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Notas del tema

Ocultismo y esoterismo

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ECR 10.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

10.9 ­El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Una de las semejanzas está en la posibilidad, para el espíritu, de recordar, ver y prever. Esto explica la facultad de leer el futuro, facultad que viene, muchas veces y directamente, por voluntad divina, otras por el recuerdo, que se alza, como Sol en una mañana, iluminando un cierto punto del horizonte de los siglos precedentemente visto desde el seno de Dios.

Son misterios demasiado altos como para que podáis comprenderlos plenamente. Eso sí, reflexionad.

¿Esa Inteligencia suprema, ese Pensamiento que lo sabe todo, esa Vista que lo ve todo, que os crea con un movimiento de su voluntad y con el hálito de su amor infinito, haciéndoos hijos suyos por origen e hijos suyos por destino, podrá daros algo que sea distinto de Él? Os lo da en proporción infinitesimal, porque la criatura no podría contener al Creador, mas esa parte es, en su infinitesimalidad, perfecta y completa.

¡Cuán grande el tesoro de inteligencia que dio Dios al hombre, a Adán! La culpa lo ha menoscabado, mas mi Sacrificio lo reintegra y os abre los fulgores de la Inteligencia, sus ríos, su ciencia. ¡Oh, sublimidad de la mente humana unida por la Gracia a Dios, copartícipe de la capacidad de Dios de conocer!... De la mente humana unida por la Gracia a Dios.

No hay otro modo; que lo tengan presente los que anhelan conocer secretos ultrahumanos. Toda cognición que no venga de alma en gracia — y no está en gracia aquel que se manifiesta contrario a la Ley divina, cuyos preceptos son muy claros — sólo puede venir de Satanás, y difícilmente corresponde a verdad por lo que se refiere a cuestiones humanas, y nunca responde a verdad por lo que respecta a lo sobrehumano, porque el Demonio es padre de la mentira y a quien arrastra consigo le lleva por el sendero de la mentira. No existe ningún otro método para conocer la verdad, sino el que viene de Dios. Y Dios habla y dice o hace recordar, del mismo modo como un padre a un hijo le hace recordar la casa paterna y dice: “¿Te acuerdas cuando conmigo hacías esto, veías aquello, oías aquello otro? ¿Te acuerdas cuando yo te despedía con un beso? ¿Te acuerdas cuando me viste por primera vez, cuando viste el fulgurante sol de mi rostro en tu alma virgen, instantes antes creada y aún exenta — puesto que acababa de salir de mí — de la tabes que después te consumiera? ¿Te acuerdas de cuando comprendiste en un latido de amor lo que es el Amor y cuál es el misterio de nuestro Ser y Proceder?”. Y cuando la capacidad limitada del hombre en gracia no llega a comprender, entonces el Espíritu de ciencia habla y enseña.

Pero para poseer al Espíritu es necesaria la Gracia. Y para poseer la Verdad y la Ciencia es necesaria la Gracia. Y para tener consigo al Padre es necesaria la Gracia, Tienda en que las tres Personas hacen morada, Propiciatorio en que reside el Eterno y habla, no desde dentro de la nube, sino mostrando su Rostro al hijo fiel. Los santos tienen el recuerdo de Dios, de las palabras oídas en la Mente creadora y resucitadas por la Bondad en su corazón para elevarlos como águilas en la contemplación de la Verdad, en el conocimiento del Tiempo.

ECR 59.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Oh, no busquéis, no busquéis conocer el futuro con sed malsana, con medios que saben a brujería culpable! Dejad a los paganos el espíritu pitón. Dejad al Dios Eterno el secreto de su tiempo.

