76.6 ¿Quieres ser mi discípulo, Isaac?».
«¡No voy a servir!».
«¿Sabrás confesar mi presencia en el mundo?, ¿confesarlo contra las burlas y las amenazas?, ¿y decir que Yo te he llamado y has venido?».
«Aunque Tú no quisieras, diría todo eso. En esto te desobedecería, Maestro. Perdona que lo diga».
Jesús sonríe. «¿Ves como eres capaz de ser discípulo?».
«¡Oh, si sólo es para hacer esto!... Creía que era más difícil, que se necesitase ir a aprender con los rabíes para servirte a ti, Rabí de los rabíes... E ir a aprender cuando se es anciano...» — efectivamente, el hombre tiene al menos cincuenta años.
«Tú ya has aprendido todo lo que se enseña en una escuela, Isaac».
«¿Yo? No».
«Tú, sí. ¿No has seguido creyendo y amando, respetando y bendiciendo a Dios y al prójimo, evitando tener envidias, o desear lo ajeno, e incluso lo que era tuyo y ya no tenías? ¿No has seguido diciendo sólo la verdad, aunque ello te perjudicase? ¿No has evitado fornicar con Satanás cometiendo pecados? ¿No has hecho todo esto en estos treinta años de desventura?».
«Sí, Maestro».
«¿Ves? Ya has concluido los estudios. Sigue así y añade la manifestación de mi presencia en el mundo. No hay nada más que hacer».