Ir al contenido

Notas del tema

Apostolado y evangelización

Página 21 de 23

Comodidad de lectura

Aa

ECR 211.8 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Mi propuesta es una llamada. (...) Venid a servir a Dios. El tiempo está cercano. No os coja desapercibidos la Redención. Haced que llueva en terreno sembrado; si no, en vano caerá la lluvia. (...) La Salud está en seguir la Voz del Señor y creer en su Palabra. Venid en masa, (...) al servicio de Dios. Yo paso y os llamo. No seáis menos que las meretrices, a las cuales les es suficiente una palabra de misericordia para abandonar el camino recorrido precedentemente y tomar el del Bien.

Cuando he llegado me han preguntado: “Pero, ¿no nos guardas rencor?”. ¿Rencor! ¡No; antes bien, amor! Espero incluso veros entre las filas de mi pueblo, del pueblo que guío hacia Dios en el nuevo éxodo hacia la verdadera Tierra Prometida (el Reino de Dios), al otro lado del Mar Rojo de los sentidos, más allá de los desiertos del pecado, libres ya de todo tipo de esclavitud, hacia la Tierra eterna, de pingües delicias, colma de paz...

¡Venid! Es el Amor que pasa; quien quiera puede seguirle, porque para ser acogidos por Él se requiere solamente buena voluntad.

ECR 212.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No tengáis miedo a que por estar solos podáis errar. No. Si no queréis, no seréis infieles al Señor y a su Cristo. Pero si, a pesar de todo, hay quien no puede realmente estar lejos del Mesías, sepa que el Mesías le abre el corazón y los brazos y le dice: “Ven”. Venid los que queráis venir; quedaos los que os queráis quedar. Mas unos y otros predicad a Cristo con una vida honesta; predicadle contra la deshonestidad que anida en demasiados corazones, contra la ligereza de los infinitos que no saben permanecer fieles y que se olvidan de ponerse sus atavíos y de ceñirse las cinturas como conviene a las almas llamadas al desposorio con Cristo.

ECR 214.5 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Te duele separarte de tu hijo. Nosotras las madres quisiéramos estar siempre con nuestros hijos. De todas formas, los damos por una buena razón, y no los perdemos. Ni siquiera la muerte nos los arrebata, si están en gracia, y también nosotras, ante los ojos de Dios. Además, los tenemos todavía en este mundo y podemos llegarnos a ellos, a pesar de que la voluntad de Dios los arranque de nuestro pecho para entregarlos por el bien del mundo; y... el eco de sus obras nos hace como una caricia en el corazón, porque sus obras son el perfume de su alma.

ECR 215.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hablan del nuevo rodeo que van a tener que dar, hacia las fértiles llanuras que preceden el litoral. Y entonces tornan a la memoria nombres de glorias pasadas, que suscitan la narración de episodios acaecidos, preguntas, explicaciones y afable contraposición de opiniones.

«Cuando lleguemos a la cima de este monte, os enseñaré desde lo alto todas las zonas que os interesan, de las que podréis extraer ideas para vuestros discursos al pueblo».

«Pero, mi Señor, ¿cómo vamos a hacer? Yo no soy capaz» se lamenta Andrés, y a él se asocian Pedro y Santiago: «¡Nosotros somos los menos agraciados!».

«¡Oh!, si es por eso, no es que yo sea más capaz; si se tratara de oro o plata, podría hablar, pero de estas cosas...» dice Tomás.

«¿Y yo? ¿Qué era yo?» pregunta Mateo.

«Tú no tienes miedo del público, sabes argumentar» replica Andrés.

«Pero de otras cosas...» contesta Mateo.

«Sí, ya... pero... bueno... ya sabes lo que quiero decir, así que como si te lo hubiera dicho. La cuestión es que vales más que nostros» dice Pedro.

«Amigos míos, no hace falta subir a lo sublime. Decid simplemente lo que pensáis, con vuestra convicción. Creedme que cuando uno está convencido siempre persuade» dice Jesús.

Pero Judas de Keriot suplica: «Danos ideas Tú, danos muchas ideas. Una buena idea puede ser muy útil. Estos lugares creo que no han oído nada de ti, porque ninguno parece conocerte».

«Y porque aquí llega todavía mucho viento procedente del Moria... que causa esterilidad...» responde Pedro.

«Es porque no se ha sembrado, pero nosotros sembraremos» replica seguro Judas Iscariote, contento por los primeros éxitos.

Detalle

El grupo apostólico debate en conjunto.

Anotación

«Estos lugares, creo, siguen sin saber nada de ti porque nadie da a entender que te conozca.

—Es porque aquí todavía sopla mucho viento que viene del monte Moriah… Y ese viento reseca…», responde Pedro.

El monte Moriah es el del Templo de Jerusalén. Pedro utiliza esta imagen para decir que la gente del Templo advierte a los habitantes de la región sobre Jesús.

ECR 216.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Ves aquellos que duermen? ¿Sabes cuántos pensamientos rumian incluso en el sueño? ¿Y los otros discípulos? ¿Crees que serán fieles hasta la consumación de todo? Mira. Vamos a hacer ese viejo juego que tú también has hecho, sin duda, de niño (Jesús coge un diente de león que se yergue entre las piedras y que ha alcanzado ya la plena maduración, se lo lleva delicadamente a la altura de la boca, sopla y... se disgrega en minúsculos vilanos, que se esparcen por el aire, vagando con su borlita mantenida derecha por el minúsculo manguito). ¿Ves? Mira... ¿Cuántos han caído en mis rodillas, cual enamorados de mí? Cuéntalos... Son veintitrés. Eran, por lo menos, el triple. ¿Y los otros? Mira. Unos siguen vagando por el aire; otros, como por demasiado peso, han caído ya al suelo; algunos, orgullosos, suben, vanagloriándose de su penacho de plata; otros caen en ese barrillo que hemos formado con nuestros odres.. Sólo... Mira, mira... incluso de los veintitrés que tenía en mis rodillas siete se han ido; ha sido suficiente el vuelo de ese abejorro para que se marcharan... ¿Temían algo?: quizás el aguijón; ¿los ha seducido algo?: quizás los hermosos colores negros y amarillos, o el aspecto gallardo, o las alas irisadas... Se han ido... tras una belleza falaz... Simón, lo mismo sucederá con mis discípulos. Unos por nerviosismo, otros por inconstancia, o por estar demasiado cargados, o por orgullo, o por ligereza, por amor al fango, por miedo o ingenuidad, se irán. ¿Tú crees que a todos los que ahora me dicen: “Voy contigo” los veré a mi lado cuando llegue la hora decisiva de mi misión? Los vilanos de ese diente de león que creó mi Padre eran más de setenta... ahora, en mis rodillas, hay sólo siete, pues otros se han ido también, por este movimiento del aire que ha hecho decir “sí” a los tallitos más delgados. Así será. Y pienso en las luchas que libráis por manteneros fieles a mí...

Detalle

Simón el Zelote afirma que todos los apóstoles están contentos de seguir a Jesús, aunque pasen hambre, tengan sed y sean rechazados. Pero Jesús afirma que no es así.