ECR 173.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Por tanto, os digo: no os afanéis demasiado por temor a la escasez. Siempre tendréis lo necesario. No os apuréis demasiado por el futuro. Nadie sabe cuánto futuro tiene por delante. No os preocupéis de qué comeréis para mantener la vida, ni de qué vestiréis para mantener caliente vuestro cuerpo. La vida de vuestro espíritu es mucho más valiosa que el vientre y los miembros, vale mucho más que la comida y el vestido, así como la vida material es más que la comida y el cuerpo más que el vestido. El Padre lo sabe, sabedlo también vosotros. Mirad los pájaros del aire: no siembran ni cosechan, no recogen en los graneros, y, sin embargo, no mueren de hambre, porque el Padre celeste los nutre. Vosotros, hombres, criaturas predilectas del Padre, valéis mucho más que ellos.

¿Quién de vosotros, con todo su ingenio, podrá añadir a su estatura un solo codo? Si no lográis elevar vuestra estatura ni siquiera un palmo, ¿cómo pensáis que vais a poder cambiar vuestra condición futura, aumentando vuestras riquezas para garantizaros una larga y próspera vejez? ¿Podéis, acaso, decirle a la muerte: “Vendrás por mí cuando yo quiera”? No, no podéis. ¿Para qué, pues, preocuparos por el mañana?, ¿por qué ese gran dolor del temor a quedaros sin nada con que vestiros? Mirad cómo crecen los lirios del campo: no trabajan, no hilan, ni van a los vendedores de vestidos a comprar. Y, sin embargo, os aseguro que ni Salomón con toda su gloria se vistió jamás como uno de ellos. Pues bien, si Dios viste así la hierba del campo, que hoy existe y mañana sirve para calentar el horno o como pasto de los rebaños — al final, ceniza o estiércol —, ¡cuánto más os proveerá a vosotros, hijos suyos, de lo necesario!

No seáis hombres de poca fe. No os angustiéis por un futuro incierto, diciendo: “¿Cuando sea viejo, qué comeré?, ¿qué beberé?, ¿con qué me vestiré?”. Dejad estas preocupaciones para los gentiles, que no tienen la sublime certeza de la paternidad divina. Vosotros la tenéis, y sabéis que el Padre conoce vuestras necesidades y que os ama. Confiad, pues, en Él. Buscad primero las cosas verdaderamente necesarias: fe, bondad, caridad, humildad, misericordia, pureza, justicia, mansedumbre, las tres y las cuatro virtudes principales, y todas las demás; de forma que seáis amigos de Dios y tengáis derecho a su Reino. Os aseguro que todo lo demás se os dará por añadidura sin necesidad siquiera de pedirlo. No hay mayor rico que el santo, ni hombre más seguro que él. Dios está con el santo y el santo está con Dios. Por su cuerpo no pide, y Dios le provee de lo necesario; trabaja, antes bien, para su espíritu, y Dios mismo se da a él ya aquí, y después de esta vida le dará el Paraíso.

No os acongojéis, pues, por lo que no merece vuestra aflicción. Doleos de ser imperfectos, no de tener pocos bienes terrenos. No os atormentéis por el mañana: el mañana tendrá su propia preocupación, y vosotros tendréis que preocuparos por el mañana cuando lo viváis. ¿Por qué pensar en el mañana hoy? ¿Es que, acaso, la vida no está ya suficientemente llena de recuerdos penosos del ayer y de pesadumbres del hoy como para sentir la necesidad de cargarla además con las angustias de los “¿qué sucederá?” mañana? Dejadle a cada día su afán. Habrá siempre más penas en la vida de las que querríamos tener. No añadáis penas presentes a penas futuras. Decid siempre la gran palabra de Dios: “Hoy”. Sois sus hijos, creados a su semejanza; decid, pues, con Él: “Hoy”.

Anotación

Mañana pensará en sí mismo. Este pensamiento, que se ha convertido en proverbial, se recoge en Mateo 6:34. Jesús lo menciona de nuevo en EMV 584.15.

