No lo creas. Si el Mal existe, también existe el Bien, y en el hombre existe el discernimiento y con éste la libertad».

«Dices que Dios no permite más de cuanto es útil al triunfo de su voluntad de amor. Por tanto, este error incluso es útil, si lo permite, y sirve para que triunfe la voluntad divina» dice Judas Iscariote.

«Con lo cual arguyes, como Mateo, que ello justifica el delito del discípulo. Dios había creado al león exento de saña y a la serpiente sin veneno; ahora el primero es feroz y la segunda venenosa. Pero Dios, por este motivo, los ha separado del hombre. Medita en esto y aplica apropiadamente.

ECR 184.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Ten paciencia, mujer. Todos tienen su cruz».

«¡No, no! Las desvergonzadas lo único que tienen es el placer. ¿Has visto lo que hacen las impúdicas! Gozan ellas y hacen sufrir a los demás. No se agotan, no, ni trayendo hijos a este mundo ni trabajando. No se hacen ampollas con la azada ni se despellejan las manos lavando. Se conservan guapas y frescas. La condena de Eva no es para ellas; más bien ellas son nuestra condena, porque... los hombres... Ya me entiendes».

«Entiendo, sí; pero has de saber que también tienen su tremenda cruz: la más tremenda, la que no se ve: la de la condena de su conciencia; la de la burla del mundo; la de su propia sangre, que las repudia; la de la maldición de Dios. Créeme, no son felices. No se agotan trayendo hijos a este mundo ni trabajando, no se hacen llagas en las manos bregando; y, sin embargo, se sienten igualmente deshechas; y además sienten vergüenza; y su corazón es una entera llaga. No envidies su aspecto, su lozanía, su aparente serenidad. Tras ese velo, lo que hay es una desolación mordiente y que no permite paz. No envidies su sueño, tú, madre honesta que sueñas con tus inocentes, pues la pesadilla está a su cabecera; y mañana, el día de su agonía o su vejez, remordimiento y terror…».

«Es verdad... Perdona...

ECR 186.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Habéis vuelto la cabeza cuando habéis tenido que pasar al lado de unos animales».

«Son impuros».

«Mucho más lo es el pecador. Éstos son animales hechos así y no se los debe culpar por ello. Sin embargo, el hombre es responsable de ser impuro por el pecado».

«¿Y entonces por qué nos han sido clasificados como impuros?» pregunta Felipe.

«Ya he aludido a ello en una ocasión. Hay razón sobrenatural y razón natural de este orden. La primera consiste en enseñar al pueblo elegido a saber vivir teniendo presente su elección y la dignidad del hombre incluso en una acción tan común como es comer. El salvaje se alimenta de todo, le basta con llenarse el vientre. El pagano, aunque no sea un salvaje, come también todo, sin pensar que comer exageradamente fomenta vicios y tendencias que rebajan al ser humano. Es más, los paganos persiguen este frenesí de placer que para ellos es casi una religión. Los más instruidos de entre vosotros tienen noticia de fiestas obscenas, en honor de sus dioses, que degeneran en una orgía de libídine. El hijo del pueblo de Dios debe saber contenerse, y, en obediencia y prudencia, perfeccionarse a sí mismo, teniendo presentes su origen y su fin: Dios y el Cielo. La razón natural es el no estimular la sangre con alimentos que conducen a ardores indignos del hombre, al cual no se le niega el amor carnal, pero debe templarlo siempre con el frescor del alma orientada al Cielo; hacer, por tanto, amor — no sensualidad — de ese sentimiento que une al hombre a su compañera, en quien debe ver la congénere y no la hembra. Los pobres brutos, sin embargo, no son culpables de ser puercos, ni de los efectos que su carne pueden a la larga producir en la sangre; y menos culpa todavía tienen los hombres que cuidan de los cerdos. Si son honestos, ¿qué diferencia habrá, en la otra vida, entre ellos y el escriba que está concentrado en sus libros y que, por desgracia, no aprende en ellos la bondad? En verdad os digo que veremos a porquerizos entre los justos y a escribas entre los injustos.

Detalle

¿Por qué se declaró impuros a los cerdos? Jesús respondió a esta pregunta después de que los apóstoles mostraran su repugnancia ante estos animales.

Anotación

Los cerdos se describen como inmundos en Levítico 11:7 y Deuteronomio 14:8. De forma más general, la clasificación de animales limpios e inmundos, así como las prescripciones relacionadas, pueden encontrarse en Génesis 7:2-3; Levítico 11 y Deuteronomio 14:3-21. Véase el altercado entre Pedro y un posadero en EMV 292.1.

