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Notas de la palabra clave

Paganismo y paganos

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Comodidad de lectura

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ECR 159

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo: Discurso en Guerguesa (Gerghesa) sobre la sinceridad en la fe. Respuesta sobre el ayuno a los discípulos de Juan Bautista.

Fecha de la visión: Miércoles 9 de mayo de 1945

Calendario: Lunes 24 enero 28 (9 Scébat 3788).

Localización (mapa): Guerguesa

Ciclo: El apostolado femenino

Resumen: Jesús habla a Guerguesa. Ve los pensamientos sinceros de los habitantes, pero también les dice que el pensamiento humano es muy cambiante. Después de pronunciar un discurso basado en el libro de Josué, el Maestro afirma que él es la Piedra Angular e invita a las almas a acercarse a él. Da una lección sobre la fe. A continuación, los discípulos de Juan el Bautista le hacen preguntas, en particular sobre su asociación con los romanos. Querían comprender sinceramente qué le movía a acercarse a los gentiles, y Jesús respondió que no se aprovechaba de ellos, sino que quería llevarlos al Señor Dios. Por último, le preguntaron por qué sus apóstoles no ayunaban, y Jesús respondió que no se pone vino nuevo en odres viejos.

Contenido del capítulo: 159.1: Discurso: El pensamiento humano es cambiante. 159.2 : Profesiones de fe hipócritas o mixtas. 159.3 : Quiero el milagro de vuestra santificación. 159.4 : Diálogo sobre la asociación de los gentiles (paganos) con los discípulos de Juan el Bautista. 159.5 : Respuesta sobre la conveniencia del ayuno. 159.6 : Nadie pone vino nuevo en odres viejos. 159.7 : Más tarde vendréis a Mí.

Edición antigua: Tomo 3, capítulo 19.

ECR 172.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Traducción en curso

Palabras clave

ECR 173.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No seáis hombres de poca fe. No os angustiéis por un futuro incierto, diciendo: “¿Cuando sea viejo, qué comeré?, ¿qué beberé?, ¿con qué me vestiré?”. Dejad estas preocupaciones para los gentiles, que no tienen la sublime certeza de la paternidad divina. Vosotros la tenéis, y sabéis que el Padre conoce vuestras necesidades y que os ama. Confiad, pues, en Él. Buscad primero las cosas verdaderamente necesarias: fe, bondad, caridad, humildad, misericordia, pureza, justicia, mansedumbre, las tres y las cuatro virtudes principales, y todas las demás; de forma que seáis amigos de Dios y tengáis derecho a su Reino. Os aseguro que todo lo demás se os dará por añadidura sin necesidad siquiera de pedirlo. No hay mayor rico que el santo, ni hombre más seguro que él. Dios está con el santo y el santo está con Dios. Por su cuerpo no pide, y Dios le provee de lo necesario; trabaja, antes bien, para su espíritu, y Dios mismo se da a él ya aquí, y después de esta vida le dará el Paraíso.

ECR 174.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Viene uno de los hombres. «Tengo una hija, Señor. Desgraciadamente, fue a Tiberíades con unas amigas. Fue como si hubiera respirado un gas tóxico. Volvió a mí como ebria. Quiere irse con un griego... y luego... Pero, ¿por qué tuvo que nacer! Su madre está enferma a causa de este dolor, hasta el punto de que quizás morirá. Sólo las palabras que te oí pronunciar el invierno pasado me disuaden de matarla. Pero — te lo confieso — mi corazón la ha maldecido ya».

«No. Dios, que es Padre, no maldice sino tras el pecado cumplido y obstinado. ¿Qué quieres de mí?».

«Que la conviertas».

«No la conozco, y está claro que ella no va a venir a mí».

«¡Tú puedes cambiar su corazón a distancia! ¿Sabes quién me ha enviado a ti? Juana de Cusa. Llegué a su palacio en el momento en que estaba saliendo para Jerusalén, para preguntarle si conocía a este griego infame. Pensaba que Juana no le conocería, porque, aunque viva en Tiberíades, es buena; pero, dado que Cusa trata con los gentiles... Efectivamente no le conocía, pero me dijo: “Ve donde Jesús, que me llamó el espíritu desde muy lejos y, al llamarme, me curó de mi etiquez: curará también el corazón de tu hija. Yo haré oración, tú ten fe”. Tengo fe, ya lo ves; ¡ten piedad, Maestro!».

«Tu hija, antes de que acabe el día, llorará sobre las rodillas de su madre; tú, por tu parte, sé bueno como la madre: perdona. El pasado ha muerto».

«Sí, Maestro. Será como Tú quieres. Bendito seas». Se vuelve para irse... Luego torna sobre sus pasos: «Perdona, Maestro, pero... tengo mucho miedo... ¡La lujuria es un demonio tan...! ¡Dame un hilo de tu vestido para meterlo bajo el cabezal de mi hija, para que el demonio no la tiente mientras duerme».

Jesús sonríe y menea la cabeza... Pero, para que el hombre se quede satisfecho, da su consentimiento y dice: «De acuerdo, para que estés más tranquilo. De todas formas, debes creer que cuando Dios dice: “quiero” el diablo se aleja sin necesidad de más cosas. Significa que conservarás esto como recuerdo mío». Y le da un fleco de una orla.

Detalle

Un hombre cuenta cómo fue a ver a Juana de Kouza a Tiberíades, después de que su hija hubiera sido seducida por un griego.

ECR 174.15 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No puedo permitir que la palabra de Dios se transforme en juguete de paganos...

Detalle

Jesús fue interrumpido por unos romanos burlones y libertinos. Por eso Cristo anuncia su partida del Monte de las Bienaventuranzas, y delante de Pedro, que está un poco sorprendido, dice lo siguiente.

Anotación

Exactamente en el espíritu de "No deis vuestras perlas a los cerdos". Un tema que Jesús desarrolla un poco más adelante.