ECR 176.5 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Mis siervos verdaderos, con sus inmolaciones, no crean fantasmas, sino que los cancelan de los corazones; ellos, mis verdaderos siervos, no se imponen a los hombres, sino que muestran a Dios a los corazones de los hombres; lo único que hacen es cumplir la voluntad del Padre y llevan a otros a cumplirla (de la misma forma que una ola impulsa a la que la precede y atrae a la que la sigue), sin colocarse sobre un trono para decir: ‘Mirad’. Ellos, mis siervos verdaderos, hacen lo que Yo digo, sin pensar sino en hacerlo, y sus obras llevan ese signo mío de paz inconfundible, de mansedumbre, de orden.

ECR 188.5-6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Exactamente, qué quieres saber?» pregunta a Judas de Keriot.

«Bien... Quisiera saber si — y por qué — Saúl pecó viniendo aquí... Quisiera saber si una mujer puede evocar a los muertos. Querría saber si... Bueno, en fin, habla y yo te haré preguntas».

«¡Asunto largo! Al menos vamos afuera, al sol, sobre las rocas... Así evitaremos humedad y mal olor» suplica Pedro.

Jesús accede a ello. Se sientan como pueden sobre los paredones derruidos.

«El pecado de Saúl no fue sino uno de sus pecados, precedido y seguido de muchos otros, todos graves. Dúplice ingratitud para con Samuel, que no sólo le unge rey sino que además se eclipsa después para que el rey no deba repartir con él la admiración del pueblo. Ingrato en repetidas ocasiones para con David, que le libera de Goliat, que le exonera de una muerte cierta en la caverna de Engadí y en Aquila. Culpable de múltiples desobediencias y de escándalo ante el pueblo. Culpable de haber apenado a Samuel, su benefactor, faltando a la caridad. Culpable de envidia y de atentar contra la vida de David, también benefactor suyo. Culpable, en fin, del delito cometido aquí».

«¿Contra quién?, pues aquí no mató a nadie».

«Mató su alma, terminó de matarla, aquí dentro.

188.6

¿Por qué bajas la cabeza?».

«Pienso, Maestro».

«Piensas... Ya lo veo... ¿Y en qué estás pensando? ¿Por qué has querido venir aquí? Reconoce que no ha sido por pura curiosidad de estudioso».

«Siempre se oye hablar de magos, de nigromancias, de invocación de espíritus... Quería ver si descubría algo... Me gustaría saber cómo se producen estas cosas... Creo que nosotros, destinados a asombrar a la gente para captarla, deberíamos ser un poco nigromantes. Tú eres Tú y obras con tu poder, pero nosotros tenemos que pedir un poder, una ayuda, para realizar obras insólitas, obras que se impongan...».

«¡Pero estás loco? ¡Pero qué dices?» gritan muchos de los apóstoles.

«Callad. Dejadle hablar. Lo suyo no es locura».

«Sí, bueno, me parecía que, viniendo aquí, un poco de la magia de otros tiempos podría entrar en mí y hacerme más grande. Buscando tu interés, créeme».

«Sé que este deseo tuyo de ahora es sincero; no obstante, te respondo con palabras eternas — porque están contenidas en el Libro, y el Libro existirá mientras exista el hombre; existirá siempre, ya crean en él y lo empuñen en nombre de la Verdad, ya sea objeto de burla o de risa.

Está escrito: “Y Eva, visto que el fruto del árbol era apetitoso para el paladar y agradable a la vista, lo cogió, y comió, y se lo ofreció a su marido... Y entonces sus ojos se abrieron, y se dieron cuenta de que estaban desnudos y se hicieron unos ceñidores... Y Dios dijo: ‘¿Cómo os habéis dado cuenta de que estabais desnudos? Por haber comido el fruto prohibido’. Y los echó del paraíso de delicias”. En el libro de Saúl se lee: “Apareció Samuel y dijo: ‘¿Por qué me has incomodado invocándome? ¿Por qué me consultas después de que el Señor se ha retirado de ti? El Señor te tratará como te he anunciado... porque no has obedecido a la voz del Señor’ ”.