Libro del Levítico 11, 7

Levítico 11, 7 : Comoel cerdo, que tiene el cuerno partido y la pezuña hendida, pero no rumia: será inmundo para vosotros.

Deuteronomio 14, 8

Dt 14, 8 : También está el cerdo, que tiene el cuerno dividido, pero no rumia: será inmundo para vosotros. No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres.

Libro del Génesis 7, 2-3

Gn 7, 2-3 : De todos los animales limpios, tomarás contigo siete parejas, machos y sus hembras, y de todos los animales que no son limpios, tomarás dos, un macho y su hembra; siete parejas también de las aves del cielo, machos y sus hembras, para mantener viva su raza sobre la faz de toda la tierra.

Libro del Levítico 11

Lev 11: Habló Yahvé a Moisés y a Aarón, diciéndoles: "Hablad a los hijos de Israel y decidles:

Estos son los animales que comeréis de todos los animales que hay sobre la tierra: Comeréis todo animal que tenga el cuerno dividido y la pezuña hendida, y que rumie. Pero no comeréis ninguno que sólo rumie o que sólo tenga el cuerno partido. Como el camello, que rumia, pero cuyo cuerno no está dividido: será inmundo para vosotros. Como el jerbo, que rumia pero no tiene el cuerno dividido: será inmundo para vosotros. Como la liebre, que rumia, pero no tiene el cuerno dividido: inmunda será para vosotros. Como el cerdo, que tiene el cuerno dividido y la pata hendida, pero no rumia: será inmundo para vosotros. 8No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres: serán inmundos para vosotros.

Estos son los animales que comeréis de todos los que están en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas en las aguas, ya sea en el mar o en los ríos, lo comeréis. Pero todo lo que no tiene aletas y escamas, ya sea en el mar o en los ríos, de todos los animales que se mueven en las aguas y de todas las criaturas vivientes que están en ellos, usted encontrará una abominación. Os serán abominables; no comeréis su carne, y sus cadáveres os serán abominables. Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas os será abominable.

Y estas son las aves que aborreceréis; no se comerán, porque son abominables: el águila, el águila pescadora y el buitre: el milano y toda clase de halcones; toda clase de cuervos; el avestruz, el milano, la gaviota y toda clase de halcones; la lechuza, el cormorán y el mochuelo; el cisne, el pelícano y el quebrantahuesos; la cigüeña, toda clase de garzas; la abubilla y el murciélago.

Todo insecto alado que camina sobre cuatro patas es una abominación para ti. Pero de todos los insectos alados que andan sobre cuatro patas, comerás los que tienen patas por encima de las patas, para que puedan saltar sobre la tierra. Estos son los que comerás: toda clase de langostas, toda clase de solam, toda clase de hargol, toda clase de hagab. Toda otra bestia alada de cuatro patas es abominable para ti.

Estos también os harán inmundos: el que toque su cuerpo muerto quedará inmundo hasta la noche, y el que se lleve cualquier parte de su cuerpo muerto lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta la noche.

Todo animal que tenga el cuerno hendido, pero que no tenga las patas hendidas ni rumie, será inmundo para vosotros; el que lo toque se hará inmundo. Y de los cuadrúpedos, todo lo que ande sobre las plantas de sus patas será inmundo para vosotros: el que toque su cadáver quedará inmundo hasta la tarde; y el que lleve su cadáver lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta la tarde. Estos animales serán inmundos para ustedes.

Entre los animales pequeños que se arrastran sobre la tierra, éstos son los que serán inmundos para vosotros: la comadreja, el ratón y toda clase de lagartos; la musaraña, el camaleón, la salamandra, el lagarto verde y el topo. Estas son las cosas inmundas para vosotros entre los reptiles: cualquiera que las toque estando muertas quedará impuro hasta la noche. Todo aquello sobre lo que caigan muertos será impuro: un utensilio de madera, un vestido, una piel, un cilicio, cualquier cosa que utilices; lo pondrás en agua y quedará impuro hasta la noche, después de lo cual quedará limpio. Si algo de ello cae en medio de cualquier vasija de barro, todo lo que haya en medio de la vasija quedará impuro, y romperás la vasija. Toda comida preparada con agua quedará impura; toda bebida utilizada, cualquiera que sea el recipiente que la contenga, quedará impura. Todo objeto sobre el que caiga algo de su cuerpo muerto será impuro; el horno y la vasija con su tapa serán destruidos; serán impuros y los consideraréis impuros. Pero los manantiales y las cisternas, donde se forman los estanques de agua, permanecerán puros; pero quien toque el cadáver quedará impuro. Si algo de su cuerpo muerto cae sobre la semilla que se va a sembrar, la semilla permanecerá pura; pero si se ha echado agua sobre la semilla y algo de su cuerpo muerto cae sobre ella, la consideraréis impura.