Hijo, no tiendas tu mano al fruto prohibido; el solo hecho de acercarte a él ya es una imprudencia. No tengas curiosidad por conocer lo ultraterreno; ten temor a que el veneno satánico de la curiosidad se te adhiera. Evita lo oculto y lo que no tiene explicación. Una sola cosa debe recibirse con santa fe: Dios. Mas evita aquello que no es Dios y que no se puede explicar con las fuerzas de la razón ni crear con las fuerzas del hombre; evítalo, para que no se te abran las fuentes de la malicia y comprendas que estás “desnudo”. Desnudo: repelente de humanidad mezclada con el satanismo. ¿Por qué quieres causar asombro con oscuros prodigios? Cáusalo con tu santidad, luminosa como cosa proveniente de Dios. No desees rasgar los velos que separan a los vivos de los difuntos. No molestes a los difuntos. Escúchalos — a los sabios — mientras están en este mundo y venéralos obedeciéndolos incluso después de la muerte. No disturbes su segunda vida. Quien no obedece a la voz del Señor pierde al Señor; mas el Señor ha prohibido el ocultismo, la nigromancia, el satanismo en todas sus formas. ¿Qué más quieres saber aparte de lo que te dice la Palabra?, ¿qué más quieres obrar aparte de lo que tu bondad y mi poder te conceden que obres? No te inclines hacia el pecado, antes bien, aspira a la santidad, hijo.

No te sientas avergonzado. Me agrada que reveles tu humanidad. Lo que te atrae a ti atrae a muchos, a demasiados. Lo único que le quita peso a esta humanidad, mucho peso, y le pone alas, es el fin que has puesto en este deseo, o sea, “tener potencia para atraer hacia mí”; pero son alas de ave nocturna. No, Judas mío, ponle alas solares, de ángel, a tu espíritu; bastará el viento de estas alas para captar a los corazones, y los llevarás, por tu surco, a Dios. ¿Nos vamos?».

«Sí, Maestro. Confieso mi error...».

«No. Lo que ha sucedido es que has pretendido averiguar. El mundo estará lleno siempre de personas curiosas. Ven, ven, vámonos de este lugar maloliente. ¡Vamos hacia el sol!»

Detalle

Judas se interesó por el episodio del encuentro de Saúl con una hechicera en el primer Libro de Samuel. Fueron a En-dor, donde tuvieron lugar los hechos. Jesús acabó enseñándole lo oculto, en 188.6.

Anotación

Saúl se encuentra con la hechicera en 1 Samuel 28:3-25. Se puede encontrar en 1Crónicas 10:13-14 | Eclesiástico 46:20. Se pueden encontrar analogías en 2 Reyes 21:6 | Isaías 8:19-20.

La historia de Saúl y sus "muchos otros" pecados, tal como se recoge en EMV188.5 (así como en otros pasajes como EMV 263.2), se encuentra principalmente en 1 Samuel 9-31.

La práctica de la adivinación (o magia, o nigromancia) está prohibida en Levítico 19, 26.31 | Levítico 20, 6.27 | Deuteronomio 18, 9-14.

El nombre de pitonisa dado a la maga se remonta a un dios pagano (Apolo Pitio). El "espíritu pitónico" dado a la hechicera es propio de los paganos (como vimos en EMV 59,4 y EMV 129,3). Satán "habla con los labios de los Pitias" (como leemos en EMV 420.10). La Obra muestra que la secta de los saduceos, fuertemente hostil a Jesús y opuesta a su enseñanza (como puede verse en EMV356,5 | EMV 409,6 y EMV 594,6/7), se entregaba a tales prácticas, a las que también se sentía atraído Judas Iscariote (como puede verse en EMV 334,8 y EMV 357,6). Una invectiva contra los nigromantes se encuentra en EMV 503.7.

Ingratitud hacia David, que se libró de Goliat y le perdonó la vida en la cueva de Engadi (1 Samuel24, 1-23 ) y en Hakila (1 Samuel 26, 1-25).

Dice: "Cuando Eva vio que el fruto del árbol era bueno para comer y hermoso para mirar, lo cogió, comió un poco y dio otro poco a su marido... Entonces se les abrieron los ojos y vieron que estaban desnudas, y se hicieron fajas... Y Dios dijo: '¿Y quién os ha dicho que estabais desnudas? Entonces comisteis del árbol que os había prohibido. Y los expulsó del paraíso de las delicias. "En Génesis 3, 6.

En el libro de Saúl está escrito: "Samuel dijo, cuando apareció: '¿Por qué me has inquietado haciéndome llamar? ¿Por qué me interrogas cuando el Señor se ha retirado de ti? El Señor tratará contigo como te he dicho... porque no has obedecido la voz del Señor. En 1 Samuel 28, 15-19.

Dentro de unos días será Pascua: 14 de Nisán.

Primer libro de Samuel 28, 3-25

1 Samuel 28, 3-25 Murió Samuel, y todo Israel hizo duelo por él, y lo enterraron en Ramá, en su ciudad. Y Saúl había echado del país a los que invocaban a los muertos y a los adivinos.

Y los filisteos se juntaron, y vinieron y acamparon en Sunam; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gelboe. Cuando Saúl vio el campamento de los filisteos, tuvo miedo y su corazón se turbó en gran manera. Saúl preguntó al Señor, pero el Señor no le respondió, ni por sueños, ni por el Urim, ni por los profetas. Entonces Saúl dijo a sus siervos: "Buscadme una mujer que invoque a los muertos, e iré a verla y consultaré con ella." Sus siervos le dijeron: "Hay una mujer en Endor que invoca a los muertos". Entonces Saulo se disfrazó, se vistió con otras ropas y se puso en camino, acompañado de dos hombres. Llegaron de noche a casa de la mujer, y Saulo le dijo: "Dime el futuro conjurando a un muerto, y tráeme al que yo te diga". La mujer replicó: "He aquí, tú sabes lo que ha hecho Saúl, cómo ha eliminado de la tierra a los que conjuran a los muertos y a los adivinos; ¿por qué me tiendes una trampa para matarme?". Saúl le juró por Yahvé: "Vive Yahvé, que ningún mal te sucederá por esto." Y la mujer le dijo: "¿A quién te traigo?". Él respondió: "Tráeme a Samuel".

Cuando la mujer vio a Samuel, dio un gran grito; y la mujer dijo a Saúl: "¿Por qué me has engañado? Tú eres Saúl!" El rey le dijo: "No temas; pero ¿qué has visto?". La mujer respondió a Saúl: "Veo un dios que surge de la tierra". Él le preguntó: "¿Qué aspecto tiene? Y ella respondió: "Es un anciano que sube, y va envuelto en un manto". Cuando Saúl se dio cuenta de que era Samuel, se arrojó de bruces al suelo y se postró.

Samuel dijo a Saúl: "¿Por qué me has inquietado haciéndome subir?". Saúl respondió: "Estoy muy angustiado: los filisteos están en guerra contra mí, y Dios se ha alejado de mí; no me ha respondido ni por profetas ni por sueños. Por eso te he pedido que me digas qué debo hacer. Samuel respondió: "¿Por qué me consultas a mí, si Yahvé se ha alejado de ti y se ha convertido en tu adversario? Yahvé ha hecho lo que predijo por medio de mí: Yahvé te ha arrebatado el reino de las manos y se lo ha dado a tu compañero David. Porque no obedeciste la voz del Señor y no trataste a Amalec según el ardor de su ira, el Señor te ha hecho esto hoy. Y Yahvé entregará también a Israel contigo en manos de los filisteos. Mañana estaréis conmigo tú y tus hijos, y Yahvé entregará el campamento de Israel en manos de los filisteos." Inmediatamente Saúl cayó al suelo en toda su estatura, pues las palabras de Samuel lo habían llenado de espanto; además, le flaqueaban las fuerzas, pues no había tomado alimento en todo el día ni en toda la noche.