Si muere uno de los animales que coméis, quien toque su cadáver quedará impuro hasta la noche. El que coma de su cadáver lavará sus vestidos y quedará impuro hasta la noche; el que lleve su cadáver lavará sus vestidos y quedará impuro hasta la noche.

Todo reptil que se arrastra sobre la tierra os es abominable; no se comerá. No comeréis ningún animal que se arrastre sobre la tierra, ni el que se arrastra sobre el vientre, ni el que anda sobre cuatro patas, ni el que anda sobre muchas patas; porque os son abominables.

No os hagáis abominables por todos estos reptiles; no os hagáis impuros por ellos; seréis contaminados por ellos. Porque yo soy Yahvé, vuestro Dios; os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo; y no os contaminaréis con todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra. Porque yo soy Yahvé, que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Seréis santos, porque yo soy santo. "Esta es la ley sobre los cuadrúpedos, las aves, todo ser viviente que se mueve en el agua y todo lo que se arrastra sobre la tierra, para que distingas entre lo que es inmundo y lo que es limpio, entre los animales que se pueden comer y los que no se pueden comer.

Deuteronomio 14, 3-21

No comerás ningún animal abominable. Estos son los animales que puedes comer: el buey, la oveja y la cabra; el ciervo, la gacela y el gamo; el íbice, el antílope, el buey salvaje y la cabra salvaje. Podrás comer cualquier animal que tenga un cuerno hendido y una pata hendida y que rumie. Pero no comerás ninguno que sólo rumie, o que sólo tenga un cuerno hendido y una pata hendida; como el camello, la liebre y el conejo, que rumian pero no tienen cuerno hendido: serán inmundos para ti; y como el cerdo, que tiene un cuerno hendido pero no rumia: será inmundo para ti. No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres.

Estos son los animales que comeréis de todos los que están en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas lo comeréis; pero todo lo que no tiene aletas ni escamas no lo comeréis: es inmundo para vosotros. Podrás comer cualquier ave limpia. Estas son las que no puedes comer el águila, el águila pescadora y el buitre; el halcón, el milano y toda clase de azor; toda clase de cuervo; el avestruz, la lechuza, la gaviota y toda clase de gavilán; la lechuza, el ibis y el mochuelo; el pelícano, el cormorán y el colimbo; 18la cigüeña y toda clase de garza; la abubilla y el murciélago. 19Todo insecto alado es inmundo para ti; no se puede comer. Debes comer toda ave limpia. No comerás ningún animal muerto. Se lo darás a comer al forastero que esté dentro de tus puertas, o se lo venderás a un extranjero, porque tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios. No hervirás un cabrito en la leche de su madre.

ECR 196.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

puesto que en la creación, antes de la culpa, todo estaba regulado y basado sobre el amor, este multiplicarse de los hijos habría sido amor, santo, puro, poderoso, perfecto. Fue el primer mandamiento de Dios al hombre: “Creced, multiplicaos”. “Amad, por tanto, después de mí, a vuestros hijos”. El amor como es ahora, el actual generador de los hijos, entonces no existía. La malicia no existía y, por tanto — porque va con ella —, tampoco la execrable hambre carnal. El hombre amaba a la mujer, y la mujer al hombre, naturalmente, pero no naturalmente según la naturaleza como nosotros la entendemos — o, mejor, como vosotros, hombres, la entendéis —, sino según la naturaleza de hijos de Dios, o sea, sobrenaturalmente.

Anotación

"Sobrenaturalmente": María Valtorta anota en una copia mecanografiada: sin que el desorden de la malicia se uniera o incluso "sustituyera" a las leyes ordenadas de Dios, inherentes a la multiplicación y población de la tierra. Y añade al margen: Mientras el hombre permaneció en este orden, no nació en él el veneno de la triple concupiscencia que lo hizo delirante, luego rebelde, finalmente caído.