La mujer se acercó a Saúl y, viendo su turbación, le dijo: "Tu siervo ha obedecido tu voz; yo he entregado mi vida en obediencia a las palabras que me dijiste. Ahora tú también debes escuchar la voz de tu siervo y permíteme ofrecerte un trozo de pan; cómetelo para que estés fuerte cuando sigas tu camino. Pero él se negó, diciendo: "No comeré. Sus criados y la mujer le instaron a comer, y él accedió. Se levantó del suelo y se sentó en el sofá. La mujer tenía en casa un ternero cebado, así que se apresuró a matarlo y cogió un poco de harina, la amasó y coció con ella panes sin levadura. Los puso delante de Saúl y de sus criados, y comieron. Luego se levantaron y partieron esa misma noche.

Primer libro de las Crónicas 10, 13-14

1 Capítulo 10, 13-14: Saúl murió a causa de su transgresión contra Yavé, por no haber guardado la palabra de Yavé, y por preguntar y consultar a los que invocan a los muertos. Como no consultó a Yahvé, Yahvé le dio muerte y transfirió el reino a David, hijo de Jesé.

Libro del Eclesiástico 46, 20

Si 46, 20: Cuando se durmió, profetizó y anunció al rey su próximo fin. Y alzando su voz desde la tierra, profetizó para borrar la iniquidad del pueblo.

Segundo libro de los Reyes 21, 6

2 Reyes 21, 6: Hizo pasar a su hijo por el fuego; practicó el augurio y la adivinación; instituyó nigromantes y hechiceros; haciendo así cada vez más lo que era malo a los ojos de Yahvé, para provocarlo a ira.

Libro de Isaías 8, 19-20

Is 8, 19-20 : Cuando os digan: "Consultad a los que invocan a los muertos, y a los adivinos que murmuran y susurran", responded: "¿No debe un pueblo consultar a su Dios? ¿Acaso consultarán a los muertos por el bien de los vivos? ¡Por la enseñanza y el testimonio! Si el pueblo habla de otra manera, no hay amanecer para él".

Primer libro de Samuel 9-31

Dado el número de capítulos (casi 12), no los reproduciremos en esta nota.

Libro del Levítico 19, 26.31

Lev 19, 26.31: No comerás nada que contenga sangre. No practicarás la adivinación ni la magia. No acudas a los que invocan espíritus o adivinos; no los consultes, para no ser contaminado por ellos. Yo soy Yahvé, tu Dios.

Libro del Levítico 20, 6.27

Lev 20, 6.27: Si alguien habla a los que conjuran espíritus y a los adivinos, para prostituirse tras ellos, yo volveré mi rostro contra ese hombre y lo cortaré de entre su pueblo. Cualquier hombre o mujer que conjure espíritus o adivinos será condenado a muerte; morirá apedreado: su sangre está sobre él.

Libro del Deuteronomio 18, 9-14

Dt 18, 9-14: Cuando entres en la tierra que te ha dado Yahvé, tu Dios, no aprendas a imitar las abominaciones de esas naciones. Que no se encuentre entre vosotros nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que se dedique a adivinaciones, augurios, supersticiones y encantamientos, que utilice amuletos, que consulte a evocadores y hechiceros, y que interrogue a los muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahvé, y a causa de estas abominaciones Yahvé tu Dios expulsará a estas naciones de delante de ti. Tú serás recto ante el Señor, tu Dios. Porque estas naciones que vas a expulsar escuchan a adivinos y adivinadores, pero Yahvé tu Dios no te lo permitirá.

Libro del Génesis 3, 6

Gn 3, 6 : Cuando la mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, agradable a la vista y apetecible para adquirir conocimiento, tomó de su fruto y comió; dio también un poco a su marido, que estaba con ella, y él comió.

Primer libro de Samuel 24, 1-23

1 Samuel 24, 1-23: David subió de allí y se estableció en las fortalezas de Engaddi. Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, vinieron y le dijeron: "He aquí que David está en el desierto de Engaddi." Entonces Saúl tomó a tres mil de los mejores hombres de todo Israel y fue en busca de David y de sus hombres hasta las peñas de las cabras monteses. Llegó a los corrales de las ovejas, junto al camino; había allí una cueva, a la que Saúl entró para cubrirse los pies; y David y sus hombres estaban sentados al fondo de la cueva. Los hombres de David le dijeron: "Este es el día del que Yahvé te habló: 'He aquí que yo entrego a tu enemigo en tus manos; haz con él lo que quieras'". Entonces David se levantó y cortó a hurtadillas el manto de Saúl. Después, el corazón de David latía con fuerza porque había cortado el borde del manto de Saúl. Y dijo a sus hombres: "¡Que Yahvé me libre de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Yahvé, que ponga mi mano sobre él, pues es el ungido de Yahvé!". Con estas palabras, David reprendió a sus hombres y no permitió que se arrojaran sobre Saúl. Saúl se levantó para salir de la cueva y siguió su camino.

Después David se levantó, salió de la cueva y empezó a gritar a Saúl, diciendo: "¡Oh rey, señor mío!". Saúl miró detrás de él, y David se inclinó con el rostro hacia el suelo y adoró. Y David dijo a Saúl: "¿Por qué escuchas las palabras de la gente que dice: He aquí que David procura hacerte mal? He aquí que hoy tus ojos han visto cómo el Señor te ha entregado en mis manos hoy mismo en la cueva. Me dijeron que te matara, pero mis ojos se apiadaron de ti y dije: "No pondré las manos sobre mi señor, porque es el ungido de Yahvé. Mira, pues, padre mío, mira la falda de tu manto en mi mano. Puesto que he cortado el borde de tu manto y no te he matado, reconoce y ve que no hay maldad ni rebeldía en mi conducta, y que no he pecado contra ti. Pero tú andas a la caza de mi vida para quitármela. Que Yahvé sea juez entre tú y yo, y que Yahvé me vengue de ti. Pero mi mano no caerá sobre ti. Del malvado viene la maldad, dice el viejo proverbio; así que mi mano no será sobre ti. ¿Detrás de quién salió el rey de Israel? ¿A quién persigues tú? ¿A un perro muerto? ¿Una pulga? Deja que Yahvé juzgue y decida entre tú y yo. Que él mire y defienda mi causa, y que su sentencia me libre de tu mano".

Cuando David terminó de decir estas palabras a Saúl, éste le dijo: "¿Es ésta tu voz, hijo mío David?". Y Saúl alzó la voz y lloró. Y dijo a David: "Tú eres más justo que yo, pues me has hecho bien y yo te he hecho mal. Hoy has mostrado bondad conmigo, pues el Señor me ha entregado en tus manos y no me has matado. Si alguien se encuentra con su enemigo, ¿lo deja seguir su camino en paz? Que el Señor te recompense por lo que me has hecho hoy. Ahora sé que serás rey y que el reino de Israel será estable en tus manos. Júrame, pues, por Yahvé que no destruirás a mis descendientes después de mí, ni cortarás mi nombre de la casa de mi padre". David se lo juró a Saúl. Y Saúl se fue a su casa, y David y sus hombres subieron a la fortaleza.

Primer libro de Samuel 26, 1-25

1 Samuel 26, 1-25 Los zifeos fueron a ver a Saúl a Gabaa y le dijeron: "David está escondido en la colina de Haquila, al este del páramo". Entonces Saúl se levantó y bajó al desierto de Zif con tres mil de los mejores hombres de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif. Saúl acampó en la colina de Haquila, al este del páramo, junto al camino, y David vivía en el desierto. Cuando David vio que Saúl lo buscaba en el desierto, envió espías y descubrió que Saúl había llegado realmente. David se levantó y llegó al lugar donde Saúl estaba acampado. David vio el lugar donde Saúl yacía con Abner, hijo de Ner, capitán de su ejército; y Saúl yacía en medio del campamento, y el pueblo acampaba a su alrededor. - Entonces David dijo a Ahimelec el hitita y a Abisai, hijo de Sarvia y hermano de Joab: "¿Quién está dispuesto a bajar conmigo al campamento a Saúl?". Y Abisai respondió: "Yo descenderé contigo".

Cuando David y Abisai llegaron de noche al pueblo, Saúl estaba tendido en medio del campamento, dormido, con la lanza clavada en la tierra a su lado; Abner y el pueblo estaban tendidos a su alrededor. Abisai dijo a David: "Dios ha encerrado hoy a tu enemigo en tus manos; ahora, te lo ruego, déjame herirlo con la lanza y clavarlo en tierra de un solo golpe, sin que yo tenga que volver." Pero David dijo a Abisai: "¡No lo mates! Porque ¿quién pondría las manos sobre el ungido de Yahvé y quedaría impune?". Y David respondió: "¡Vive Yahvé! Sólo será Yahvé quien lo golpee; o le llegará su día y morirá, o bajará a la guerra y perecerá; ¡pero Yahvé me libre de poner las manos sobre el ungido de Yahvé! Toma ahora la lanza que está junto a su lecho, con el cántaro de agua, y vámonos."

Y David tomó la lanza y el cántaro de agua que estaban junto al lecho de Saúl, y se fueron. Nadie vio, nadie supo, nadie despertó, pues todos dormían, Yahvé había hecho caer sobre ellos un profundo sueño.

David pasó al otro lado y se quedó en la cima del monte, a lo lejos; había un gran espacio entre ambos. David gritó al pueblo y a Abner hijo de Ner, diciendo: "¿No vas a responder, Abner?". Abner respondió y dijo: "¿Quién eres tú que gritas al rey?". David dijo a Abner: "¿No eres tú un hombre? ¿Y quién como tú en Israel? ¿Por qué no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha venido a matar al rey tu señor. Lo que has hecho aquí no está bien. ¡Vive Yahvé! Merecías morir por no haber guardado a tu señor, el ungido de Yahvé. Ahora mira dónde están la lanza del rey y la jarra de agua que estaba junto a su lecho".

Saúl reconoció la voz de David y dijo: "¿Es ésta tu voz, hijo mío David?". David respondió: "Es mi voz, oh rey, señor mío". Y añadió: "¿Por qué persigue mi señor a su siervo? ¿Qué he hecho y qué crimen ha cometido mi mano? Que el rey, mi señor, se digne escuchar ahora las palabras de tu siervo: si es Yahvé quien te incita contra mí, que acepte la fragancia de una ofrenda; pero si son los hombres, que sean malditos ante Yahvé, ya que ahora me han expulsado, para quitarme mi lugar de la heredad de Yahvé, diciendo: Id y servid a dioses extranjeros. Y no caiga ahora mi sangre sobre la tierra, lejos de la faz del Señor. Porque el rey de Israel se ha puesto a buscar una pulga, como quien persigue una perdiz en el monte."

Saúl dijo: "He pecado; vuelve, hijo mío David, pues no te haré más daño, ya que mi vida ha sido hoy preciosa a tus ojos. Pero he obrado neciamente y he cometido un gran error". David respondió: "Aquí está la lanza, oh rey; que venga uno de tus jóvenes y la tome. El Señor pagará a cada uno según su justicia y su fidelidad, porque hoy el Señor te ha entregado en mis manos y yo no he querido poner las manos sobre el ungido del Señor. He aquí que, así como hoy tu vida ha sido de gran precio a mis ojos, así también mi vida será de gran precio a los ojos de Yahvé, y él me librará de toda angustia." Saúl dijo a David: "¡Bendito sea mi hijo, David! Sin duda triunfarás en tu empeño". David siguió su camino, y Saúl regresó a su casa.